Departamento de Cultura y Política Lingüística

110. Casco Viejo de Bilbao (Bilbao)

ETAPA 7: BILBAO • PORTUGALETE

La evolución del Casco Viejo

La historia del conjunto urbano del Casco Viejo bilbaíno se inicia con la concesión del fuero en 1300. El enclave que recibió el privilegio se situaba dentro del ámbito jurisdiccional de la anteiglesia de Begoña, en un punto estratégigo de control de una vía de comunicación: la puebla se emplazó al lado de un castillo preexistente (en al zona de la iglesia de San Antón) y puente que comunicaba ambas orillas. Desde el punto de vista geográfico, la villa se encontraba adyacente a un arenal en la ribera del rio, donde sabemos por documentos posteriores que se realizaban actividades relacionadas con el comercio, la pesca y la construcción naval.

El recinto urbano al principio se configuró en tres calles (Somera o Goienkale, Artecalle y Tendería), pero el crecimiento demográfico provocó que pronto se unieran otras cuatro (Belosticalle o Pesquería, Carnicería, Barrencalle "la susera", y Barrencalle "la yusera"), formando el conjunto que tradicionalmente ha recibido el nombre “las siete calles”. En torno al complejo urbano se estableció un cerco o muralla restos de la cual aún se conservan en la calle Ronda. De hecho su propio nombre indica que allí existía un paso para la vigilancia desde las murallas.

La organización religiosa del espacio interior de la villa tenía como referentes dos templos parroquiales. La primera iglesia que existió en Bilbao fue la dedicada a Santiago (actual catedral), que ya existía en el momento de la concesión de la carta foral. El otro templo intramuros, de época bajomedieval, está dedicado a San Antón y se sitúa en un margen del Casco.

El dinamismo de la villa y su éxito como espacio urbano se demuestra por la edificación de palacios en su seno durante los siglos bajomedievales. Muestra de esta arquitectura culta es la concentración de casas palaciegas que en el siglo XVI caracterizó al lado orientado a la Ribera.

El final del siglo XVI trajo consigo varios cambios, se realizaron modificaciones en el trazado urbano y se difundió el uso de la piedra sobre la fabricación de edificios en madera. Además, se derribaron las murallas y se dio inicio a una expansión del núcleo urbano, quedando vinculado en adelante con los arrabales exteriores. Ya en el XVII, se configuró otro espacio tan propio del urbanismo de la España de los Austrias, como fue el espacio porticado de la Plaza Mayor, desaparecido el pasado siglo para la construcción del mercado de la Ribera.

A fines del siglo XVIII y, especialmente durante el XIX, tiene lugar la mayor transformación de las edificaciones del conjunto del Casco Viejo. Se demuelen las casas antiguas, que en términos generales respetaban las parcelas establecidas en época medieval, y poco a poco se van instaurando los bloques de casas de vecinos. De esta época datan algunos edificios singulares cuya construcción pretendía modernizar la antigua villa.

Un patrimonio variado

El conjunto patrimonial del Casco Viejo, a pesar de las hondas transformación que ha vivido durante la historia, sigue manteniendo el recuerdo de su etapa más antigua. La propia organización en siete calles (aunque modificadas) constituye un legado de la urbanística medieval.

Entre los elementos constructivos que nos retrotraen a la Bilbao antigua encontramos a la catedral de Santiago, de estilo gótico iniciado en el siglo XIV y finalizado en el primer tercio del XV. Consta de tres naves separadas por arcos formeros, ojivales, con crucero y girola en torno al altar mayor, un elemento raro en la arquitectura gótica del País Vasco. Se cubre con bóvedas de crucería simple, salvo la del crucero, que es de terceletes. Su fachada principal es una construcción neogótica que reemplaza la portada clasicista de mediados del siglo XVII. El templo consta de claustro, de inicios del siglo XVI y uno de sus elementos más remarcables es su acceso desde la calle (la Puerta del Ángel), del gótico tardío.

La iglesia de San Antón, es de traza bajomedieval, consagrada en 1433, y fue ampliada en 1478. La portada actual es renacentista y se inserta en un pórtico de reseñable monumentalidad. La torre es del final del barroco (1774).

En cuanto a la arquitectura civil, se deben resaltar el palacio Yhon (o de la Bolsa, del siglo XVIII), la Plaza Nueva (de estilo neoclásico) o la Biblioteca Municipal de Bilbao y el Teatro Arriaga (dentro del eclecticismo de fines del siglo XIX).

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