La cultura vasca tiene en el bertsolarismo un pilar básico para su desarrollo en la historia. Es la tradición oral, la poesía improvisada y cantada.
Desde el tiempo pastoreo, hasta al actualidad el desafío entre los bertsolaris ha constituido un motivo de encuentro para escuchar y dirimir quien improvisa con más gracia y mejor métrica.
El conocimiento documentado del bertsolarismo se remonta a 1452 cuando aparecen las primeras evidencias sobre la existencia de mujeres improvisadores en el señorío de Vizcaya; y en la primera parte del siglo XVIII las pujas entre bertsolaris fueron muy comunes. En los pueblos acostumbraban a escuchar bertsok ("zortziko y bederatziko menores") de la voz de bertsolaris no escolarizados, que expresaban en lenguaje popular las características y avatares del pueblo y sus vecinos.
En la actualidad, el bertsolarismo también se encuentra en la radio, en la televisión, en Internet y en las bertso-eskolas. Los bertsolaris siguen rimando y cantando en euskara sobre la vida cotidiana. Se han sabido adaptar a los tiempos y a la creación irrepetible y fugaz como lo demuestra la asociación Bertsozale que desde 1985 promueve, apoya y completa el archivo general del bertsolarismo y Bertsulari que recoge la historia y la actualidad de la improvisación cantada y rimada.
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