III Jornadas Internacionales de trabajo con los observatorios de cultura
En noviembre de 2009 se han celebrado en Bilbao las III Jornadas Internacionales de trabajo con los observatorios de cultura, convocadas por el Observatorio Vasco de la Cultura y en las que han participado representantes de observatorios culturales de Francia, Québec, Piemonte, Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya y el Observatorio da cultura galega.
CONCLUSIONES/REFLEXIONES FINALES
Por tercer año consecutivo, el Observatorio Vasco de la Cultura convocó las III Jornadas de trabajo con los Observatorios de Cultura, consolidando un espacio de encuentro e intercambio en el que participan seis organismos de trayectorias y dimensiones distintas. Las Jornadas tuvieron un carácter monográfico: el estudio de los hábitos y las prácticas culturales de los jóvenes, con el objetivo de poner en común los resultados preliminares del primer ejercicio de trabajo en red establecido entre los observatorios.
Así, durante el 23 y 24 de noviembre de 2009, se reunieron en Bilbao miembros del Observatoire de la culture et des communications du Québec, del Osservatorio culturale del Piemonte, del Gabinete técnico del Departamento de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat de Catalunya, del Consello de Cultura galego y del Observatorio Vasco de la cultura
La otra novedad de estas III Jornadas, además de su carácter monográfico, fue la incorporación de expertos externos con el objetivo de enriquecer el debate. Asistieron miembros del Observatorio vasco de la juventud, del Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto, expertos en tecnologías digitales de la Universidad de Deusto y miembros de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez
El debate se centró, en primer lugar, en analizar cómo las prácticas culturales de los jóvenes están cambiando con el impacto de las nuevas tecnologías. Uno de los cambios más destacados es la simultaneidad de los consumos. El carácter multitarea parece ser una singularidad propia del consumo cultural juvenil. La rapidez de acceso, que permiten las nuevas tecnologías, favorece este tipo de consumo.
En segundo lugar, el debate se detuvo en analizar qué concepto tienen los jóvenes actualmente de cultura. A pesar de la existencia de diferencias determinadas por la generación de referencia (los digital natives versus los digital immigrants) aparece con fuerza la relación que los jóvenes establecen con la vertiente lúdica del consumo cultural. El vínculo con la emoción y la experiencia en vivo es una constante. En consecuencia, prácticas como el uso de los videojuegos, por un lado, o la asistencia a conciertos, por otro lado, se consolidan como consumos habituales y frecuentes.
Se hizo evidente la necesidad de analizar el colectivo juvenil desde la complejidad. Son muchas las variables que determinan diferencias en función de la generación a la que se pertenece (más que la edad), al bagaje familiar, a los grupos de referencia (muy importantes para los jóvenes). A parte de tomar en consideración planteamientos analíticos complejos, se trabajó con la idea de que nos encontramos en un momento de cambio en el que se dibujan nuevas fronteras del consumo cultural. Con herramientas antiguas deben analizarse realidades nuevas, que mutan rápidamente, y que se licuan ante los ojos de una observación tradicionalmente lenta. Ante ello se propuso adoptar, a partes iguales, posiciones de humildad y riesgo científico y de reconocer que ante la actual situación se está en disposición de realizar más preguntas que de obtener respuestas claras.