Entrevista con Maixabel Lasa

En "Temas de hoy" entrevistamos a Maixabel Lasa, Directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco.


Octubre de 2009

El Teatro Principal de Vitoria-Gasteiz es el escenario elegido para celebrar el domingo 29 de noviembre el III Acto Institucional de Reconocimiento y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo. Aprovechamos este hecho para conversar con Maixabel Lasa. La Directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo se muestra contenta por el consenso alcanzado para la celebración del acto, "van a estar todos los partidos del arco democrático y las asociaciones de víctimas", misma unidad que reclama en torno a todos los aspectos que rodean a este colectivo. Asimismo, Lasa explica cómo desde su Dirección se están haciendo todos los esfuerzos para poner en práctica el denominado mapa de la memoria, "en el que la implicación de los ayuntamientos es fundamental", y cuya línea de trabajo pretende preservar "la memoria y el recuerdo" de todas las víctimas.


El próximo 29 de noviembre se celebra el III Acto Institucional de Reconocimiento y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo. ¿Satisfecha por el consenso alcanzado por los partidos políticos?

A día de hoy, lo que tenemos confirmada es la asistencia de todos los colectivos de víctimas de España, lo cual es muy importante. Y esperamos contar, asimismo, con la presencia de todas las formaciones políticas.

¿Es complicado hacer ver a los partidos políticos que el consenso es clave a la hora de hablar de cualquier aspecto relacionado con las víctimas de terrorismo?

Los que más sufren, sufrimos, somos precisamente las víctimas porque vemos que los partidos políticos están en su tira y afloja particular. Yo entiendo que en otros temas tengan ese tira y afloja, ese debate. Pero en el tema de víctimas lo más importante es la unión ya que hay que tener en cuenta que el terrorismo lo padecemos todos, va dirigido a la sociedad en su conjunto, esto es, al sistema democrático, aunque elija a personas concretas.

¿Cuál es la sensibilidad que perciben en las asociaciones cuando se les cursa la invitación a este tipo de actos?

Lo reciben bien porque hasta ahora no se había hecho nada parecido. Y me estoy refiriendo, sobre todo, a las víctimas de los años 70 y 80 porque las actuales, entre comillas, han tenido ese reconocimiento en el momento del atentado. Pero al resto de las víctimas, que son la mayoría, sí que es verdad que este tipo de actos les reconforta, se sienten reconocidas... Pero además de estos grandes actos, lo más importante es seguir trabajando en actos de reconocimiento en cada pueblo, en cada lugar que se ha producido un atentado. Para el ciudadano la entidad referente es el ayuntamiento. La memoria tiene que estar siempre presente, no se puede obviar.


Por la experiencia vivida en ediciones anteriores y haciendo balance, ¿con qué claves, sensaciones, gestos se queda?

Sobre todo con la satisfacción que te transmiten las víctimas de que por una vez las instituciones, en este caso van a estar todas, acudan a un acto de recuerdo hacia las personas que no están. Muchas de ellas consideran de alguna forma que sus seres queridos se merecían este recuerdo.


Ha comentado que ya se ha terminado el ciclo de los grandes homenajes. ¿Qué dirección van a tomar?

Decir terminar con los grandes homenajes no hay que entenderlo como que vamos a parar, ni mucho menos. Desde la Dirección vamos a continuar, como he comentado antes, en la línea de la memoria y del recuerdo. Hay que mantenerlo vivo porque es lo que se le debe a las personas ausentes y también a las que están y que han sufrido un atentado. Para las futuras generaciones tiene que ser como una llama encendida que no se debe apagar nunca. Por eso estamos inmersos en el mapa de la memoria. Por decirlo de alguna manera, la otra cara de la moneda. Todos conocemos el mapa del sufrimiento, dónde están esas cruces rojas donde ETA u otros terrorismos han cometido el atentado. Señalar todos esos lugares en blanco significa la esperanza y la convivencia.

