Casi, casi estrenando instalaciones en el Aula de Cultura de Villamonte, el Club de los Cuentistas continuó la temporada con la sesión del viernes 13 de enero, a la que acudimos todos y todas con ganas de algo que no fuera turrón…
FÉLIX, de indudable buen humor, hizo un repaso de la patente del bolígrafo y, tras mostrar cómo a Richard Wagner le persiguió el número 13 toda su vida, nos deseó que pasáramos “una buena tarde”.
A continuación MIGUEL, que en la imagen “excusa” de la jornada quiso ver un “paracaidista descornado”, trajo a colación a alcahuetas y cornudos, así como remendadoras de virgo.
MANUEL I. se cambió de sombrero –literalmente- para que viéramos que todo tiene dos puntos de vista, por ejemplo: tabaco, calzoncillos, fusión, aeropuerto, vergel, Melchor, Gaspar, Baltasar…
ANABEL R. recordó unas anécdotas que contaba su padre sobre un profe anti-pedantería y un sargento que ni sabe ni quiere saber qué es besar la bandera "con unción”, tal y como dicta el Reglamento.
MANUEL C., 40 años escaparatista y de quien nunca se quejaron los 4.000 maniquíes que pasaron por sus manos, se confesó amante de “putaditas, tocar los cojones y hacer un poquito de daño”.
SERGIO contó la historia de una tribu australiana que usa el “tiempo del sueño” para soñar su tierra prometida, intentar convivir con el hombre blanco y mantener el vínculo con su memoria ancestral.
TXEFE recuperó una desconocida “mancha” de la iglesia: el pontificado de Formoso I, envenenado por Esteban VI, rehabilitado por Juan IX y que recoge Nieves Concostrina en su libro “El concilio cadavérico”. Tenéis este cuento, completo, en el vídeo de abajo.
Con IÑIGO vimos cómo el odio que se tenían dos personas acaba mal, y cómo el asesino se siente perseguido por una mancha que no se puede borrar, en un sombrero que no hay forma de destruir... hasta confesar.
A NYANGA la “bola del mundo” le sugirió una versión moderna de un cuento clásico en el que el protagonista, “Ceniciento”, se marcha a recorrer mundo en busca de un reino en el que ser feliz.
De postre, ANABEL M. recordó los borrones que todos tuvimos en los cuadernos; menos Pancranchito, un niño perfecto... hasta que dijo “la concha de la lora”. Hoy es Pancracio Celdrán Gomarez, el autor de “El Gran Libro de los Insultos”.
El Club, siempre abierto a nuevos contadores y público, volverá a reunirse el 10 de febrero. ¡Allí nos vemos!
La crónica de hoy la ha redactado AURELIO
Las fotos, el vídeo y el montaje fotográfico son obra de TXEMA G.
