Departamento de Cultura y Política Lingüística

32. Iglesia de San Juan Bautista de Albéniz (ALBÉNIZ, ASPARRENA)

ETAPA 4: ARAIA • ALDA

El siglo XVI, un siglo de florecimiento para la provincia de Álava

El siglo XVI trajo consigo un período de esplendor económico, social y cultural para la provincia de Álava. Por una parte, la creación de la provincia y la finalización de las luchas banderizas a finales del siglo XV trajeron consigo un período de paz que benefició principalmente a los hidalgos que estaban asentados en las villas. Por otra, la bonanza de la agricultura en la primera mitad del siglo XVI convirtió a la provincia en una gran exportadora de cereal y vid que favoreció su desarrollo comercial dentro y fuera de la misma. A consecuencia de ello el territorio vivió un aumento demográfico que se dio hasta la década de los años 60. Este florecimiento propició el auge de construcción de iglesias y palacios, construyéndose toda una serie de elementos arquitectónicos civil y eclesiásticos a la vanguardia de la época.

El pequeño núcleo de Albeniz, que tal y como recogió el visitador de la Diócesis calagurritana en 1550 poseía una población de 30 vecinos, también fue testigo de esta prosperidad. La bonanza del siglo XVI dejó su impronta en la iglesia de San Juan, en la cual se procedieron inicialmente a realizar obras de mejora que terminaron en la edificación de un templo prácticamente nuevo que fue dotado con uno de los retablos renacentistas más importantes de la provincia.

El retablo mayor de la iglesia de San Juan, joya del Renacimiento

De planta rectangular y cabecera recta, el templo presenta tres tramos y una cubierta con bóvedas de terceletes. Los nervios de las bóvedas poseen en sus claves símbolos en bajorrelieves tales como cruces, coronas o estrellas. La iglesia actual se erigió prácticamente de nueva planta en el siglo XVI sobre la iglesia románica anterior, en un estilo gótico-renacentista. La sacristía, que pertenece a este mismo período, es de planta rectangular, con bóveda nervada de terceletes con ligamentos curvados. De una etapa posterior, del siglo XVIII, son la torre, el coro y los retablos laterales dedicados a las Vírgenes del Rosario y Santa Bárbara.

El retablo mayor del templo es un magnífico ejemplar del Primer Renacimiento, el cual fue realizado por Pierres de Picart y su taller, quien llevó a cabo obras de gran relevancia en la provincia de Gipuzkoa, como la Universidad de Oñati. Realizado en 1540 fue trasladado a la parroquia de Albeniz, que pertenecía al Conde de Oñate, en el año 1543. El retablo presenta similitudes con el de la capilla de la Universidad de Oñati: es de tipo casillero y está organizado en tres cuerpos de cinco calles y un ático. Pertenece a la fase renacentista más decorativa, tal y como se puede observar en su rica decoración manierista que se inspira en gran medida en los motivos que decoraban el Palacio Real de Fontaineblau, que se dieron a conocer a través de los grabados flamencos y franceses del siglo XVI. Dichos motivos se pueden observar en los puttis con telas colgantes y cestas de frutas de las columnas, en los bucráneos y calaveras que decoran las pilastras, en los animales fantásticos y querubines alados de los frisos, además de los motivos florales representados. Posee un tipo de escultura muy expresiva, muy a la moda del momento y muy característico de Pierre de Picart y su taller, singularidad que bebe de la influencia de Berruguete y Juan Juni. Además de la riqueza escultórica, el retablo destaca por su policromía original, en los que se observan los fondos azul y blanco, y los elementos de grutesco en dorado. Respecto al programa iconográfico se observa una combinación de temáticas religiosas, cuyo objetivo es transmitir el mensaje de la salvación; y otro profano y humanista, tratando el tema de la constante lucha que mantienen la virtud y el vicio.

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