Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad

Responsabilidad compartida en Salud: El cambio cultural que necesitamos

Fecha de publicación: 

Equipo de Coordinación Sociosanitaria

El siguiente artículo trata uno de los mayores problemas o retos a los que se enfrenta el National Health System  del Reino Unido (abre en nueva ventana), en adelante NHS: La necesidad de un cambio en  la relación entre la población y el NHS y la relación entre los/as pacientes y las personas que cuidan de ellas; un cambio cultural que responde a un cambio de la realidad en la que vivimos.

La sanidad ha dejado de ser un  producto, para convertirse en una coproducción que conforman los pacientes y los profesionales que cuidan de ellos, la población y los proveedores de servicios (NHS…).

Actualmente “El proveedor de atención primaria más importante es el paciente” pues son en gran parte sus decisiones las que determinarán su salud, presente y futura (obesidad, diabetes, cáncer, etc). Es por eso que el rol de los y las profesionales ha de ser el de acompañar y aconsejar al paciente a tomar la mejor de las decisiones. Podría resumirse de la siguiente manera:

 MODELO DE CRÓNICOS Y TOMA DE DECISIONES COMPARTIDA

Este cambio de enfoque es especialmente relevante para las personas con enfermedades crónicas, pues existen evidencias de que una mayor responsabilidad en la gestión de la propia salud hace que esta mejore.  Resulta imprescindible, para ello, que el paciente cuente con el conocimiento e información necesarios para hacerlo.

¿Cómo o qué hacer para que los pacientes y la población se involucren en la gestión de la salud? El texto nos muestra algunas iniciativas que ha puesto en marcha el NHS:

1. Apoyo en la autogestión
La gente que reconoce la importancia de autogestionar su salud, y cuenta con el conocimiento, habilidad y confianza para hacerlo, experimenta una mejoría en su salud.

2. Coaching en salud y plan de atención personalizado
Los pacientes crónicos, además de conocimiento e información, requieren de autoconfianza y empoderamiento para gestionar su enfermedad.

3. Compartir información
Las personas, tanto sanas como enfermas,  han de tener acceso a la información relacionada con su salud, y ser capaces de entenderla.  En este punto resulta especialmente útil el acceso remoto (como ocurre con la carpeta salud en la CAV)

4. Apoyo de iguales y educación
Gran parte del conocimiento necesario para autogestionar una enfermedad crónica no la tienen los profesionales, sino las personas que están en esa misma situación. Es en este punto donde se dan las iniciativas del tipo “osasun eskola”.

5. Co-diseño de los servicios
Las personas usuarias de los servicios pueden jugar un rol importante en el diseño de los servicios que ellas mismas utilizan; mejorando así estos servicios

6. Pacientes – lideres
Prueba del cambio que se está dando en la relación entre servicios y usuarios es el papel  cada vez más relevante que juegan los  pacientes en el sistema de salud. Participan activamente en el cambio y mejora del mismo, impulsando en todo momento la colaboración entre ambas partes.

7. Presupuestos personales
Los presupuestos personales ayudan a controlar los recursos sanitarios;  permiten a los y las usuarias elegir entre distintas opciones adaptadas a sus necesidades y preferencias. Esto mejora tanto la calidad de vida y bienestar psicológico de enfermos y cuidadores y resulta además económicamente eficiente.

8. Toma de decisiones compartida
Clínicos y pacientes trabajan juntos para tomar decisiones sobre tratamientos, pruebas, etc.. para ello resulta imprescindible ofrecer al paciente información sobre cada una de las opciones con sus riesgos y beneficios. Esto aumenta el nivel de satisfacción del paciente.

9. El rol de cuidadoras y familias
La familia y cuidadores juegan un papel clave en la salud de los enfermos crónicos, de ahí la importancia de propiciar una mayor colaboración entre cuidadores y profesionales médicos.

10. Trabajar con comunidades
El rol de las comunidades en la mejora de la salud es clave; es por eso que se tiene que dar una  cooperación entre servicios de salud y comunidad.

Estos diez ejemplos prueban que el cambio se está dando, el reto ahora es el de acelerarlo e involucrar a otras instituciones en el mismo: gobiernos nacionales para que legislen de forma que cambien las costumbres de la población, gobiernos locales para crear políticas públicas saludables, entornos saludables, … Instituciones educativas, especialmente las que reúnen  futuros profesionales sanitarios, asociaciones profesionales, etc.

 

CONCLUSION

El cambio cultural más importante se tiene que dar en la relación entre pacientes y profesionales del sistema de salud. Para que se de este cambio, las personas implicadas en el mismo han de cambiar sus comportamientos y actitudes hasta llegar colaboraciones sinceras en las que los pacientes y profesionales sean iguales. Para que esto funcione, el resto de servicios públicos  también deben cambiar su forma de funcionar, implicando personas y comunidades y aprovechando todos los recursos con los que cuentan.