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Arlan, S.A., empresa ubicada en diferentes municipios de Bizkaia como Erandio, Mungia y Sondika, y dedicada al alquiler y venta de material para la construcción e industria, sigue completando su gama de productos, esta vez en el área de la prevención y seguridad en obra. Su novedad llega de la mano de los Dispositivos de Anclaje T 65, que permiten disponer de puntos para el enganche de arneses de seguridad frente a caídas en obra de construcción en la práctica totalidad de los lugares donde los trabajadores se van a exponer a este riesgo. Desde que se empieza a desencofrar la estructura hasta la práctica finalización de la obra, toda vez que se caracterizan por quedar embebidos en la estructura al instalarse antes de hormigonar.
“En las obras de construcción son numerosos los lugares donde inevitablemente se dará el riesgo de caída a distinto nivel, con independencia de las existencias o no de protecciones colectivas”, según señalan desde Arlan. La lista incluye, por ejemplo: recepción de materiales en borde de forjados, hueco para puertas de ascensor hasta que aquellos estén instalados, terrazas, operadores de grúas menores, trabajadores que atienden plataformas de recepción de materiales, frente a huecos de ventanas, balcones, tendederos, galerías, miradores, … (instaladores, perliteros o escayolistas, pintores, instaladores de carpintería de aluminio, …) cubiertas, borde de tableros de puentes. La respuesta de la firma vizcaína es su apuesta por esos nuevos Dispositivos T 65, cuyas características principales son la fiabilidad, la sencillez y la rapidez de montaje, lo que implica un ajustado coste.
Además, uno de sus mejores detalles reside en el hecho de que estará instalado hasta prácticamente la terminación de la obra, “el perlitero reviste su entorno en el techo de la misma forma que hace con un punto de luz, posteriormente el pintor repasará la zona donde estivo instalado, al igual que hizo con el resto de la habitación, tras haberse cortado el anclaje con una navaja bien afilada. Si hubiese falso techo más fácil todavía”.
De lo anterior y merced al empleo generalizado del dispositivo de anclaje resulta que todo trabajador que se exponga al riesgo de caída a distinto nivel tendrá a dónde engancharse, y esto hasta prácticamente la finalización de la obra. Por lo tanto, se garantiza la seguridad de los trabajadores, -pues ésta no queda pendiente de que se instale un dispositivo de anclaje para el arnés en el momento necesario-, el anclaje siempre está allí, hasta que se ordene su desmantelamiento al finalizar la obra.
Asimismo, permite conocer también que los responsables de seguridad de la obra están haciendo su trabajo correctamente, al tener la seguridad de que los anclajes para los arneses están instalados, pues ello no depende de que a quien le corresponda haya instalado un anclaje en el momento necesario”.
Este dispositivo de anclaje debe considerarse como un complemento a las protecciones colectivas. Será útil durante el propio desmontaje o modificación de las protecciones colectivas, durante su ausencia por el estado de la obra (se habrán subido las redes o desmontado alguna barandilla) y ante situaciones puntuales, normalmente trabajos de rápida ejecución como puede ser poner un punto de luz en una terraza o recibir un palet de ladrillo en un borde de forjado, frente a las cuales la experiencia nos dice que frecuentemente faltan protecciones colectivas o que el trabajador las retira y, además, no se asegura.
FUENTE: Nueva Gestión, 9 – 22 junio 2008
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