Es el nivel VII el que inicia la intensa presencia del
hombre en la cueva. Pertenece al Magdaleniense Inferior. Las
dataciones del nivel oscilan entre los 16.500 y los 15.500 años BP. La ocupación
humana se localiza en el vestíbulo y proporcionó cuatro hogares, en torno a los
cuales se hallaba la mayor parte de los útiles y restos óseos de alimentación de
los habitantes de la cueva en esa época. Las industrias son líticas y
óseas. Proporcionaron más de 300 útiles, además de numerosos restos procedentes
de la talla de los mismos. El carácter especializado de la industria tanto ósea
como lítica, es propio de un grupo de cazadores más que un utillaje "doméstico"
de una habitación continuada durante mucho tiempo, en que se realizan todo tipo
de funciones. Los restos óseos de ungulados indican que se alimentaban
preferentemente de ciervas y cervatillos recién nacidos. Al no haber cervatillos
de 6 a 10 meses, se deduce que el hombre no moraba en la caverna durante el
invierno.