Gobierno Vasco

La economía circular llega para quedarse, ¿te apuntas?

autor: Kontsumobide, 

Llevamos mucho tiempo escuchando noticias catastróficas sobre nuestro planeta: contaminación, emisiones de dióxido de carbono, millones de kilos de basura arrojados al mar… Lo sabemos. Estás hasta el gorro de que te lluevan por todas las esquinas. Seguro que el exceso de información hace que, incluso, actives el modo off en tus oídos. Sin embargo, en ocasiones parece que en las peores crisis surgen las mejores soluciones. Y la economía circular podría ser una de ellas.

Tradicionalmente, nuestro modelo económico ha seguido una estructura lineal: extraer, producir y desechar. La forma en que fabricamos, usamos y nos deshacemos de los productos es muy agresiva con el medio ambiente. Este proceso agota las fuentes de suministro, tanto materiales como energéticas, acelera el cambio climático y agrava la pérdida de la biodiversidad.

Uno de los principales problemas de la economía lineal es que gran parte de la materia prima que se extrae para producir no se regenera, por lo que se acumula una cantidad desorbitada de residuos. ¿Cómo evitar que el lugar donde vivimos no se convierta en una nube de horror y contaminación?

Si has pensado que reciclar es la solución, te has quedado a medias. El reciclaje ayuda, pero no es suficiente porque no todos los residuos pueden pasar por este proceso.

Futuro circular

Actualmente, nuevas corrientes del reciclaje proponen la economía circular como una alternativa a este grave problema. ¿Qué es exactamente esta idea que está tan de moda?

El objetivo de este concepto es que el valor de los productos, los materiales y los recursos como el agua o la energía, se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible, reduciendo al mínimo la generación de residuos y apostando por el ahorro energético. Esto suena mucho mejor, ¿no te parece?

Un mundo en el que los productos sean reparables, actualizables y tengan materiales que puedan tener varias vidas (generando así menos residuos), ¿es posible? Sí, lo es. Además, los desechos que se forman son de un material reutilizable, pueden volver a fabricarse sin empezar el proceso de cero. Así, las empresas seguirán produciendo pero no necesitarán gastar dinero en extraer recursos de la naturaleza. Mediante este proceso, se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera y se frenan los efectos del cambio climático.

¿Y qué puedes hacer tú para contribuir a la economía circular? Por ejemplo, comprar alimentos a granel y evitar los productos con exceso de embalaje; reparar tu teléfono móvil o tus zapatos estropeados en lugar de comprar unos nuevos; y reciclar todos los residuos en su contenedor correspondiente. Sencillo, ¿verdad?

La Unión Europea ha aprobado la normativa comunitaria que contribuye a cerrar el círculo de los ciclos de vida de los productos a través del reciclaje y de la reutilización. El objetivo es que en 2035 se puedan reciclar el 65% de desechos urbanos. En definitiva, la economía circular es una forma perfecta de utilizar los recursos del planeta de una manera más sostenible y salvar nuestro futuro. ¿Te apuntas?