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Con motivo del 70 aniversario de la toma de Bilbao por las tropas franquistas, el Lehendakari Juan José Ibarretxe presidió en el monte Artxanda la inauguración de una escultura para honrar a los combatientes en la Guerra Civil.
Palabras del Lehendakari pronunciadas en la inauguración del Monumento al Gudari en Artxanda:
"Estaba en mi despacho de la Presidencia que daba frente al monte Artxanda, a una distancia de un tiro de fusil (…). De pronto, tres balazos que sonaron como restallidos de látigo, entraron en el despacho. Nos tiroteaban desde Artxanda, lo que quería decir que el enemigo se había apoderado de las alturas (…). Pedí a los combatientes que contemplaran el espectáculo de las calles de Bilbao. Desfilaban nuestras madres, nuestros hijos, todos los seres queridos, huyendo del terror franquista a buscar refugio en la emigración. La marcha de aquellos últimos fugitivos por las calles de la villa desgarraba el alma (…).
Por ellos, para proteger su salida, pedí a los batallones vascos que se lanzaran al contraataque. Fue el último discurso que hice por radio en la capital de Bizkaia. No podía ser otro. Aquella noche, tres batallones vascos, el Kirikiño, el Itxasalde y el Intxorta, junto con unidades dispersas de otros batallones, ascendieron las laderas de Artxanda entonando el Eusko Gudariak.
Aguirre Lehendakariaren hitzok erakusten dute ondoen une hartako dramatismoa eta Artxandako batailan gudari haiek biztanle zibilen erretiratzea babesteko egin zuten balentria heroikoa.
69 urte igaro dira ordutik eta seguru nago ni bezain harro egongo litzatekeela orain Aguirre Lehendakaria ere gudari haietaz.
En este acto, tengo el inmenso honor de dirigirme a vosotros con un doble sentimiento. Por un lado, con la emoción de contemplar los rostros de los hombres y mujeres que estáis presentes en nombre de todos los que vivieron la tragedia de la guerra y, por otro, con la tristeza de recordar la memoria de los ausentes que entregaron su vida en defensa de la libertad de nuestro Pueblo.
Como Lehendakari, en representación de toda la sociedad vasca, quiero trasladaros un único mensaje: Gracias. Gracias de todo corazón.
Cuando os miro a los ojos es la única palabra que sale de mi boca. Es el grito emocionado que fluye después de tantos años de dictadura y de silencio. Años en los que innumerables familias vascas han tenido que afrontar en la soledad de la intimidad, la muerte de seres queridos, la persecución, el exilio, la dictadura, la cárcel, el hambre, la represión y el dolor de una guerra injusta y de una dictadura cruel.
Os transmito este agradecimiento no sólo como Lehendakari, sino como hijo y nieto de exiliados. Lo hago, además, en nombre de todos y cada uno de vuestros hijos e hijas, de todos y cada uno de vuestros nietos y nietas, a quienes habéis ocultado en más de una ocasión vuestras lágrimas y los padecimientos de la guerra, porque queríais cerrar definitivamente esa dolorosa herida abierta desde hace tanto tiempo.
Esker ona adierazi nahi diot belaunaldi oso bati ere, izan ere, belaunaldi horrek bere buruari uko ekinez jaso zuen lur hau errautsetatik eta hondamenditik eta etorkizuneko bidea urratu zigun berriro.
Y quiero hacer una mención especial a las mujeres vascas, nuestras Emakumes. Esposas y madres que soportaron estoicamente el horror de la incertidumbre por el destino de sus maridos e hijos en el frente. Que sollozaban en silencio cuando escuchaban el llanto de sus hijos hambrientos. Que sacaron adelante a su familia, en muchos casos desde la soledad de la viudedad. Que sufrieron en la dictadura la represión y la persecución por el simple delito de ser madres o esposas de los "rojos separatistas".
Madres de coraje. Esposas de firmeza. Ellas fueron nuestras raíces, ellas son nuestras alas.
Eskerrik asko, baita ere, gudari, erbesteratutako, senide eta mendekua jaso behar izan zenuten guztioi, sentsibilitate politiko eta ideologiko guztietakoak izanik, Aterpe Elkartea osatu baituzue Euskadi tropa frankistengandik babesten aritu ziren guztien izenean. Zuen adoreari esker ari gara orain gudariak omentzeko monumentu hau inauguratzen, gudariek euskal herritar guztien agintari legitimoak eta askatasuna defendatu zituztelako Eusko Jaurlaritzaren agindupean.
Luchadores de todo tipo y condición, ricos y pobres, campesinos y proletarios, socialistas, nacionalistas, anarquista, republicanos, comunistas, todos unidos frente a un enemigo común: el fascismo franquista.
Vuestro ejemplo es un recuerdo imborrable para futuras generaciones.
Con toda la solemnidad de este acto, quiero deciros que vuestro sacrificio no fue en vano, porque cuando se lucha con un ideal en el corazón, no hay fuerza ni bayoneta que sea capaz de doblegar el alma de un Pueblo.
Con vuestra sangre y vuestro sudor regasteis las semillas de libertad de la Tierra Vasca. Aquellas semillas permanecieron enterradas bajo el negro manto de la dictadura, pero seguían estando vivas. Y hoy, casi setenta años después, podéis tener la satisfacción de ver sus frutos. La Euskadi de hoy -esa que se puede otear desde esta simbólica atalaya no se podría entender sin vuestro sacrificio de ayer.
No es, por tanto, el rencor ni la venganza lo que nos ha congregado aquí, sino la justicia, la memoria y el homenaje a los luchadores que defendieron la Paz, la libertad, la democracia y la República.
Euskal gizarteak zor itzela du zuokin guztiokin eta zor hori ezin izan dugu kitatu behar besteko duintasunez eta behar bezala eskertuz. Barkatzeko eskatu nahi dizuegu eta berriz adierazi nahi dizuegu eskerrak emateko ekimenekin jarraitzeko asmoa dugula. Hitzematen dugu, gainera, Espainiako gobernuari eskatuko diogula berriz ere, ordain ekonomiko eta morala ezartzeko programak eta neurriak ezar ditzala, terrorismo frankistaren biktima guztiekiko elkartasun lege baten bitartez. Justizia kontua baino ez da.
Este monumento no es, por tanto, el final de un camino. Es un paso más. Un paso más para recuperar la memoria y la dignidad de todo un Pueblo.
No es un grito a la guerra, es un canto a la Paz y a la esperanza. Es un gran homenaje a la profunda huella que vosotros habéis dejado en el corazón del Pueblo Vasco. Es la huella indeleble de un Pueblo que está dispuesto a mantener su supervivencia por encima de la razón de la fuerza. Es la huella de la determinación que le permitió al Lehendakari Aguirre superar la desolación en la que estaba sumido su Pueblo y plasmar en el Manifiesto de Trutzios, poco antes de comenzar su exilio, este mensaje de esperanza: "El territorio habrá sido conquistado, el alma del Pueblo Vasco no lo será jamás".
Zuek zarete Euskal Herriaren arima. Zuek zarete gure aztarna. Zuek urratu diguzue Bakearen eta elkarbizitzaren bidea. Zuek erakutsi diguzue adiskidetze hitzaren esanahia.
Eskerrik asko.
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