Necesidades, objetivos y funciones de los observatorios
Independencia y neutralidad. Se apunta la necesidad de ser neutral, en relación a todos los agentes que intervienen. Pero al mismo tiempo, en la mayoría de los observatorios, se está cerca de las administraciones/instituciones patrón que lo impulsan (o se forma parte directamente de ellas, como es el caso francés y catalán). De ahí que es necesario ser vecinos de las decisiones políticas, de responder a las demandas directas que se expresan. En este sentido, lo que debe prevalecer es la máxima independencia. Por lo tanto, neutralidad e independencia deben ser dos valores a preservar.
Órganos autónomos y organismos intermediarios. En la medida que los observatorios se van consolidando, requieren de estructuras autónomas que los sustenten. Una autonomía sobretodo en términos de gestión.
Pero también, a medio y a largo plazo, los observatorios deben ser espacios para la cooperación pública y privada que permitan la participación colectiva de todos los agentes que se mueven a su alrededor. Por lo tanto, organismos intermediarios entre las instituciones y los destinatarios de sus servicios.
Nuevas funciones, la necesidad de digerir la información. Se plantea que los observatorios tienen como función central la producción estadística. Pero que la experiencia demuestra que las necesidades de los receptores de estas estadísticas (las instituciones, los sectores culturales, la comunidad científica, la ciudadanía en general) pasan por una cierta digestión de éstas. La mayoría de agentes no “tienen tiempo” de analizar las estadísticas. Por ello, esta función analítica también la tiene que asumir el
observatorio. De esta forma se asegura que el valor añadido, el conocimiento generado revierta finalmente sobre las políticas públicas y los agentes privados o del tercer sector y sea, por lo tanto, finalmente útil.
¿Nuevos ámbitos o misiones estratégicas?
Nuevos ámbitos. Se considera que la propuesta del OVC es bastante ambiciosa, se recogen correctamente los ámbitos clásicos o tradicionales y la cadena de valor. En este sentido, se considera que el planteamiento de la progresividad es totalmente necesario para poder mantener la sostenibilidad de todo el sistema.
Sin embargo, aparte de los ámbitos clásicos, se apunta la necesidad de estar atentos a la observación de ámbitos transversales emergentes. Entre éstos se citan las nuevas pautas y prácticas culturales de los jóvenes (de los más jóvenes – de 6 a 14 años, a los adolescentes), entre las que se apunta la emergencia de una “cultura de habitación”, individualizada, en contraste con una cultura más comunitaria a la que estábamos acostumbrados; el impacto de las nuevas tecnologías (muy vinculado a la alteración de las prácticas culturales); los vínculos entre cultura y comunicación (ámbito que atraviesa el tema de los jóvenes y de las nuevas prácticas culturales).
Los contextos “pequeños” (como el de Euskadi) permiten abordar estas cuestiones con mayor probabilidad de vislumbrar las grandes tendencias y de no perderse demasiado en el análisis de estos ámbitos en los que influyen tantas variables.
La coordinación con las instituciones y los sectores
La relación con las instituciones/administraciones. La mayoría de los observatorios solventan la relación con las instituciones y los sectores a partir de la creación de estructuras organizativas que permitan la participación de todos estos actores.
Este es el caso del Québec que ha creado comités consultivos (8) y sectoriales (6), aparte de un comité con los instituciones financieras y otro para la relación con el mundo científico – universitario.
El DEPS funciona a partir de un comité de estudios, en el que están presentes los distintos representantes ministeriales de los sectores, y es en este espacio donde se expresan, anualmente las necesidades de información de los sectores. De esta manera la relación con los sectores es indirecta, ya que son sus intermediarios en la administración quien expresan sus necesidades.
La relación con los sectores. Se apunta el peligro que tienen las políticas culturales de formularse sólo al servicio de los sectores culturales. Para escapar de este posible peligro, cabe optar por trabajar no para los sectores culturales sino trabajar con los sectores culturales. De esta forma se quiere forzar a los sectores culturales a no pensar solamente como tales e ir más allá de sus intereses más inmediatos.