En el marco del III Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, se ha celebrado el taller “Conversaciones sobre el futuro de las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores”, un espacio participativo impulsado para reflexionar colectivamente sobre la evolución del movimiento de amigabilidad y los desafíos que deberá afrontar en los próximos años.
La sesión reunió a representantes de municipios, entidades sociales, universidades, administraciones públicas, organizaciones internacionales y personas mayores procedentes de distintos territorios. A través de una dinámica abierta de diálogo y reflexión, las personas participantes compartieron experiencias, aprendizajes y propuestas para fortalecer las ciudades y comunidades amigables del futuro.
Entre las principales fortalezas identificadas se destacó la capacidad del marco de amigabilidad para adaptarse a contextos muy diversos, así como su contribución a impulsar la participación ciudadana, generar redes de colaboración y promover procesos de mejora continua en los municipios.
Asimismo, surgieron diversas reflexiones sobre los retos que afronta actualmente este movimiento. Entre ellas, la necesidad de avanzar hacia modelos más transversales e intergeneracionales, reforzar la implicación comunitaria, mejorar la comunicación y visibilidad de los procesos, y fortalecer la gobernanza compartida entre ciudadanía, personal técnico y responsables políticos.
Las personas participantes coincidieron también en la importancia de evolucionar hacia enfoques que reconozcan la diversidad de las trayectorias vitales y las capacidades de las personas mayores, superando visiones centradas exclusivamente en las necesidades o limitaciones asociadas al envejecimiento.
Durante el taller se abordaron igualmente cuestiones relacionadas con la participación social, la cohesión comunitaria, la revitalización de barrios y entornos rurales, la accesibilidad de los procesos participativos, la formación en amigabilidad y la necesidad de conectar este movimiento con otros grandes retos contemporáneos, como la salud comunitaria, la vivienda, la sostenibilidad o la lucha contra las desigualdades.
La sesión concluyó con una invitación a seguir construyendo comunidades más inclusivas, participativas y cohesionadas, en las que las personas mayores sean protagonistas activas de la transformación social y donde la amigabilidad se entienda como una responsabilidad compartida por toda la comunidad.
Las aportaciones recogidas durante este espacio de trabajo contribuirán a enriquecer las reflexiones internacionales sobre el futuro de las ciudades y comunidades amigables y servirán para seguir avanzando en el desarrollo de entornos que favorezcan una vida plena, autónoma y conectada para todas las personas.