Para poner en marcha ese mapa de la memoria van a necesitar el apoyo de los ayuntamientos.

Los ayuntamientos se están implicando cada vez más. Varios van a firmar el compromiso de aquí a final de año, para que a principios del próximo alguno de ellos pueda ir colocando los hitos de recuerdo y memoria en los lugares donde se han cometido los atentados. Pero lo que hay que resaltar, además, es que cuando nosotros planteamos a los ayuntamientos la necesidad de hacer un acto de reconocimiento a las víctimas del terrorismo, es necesario que se cumplan varios requisitos. El primero, que es necesario un acuerdo municipal, un consenso; el segundo, la implicación de los propios afectados, de la disposición a que se haga de las familias de esas víctimas; y por último, que quede algo físico del día en el que se va a reconocer a esas personas. Es lo que va a quedar reflejado para la historia.

El objetivo, por tanto, es que la sociedad haga suyo ese recuerdo.

El relato que podemos hacer los inocentes de lo que ha pasado es importante para la curación de la sociedad. Sobre todo para las futuras generaciones. El objetivo que tenemos todos es el final del terrorismo y la convivencia pacífica.


¿Se ha producido un cambio en la sociedad en cuanto al reconocimiento hacia las víctimas?

Cada vez que se produce un atentado hay más gente que se quita el miedo de encima y acude a las concentraciones que se convocan. Hay detalles que vas viendo y que reflejan que la sociedad ha cambiado. Quizá no hay respuestas masivas como la que se produjo con el asesinato de Miguel Ángel Blanco, son hechos puntuales, pero a lo largo de los últimos años la constancia de muchas personas ha permitido que la sociedad haya tomado conciencia de lo importante que es salir a la calle.


Uno de los objetivos que se ha marcado desde la Dirección para la presente legislatura es que se reconozca a las víctimas de los GAL.

Para nosotros y lo he dicho más de una vez, este tipo de actos de reconocimiento tienen que tender a ser más incluyentes. Las víctimas de ETA, que son la mayoría, y las del GAL o de extrema derecha tienen los mismos derechos. La mayor violación de los derechos humanos es quitar la vida a una persona. Desde este punto de vista, el reconocimiento a la verdad, la justicia y la reparación son para todos por igual. De hecho, la Dirección presentó antes del verano de 2008 al Parlamento Vasco un informe sobre víctimas del GAL y de extrema derecha. Seguimos trabajando en ese campo, poniéndonos en contacto con las víctimas y ofreciéndoles el mismo tipo de ayudas que hemos ofrecido al resto de víctimas. En ese mapa de la memoria también tienen que estar presentes.


Mucho se ha hablado de la necesidad que las víctimas estén presentes en las aulas narrando sus experiencias. ¿Lo ve factible desde el punto de vista Educativo?

Absolutamente factible y deseable. Pero serán los requerimientos pedagógicos los que determinen el tipo de presencia. A veces será a través de testimonios escritos, otras veces audiovisuales y otras veces serán presencias directas de víctimas en las aulas. Lo que hay que hacer es poner al servicio de la comunidad educativa todas las posibilidades.


Además de las aulas, el plano educativo, está el ámbito familiar. Muchas veces nos olvidamos de que los niños/as tienen sus primeros conocimientos a través de sus padres-madres.

El primer referente que tenemos es la familia. Luego está el ocio o el tiempo libre. Pero la familia es lo importante. Lo que ha ocurrido es que muchas veces en las familias, quizá por el miedo del que hablábamos antes, se ha hablado poco de este tema. Cuando en un pueblo se produce un atentado, por ejemplo, no se comenta en las familias. Sin embargo es más fácil hablar sobre el huracán que ha dejado cientos o miles de muertos o del 'loco' que ha matado a varias personas en Estados Unidos. Como son hechos que ocurren lejos, parece que es más fácil hablar de ellos. Hasta hace poco era un tema tabú, no sólo en los centros educativos o en la familia, sino en la sociedad en general.

Fecha de la última modificación: 19/04/2011