Este viernes 14 de octubre iniciamos la temporada del Club de los Cuentistas con una sesión en la que participaron hasta 9 contadores y un público que prefirió disfrutar de relatos narrados de viva voz en lugar de aprovechar el buen tiempo para…¿ver la tele?
Rompió el hielo MIGUEL, y durante unos minutos viajamos en burra, robamos melones en isocarro y le acompañamos en una avioneta que hizo loopings, rollings… con una niña que salió volando.
A continuación MANUEL I. nos confió una gamberrada de la que nunca se enteraron sus padres –por suerte para él, pues incluía balas, cartuchos, plomo fundido y explosiones varias- y que quedó en un susto.
SERGIO esta vez no contó un cuento, sino que hizo un repaso a la historia de la narración: desde los relatos de caza de la prehistoria hasta la posmodernidad, el gusto por contar no nos abandona.
ANABEL R. hizo una versión de un cuento de JAVI REGALADO., con una mirada irónica sobre Jose Antonio: cabeza hueca, cuatro ideas fijas, lleno de odios y sin interés por civilizarse, pero loquito por Laura. En el vídeo de abajo tenéis este cuento, completo.
MANUEL C. declamó dos textos propios. En el primero un tartamudo se “cura” cuando deja de darse lástima; en el segundo quedó muy claro que su autor está lleno de ganas de vivir y muy muy creativo.
JAVI nos trajo un “sucedido” en el que intervinieron una burra que le acompañaba a todas partes, su casa de veraneo y la idea con la que consiguió que su padre le dejara en paz: enseñar matemáticas a la burra.
Con IÑIGO asistimos al duelo de un hombre viudo particularmente racional, en primera persona, hasta que descubre que ella vive dentro de él, y a veces habla con su voz, se presenta con su nombre…
NYANGA hizo un repaso a la evolución técnica de las bombillas – los cuentos esta vez debían orbitar en torno a este objeto- y lo enlazó con el deseo concedido a dos hermanos de estar siempre juntos.
Y de aplaudido postre, ANABEL MURO se metió en la piel de una niña que percibe que su madre se evade y viaja cuando se pone el sol y se oscurece el salón, hasta el punto de preguntarle qué trae de cada viaje.
La próxima contada reunirá a todo el que quiera escuchar o relatar historias de no más de diez minutos en torno a la imagen del dado que salió en su momento. Ese viernes tampoco dan nada en la tele, y fijo que llueve.
La reseña de hoy la ha redactado AURELIO.
Las fotos, el vídeos y el montaje fotográfico son de TXEMA G.