II Jornadas de trabajo con observatorios internacionales

En noviembre de 2008 se han celebrado en Bilbao las II Jornadas de trabajo convocadas por el Observatorio Vasco de la Cultura y en las que han participado representantes de observatorios culturales de Francia, Québec, Piemonte, Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya y el Observatorio da cultura galega.

Artículo: EL CONSUMIDOR CULTURAL, RETRATO EN SEPIA
Luca Dal Pozzolo (director del Obsservatorio Culturale del Piemonte

pozzoloLuca Dal Pozzolo, director del Osservatorio Culturale del Piemonte, reflexiona acerca de la capacidad de las herramientas de investigación al uso para comprender los nuevos modelos de consumo cultural. Escrito con una prosa brillante y magnética, el artículo pone en evidencia las paradojas que surgen al tratar de entender el significado del consumo cultural hoy. Dal Pozzolo plantea preguntas de gran calado e ilustra sus reflexiones con ejemplos esclarecedores sin dejar de lado el sentido del humor.

¿Es posible seguir utilizando los mismos modelos de investigación del consumo cultural como si nada hubiera cambiado en los últimos años? Usamos siempre las mismas preguntas para describir una parte de la realidad de la que vamos sabiendo cada vez más; continuamos confirmando datos que ya conocemos de una realidad aparentemente impermeable a los cambios. Pero si el contexto ha cambiado profundamente, ¿cómo no lo van a cambiar los comportamientos, los estilos de vida y el consumo cultural? Por lo tanto, resulta prioritario no sólo reflexionar acerca de las herramientas de investigación que están demostrando no ser aptas para percibir el cambio, sino revisar las taxonomías utilizadas y replantear los paradigmas que manejamos.

Dal Pozzolo ilustra su tesis con un conjunto de indicios, pruebas y ejemplos agrupados desde cuatro perspectivas:

- Desde el punto de vista del uso compartido de códigos comunicativos entre oferta y demanda cultural: el caso de los museos

En los últimos treinta años los museos han pasado de ser considerados instituciones rancias a ser los nuevos templos laicos. Desde el punto de vista de la oferta, el modelo comunicativo lineal del museo positivista dirigido a una élite cultivada entró en crisis en los 90.

Analizando el comportamiento de la demanda, los datos apuntan a que la capacidad de atracción de los museos va más asociada a su imagen de marca que a sus contenidos y colecciones. Por otra parte, investigaciones sobre el comportamiento y la conducta de los visitantes actuales indican que el modo de deambular por las salas está más condicionado por las características físicas del espacio que por las obras en sí. A ellos se añade la creciente fragmentación del conocimiento, la pérdida de profundidad y capacidad interpretativa de la dimensión histórica. La paradoja estriba entre el elevado riesgo de ruptura de los códigos de comunicación entre el museo y el público en un momento en el que disfrutan de gran éxito.
Todo esto hace pensar que aunque el perfil del visitante de museos sea similar al de años atrás, el acto de visitar un museo tiene un sentido muy diferente. Así, se advierte que la frecuencia de visitas a museos representa un fenómeno cultural muy distinto a lo que representaba. Conocer estos significados subyacentes, sus matices y detalles ayudarían a entender mejor los datos que seguimos interpretando desde viejos paradigmas.

- Desde el punto de vista de las modalidades de consumo

La conjunción y superposición temporal de varios consumos culturales es un fenómeno reciente. Dal Pozzolo se cuestiona la fiabilidad de indicadores como el nº de libros leídos o el tiempo dedicado a la escucha de música dado el cambio radical en la manera de disfrutar de las actividades culturales. Utiliza ejemplos ilustrativos de este cambio de rituales de consumo asociados a conceptos como los “dedicados” y los “expuestos”. Comparte con otros investigadores la idea de que la cantidad y calidad de la oferta influye en el consumo, puesto que la “exposición” cotidiana incrementa el consumo subrayando así la brecha entre áreas metropolitanas y rurales.

Desde este enfoque, interesa analizar la acumulación de actividad cultural y tratar de reconstruir el modo de consumo, los segmentos de consumidores culturales a partir de la pertenencia a determinados clusters tanto desde los umbrales económicos cuantitativos globales de inversión como  por grupos de actividad.

- Desde el punto de vista de la insostenibilidad de la división entre alta y baja cultura

La división entre alta y baja cultura, artes mayores y menores está ligada a la definición de cultura. Aunque resulta políticamente poco correcto hablar de arquitectura o literatura menor, los modelos de encuesta de consumo cultural siguen centrándose en los géneros “mayores”, en la “alta” cultura, bien por un problema de comparación temporal, bien porque son más fáciles de identificar: ¿Cuántas veces a acudido al cine?, ¿cuántos libros ha leído?.  Utilizando el ejemplo de los cómics se pone en cuestión la dificultad de cuantificar la lectura, además de su posible consideración como género menor. Sigue con el análisis de los grandes lectores y apunta temas como los lectores “soft” o los contenidos que se leen. En definitiva, el verdadero problema es la dificultad que entraña detectar comportamientos en los que se combina la curiosidad, la información, el ocio, la navegación por la red…

Así pues, la cuestión radica en que si se rompe con la división entre alta y baja cultura, explota la cantidad de consumo y de comportamientos que muestran características puramente culturales.

- Desde el punto de vista de otros consumos culturales y otras posibles taxonomías

El turismo cultural, la cultura culinaria, o la vinculada a la naturaleza sirven de ejemplo de tipos de consumos cada vez extendidos entre amplias capas de población, mayores en tiempo y recursos a otros tipos de consumos más estrictamente culturales.

Se subraya el hecho de que si bien algunos comportamientos inicialmente elitistas se han tornado de masas, en otros casos ha sucedido a la inversa. El consumo de cine en sala es un buen ejemplo; con consumos masivos hace no demasiados años, actualmente corre el riesgo de ser elitista.

Es hora de reconstruir el consumo de manera compleja, sin simplificaciones, esquematismos ni exclusiones, con inteligencia y precisión, prestando atención a las características distintivas y similitudes de multiplicidad de grupos y tribus que componen el patchwork cultural.

Hacia una nueva era de estudios?

Culmina Dal Pozzolo apuntando la necesidad de una nueva antropología que indague en las profundidades de los comportamientos y consumos culturales, en la proliferación de diferentes tribus culturales, en segmentaciones cada vez más complejas.

Requerirá un notable esfuerzo analítico, sustituyendo algunos indicadores fuertes por otros débiles con significados agregados. Contamos con una enorme potencia y capacidad de cálculo con respecto a la de hace treinta años, lo que permite nuevos sistemas de análisis, nuevos modelos de investigación más complejos. De lo contrario, se volvería a mostrar un daguerrotipo, un retrato en sepia no falto de encanto pero incapaz de reflejar la contemporaneidad.

Ver artículo completo pdf(pdf, 87kb)