Departamento de Cultura y Política Lingüística

118. Castillo del monte Arraiz (Bilbao)

ETAPA 7: BILBAO • PORTUGALETE

Evidencias bélicas en el entorno montañoso de Bilbao

Durante el siglo XIX y XX se suceden diversos conflictos bélicos que tuvieron su incidencia en la Villa de Bilbao. En la Primera Guerra Carlista (1833-1839) los liberales controlaban la villa de Bilbao y el pretendiente don Carlos decidió emprender el sitio de la ciudad en junio de 1835, con el objeto de hacerse con una ciudad de importancia ganar en prestigio internacional. Este factor era clave para conseguir apoyos, también en forma de préstamos, para su causa. Bilbao se resistió, infligiendo numerosas bajas al enemigo. La principal de ellas fue el propio general Tomás de Zumalakarregi, quien alcanzado por una bala en una pierna, perdió la vida a causa de dicha herida. A fines de 1836 se volvió a establecer el sitio, aunque sin éxito. Igualmente, en 1876, durante la Última Guerra Carlista (1872-1876), la Villa fue sometida a asedio, también sin éxito, por lo que la ciudad se ganó el título de “muy noble muy leal e invicta”.

En este contexto, un grupo de elementos patrimoniales nuevos hacen su aparición: las evidencias bélicas. Se trata de un grupo de fortificaciones situado en la zona periurbana. Estos restos de fuertes militares que circundan Bilbao formaron un conjunto armónico de posiciones fortificadas cuyo fin fue, en el caso de los asaltantes, asediar la ciudad; cuando cayeron en manos liberales, protegerla.

En la actualidad, las infraestructuras de guerra constituyen también una importante parte del patrimonio arqueológico bilbaíno que está formado por 8 elementos, un conjunto de un enorme simbolismo para la historia reciente de la ciudad. Uno de los mejores ejemplos de este tipo, ubicado en el visitado “Cinturón Verde” de la urbe, es el fuerte denominado castillo del monte Arraiz, Actualmente sus ruinas se han consolidado formando parte de un área recreativa de fácil acceso desde el Barrio de Arraiz.

El fuerte de Arraiz al final de la Última Guerra Carlista

Este fuerte permaneció en manos carlistas hasta finales de enero de 1876, siendo descrito en el momento de abandono en el diario “La Época” como:

“[…] magníficamente construido con troneras dirigidas á Bilbao y á la ría; es una obra con todas las reglas de arte, tan bien dirigida y pensada, que ya podían haber tirado los de Bilbao todo el hierro que pueden dar las veneras de Triano sin hacer ningún daño en el fuerte ni poner una granada dentro. El foso es de algunos metros de ancho, la altura del muro (abierto a pico en piedra) 30 pies, aproximadamente, el grueso como tres metros y los cuarteles separados para jefes y soldados, defendido por otro muro de céspedes, con depósito de pólvora, etc., etc., todo en muy buenas condiciones. En el centro hay una gran plaza con su puente levadizo mirando á la parte de Castrejana”.

En esencia, presenta un cuerpo central y un ala en cada costado y se encuentra construido con muros de mampostería, contando, además, con foso perimetral.

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