Lehendakaritza

Turismo
 

El primer atractivo turístico de Euskadi es quizá su apasionante geografía, llena de contrastes, de montañas arboladas que desembocan en acantilados rocosos y de planicies que cambian de color durante el día. El paisaje de la 252 kilómetros de costa nos ofrece vistas sobrecogedoras, pueblos pesqueros donde el tiempo parece haberse detenido, playas limpias e inacabables adecuadas para la natación o los deportes acuáticos, rías misteriosas. Lugares excepcionales para las rutas de excursionistas y para la práctica del ciclismo. Euskadi tiene ocho reservas naturales que ofrecen desde bosques encantados a cascadas idílicas. Pero estas tentaciones sólo son una parte importante de lo que Euskadi ofrece al turista tranquilo, al que le gusta disfrutar del descanso y del ocio con todos los sentidos. La infraestructura es excepcional. Desde una completa red hotelera confortable y variada hasta una destacada oferta de Casas Rurales que permite disfrutar de los parajes naturales, de bosques frondosos o del mar.

Incluso de ambos al mismo tiempo, porque una de las ventajas de visitar Euskadi es su pequeña extensión y la facilidad que presenta para recorrer su geografía. Con una completa red de carreteras, las tres capitales vascas están unidas por autopista y los aeropuertos son eficientes y estéticos, como el de Bilbao.

Pero el ocio también ocupa un lugar preferente en la enorme variedad de actividades que Euskadi pone al servicio del turista: surfing, golf, traineras, juegos de pelota o carreras de caballos en el Hipódromo de Lasarte.

Se trata de una oferta singular que se complementa con otros escenarios culturales como los festivales internacionales de Jazz de verano, los conciertos sinfónicos, el Teatro, los museos excepcionales del Artium, en VitoriaSan Telmo en Donostia o el de Bellas Artes y el Guggenheim en Bilbao, a cuya sombra se levanta una nueva metrópoli de ocio y cultura, en donde los arquitectos más prestigiosos del planeta estampan sus firmas sobre los espacios diseñados, como el urbanista argentino Cesar Pelli y la arquitecta iraquí Zaha Hadid en las áreas de Abandoibarra y Zorrozaurre. Más de 600.000 metros cuadrados junto al río Nervión, donde se combina el recuerdo al pasado siderúrgico con obras de Chillida, Dalí, Bourgeois, Lüpertz, Tucker, Rückriem, Garraza y Zugasti. Y edificios emblemáticos como el Zubiarte de Robert Stern, las Torres de Uribitarte diseñadas por el arquitecto japonés Arata Isozaki, el Puente Zubizuri de Santiago Calatrava, la quilla ocre del barco invertido que simboliza el Palacio Euskalduna, el Metro de Norman Foster o una biblioteca de cristal perfilada por Rafael Moneo que acogerá los fondos de la Universidad de Deusto.

Pero si existe una faceta turística de Euskadi que conquista a los visitantes es el sabor de su cocina, hecha con un amor y una exquisitez extraodinaria, puesto que da sentido a una parte importante del carácter de los vascos. Hay unas mil sociedades gastronómicas y clubs en Euskadi cuyos miembros se reúnen periódicamente para preparar guisos donde la imaginación culinaria es arte. La Cocina vasca forma parte de la cultura, en la que chefs de primer orden mundial como Arzak, Berasategi y Subijana, y escuelas gastronómicas han logrado revolucionar el concepto que hasta ahora existía sobre la buena mesa. Euskadi tiene una de las mayores concentraciones de restaurantes de alta cocina (haute cuisine) por metro cuadrado del mundo y de otros pequeños asadores que, basados en recetas tradicionales, ofrecen una comida casera en entornos atractivos y únicos. El resto de los placeres emana del carácter hospitalario y abierto de los vascos.


 


Fecha de la última modificación: 26/01/2006