La excavación puso al descubierto una estratigrafía que se inicia en los albores del Paleolítico Superior, con algunas evidencias Chatelperronienses, nivel X. La datación de radiocarbono ha arrojado una edad superior a 30.600 años BP. Sigue un nivel IX con numerosos restos de osos de las cavernas y alguna pieza de aspecto auriñacoide. En el interior de la cueva hay muchas huellas de tales osos: hoyos de invernización, zarpazos, pulimento de rocas en pasos estrechos etc. El nivel VIII muestra la desaparición del oso de las cavernas y contiene algunas piezas de industria poco significativas.