Consenso generalizado respecto a la necesidad de conciliar y coordinar espacios de trabajo públicos y sectoriales (comités, consejos, grupos de trabajo y análisis…), que legitimen y garanticen el desarrollo y la consolidación de estos observatorios. Estos espacios son marcos de diagnóstico, contraste, e incluso de difusión de los procesos y resultados.
El ciclo de vida de los observatorios incide directamente en el vínculo con los sectores y en la generación de información:
en los primeros años de vida de un observatorio el número de grupos y la intensidad de las interacciones (reuniones…) son numerosas. Es preciso que el observatorio, en estos primeros momentos, disponga del tiempo necesario para recopilar, tratar y depurar esta información.
en observatorios más consolidados, decrece el número de grupos y la frecuencia de las interacciones, centrando su atención en las grandes orientaciones/estrategias.
El contraste con las experiencias que ofrecen un mayor recorrido, como Québec, posibilita la identificación de grupos de trabajo integrados no tanto por gestores culturales sino por aquellas entidades que los representan como asociaciones de profesionales, etc. o incluso asociaciones de asociaciones, como espacios de mayor calado orientativo y/o estatégico.
Entre las dificultades manifestadas para conjugar la participación con la operatividad aparece el uso de estos espacios de trabajo sectoriales como espacios reivindicativos.
Asimismo, los problemas para canalizar la cantidad de demandas expresadas por estos grupos, precisando la priorización de éstas en base a los objetivos y recursos existentes.
Observatorios y órganos estadísticos
Respecto a la vinculación de los observatorios con los órganos estadísticos, destacar la necesidad de trabajar de forma conjunta y permanente con estos órganos en pro de aprovechar:
el asesoramiento que estos servicios pueden prestar a nivel técnico (diseño de cuestionarios, etc.),
la información disponible (y a veces subexplotada)
la difusión que estos órganos hacen de los resultados
En todo caso, se trata de procesos de trabajo a largo plazo teniendo en cuenta la escasa visibilidad que el sector cultural tiene en las “grandes operaciones estadísticas” para lo cual es necesario trabajar en la incorporación de preguntas específicas del sector en otras operaciones, identificación de CNAEs y CNOs del sector, etc.
Comunicación y difusión de resultados
En cuanto a las políticas de comunicación, en general, las vías utilizadas combinan estrategias de carácter más tradicional (publicaciones anuales, memorias, balances, boletines, en soporte papel, etc.) con otras que incorporan las TIC.
Resulta de interés la difusión de las estadísticas culturales a través de boletines específicos y monográficos con los resultados de las operaciones que se van desarrollando
Destacar las experiencias de Québec, con el uso de la RSS a los profesionales de la prensa –novedades-, o la de Cataluña que con ánimo de fidelizar a los informantes se remite un resumen de los resultados del año anterior junto a los cuestionarios. En esta línea, destacar la importancia de mantener actualizadas las bases de información (empresas, profesionales…).