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Han dado un nuevo paso en el sin sentido jurídico del encausamiento del Lehendakari, los magistrados señores Fernando Ruiz Piñeiro y Antonio García Martínez no aceptan la recusación planteada por la Defensa legal del Lehendakari y se consideran perfectamente válidos para juzgar el caso, pese a su evidente contaminación. Después de esta decisión sólo queda que se tramiten las pruebas de la recusación y que una nueva Sala, aún por determinar, resuelva sobre la recusación, resolución sobre la que no cabrá recurso alguno.
En su argumentación, el señor Fernando Ruiz Piñeiro se limita a negar los hechos, afirmando en clamorosa contradicción con la realidad que " nunca se ha pronunciado públicamente sobre el fondo de esta causa, ni he querido hacerlo, ni siquiera de forma indirecta". La tozuda realidad contesta estas afirmaciones por las muchas ocasiones en que el señor Presidente del Tribunal Superior ha opinado públicamente sobre el encausamiento de autoridades, ha firmado artículos de opinión relacionados con estas cuestiones en medios de comunicación e incluso ha polemizado con la Portavoz del Gobierno sobre si determinadas actuaciones habían sido solicitadas o no por la representación del Lehendakari en esta misma causa, que ahora tiene tanto interés en juzgar.
La respuesta del magistrado Antonio García Martínez va mucho más allá, ya que no sólo se dedica a negar los hechos, cayendo en evidentes contradicciones, sino que además se permite faltar a las partes que han formulado su recusación, al afirmar "que el disgusto de uno de los recusantes al no obtener del tribunal respuestas jurídicas de su gusto… no justifica la puesta bajo sospecha de la imparcialidad judicial". Creemos necesario advertir que el disfrute de derechos democráticos, y el derecho a un juez imparcial lo es, jamás debería ser criticado por un juez que presume de imparcialidad, pues esa es la mejor y más contundente prueba de que ha perdido tal condición, convirtiéndose en juez y parte.
La contradicción del señor Antonio García es más evidente si recordamos que el pasado 20 de noviembre le fue admitida la abstención que él mismo formuló en otra causa contra el Lehendakari, a pesar de haber actuado bajo el papel de portavoz de una asociación profesional. En esa ocasión esta misma Sala que preside el señor Ruiz Piñeiro afirmó que "el contenido del derecho a la presunción de inocencia y la salvaguarda de la propia imparcialidad les impone (a los jueces) un especifico deber de reserva que les impide anticipar opiniones sobre lo que puede ser objeto de enjuiciamiento". Se mire por donde ser mire, el señor Antonio García nos ha dicho en los medios de comunicación lo que piensa y opina sobre la aplicación a la causa del Lehendakari del archivo en el Supremo de otra causa similar.
Por todo ello, y por el resto de cuestiones recogidas en la recusación, resulta evidente que ambos magistrados no deberían seguir un minuto más en esta causa, un sin sentido jurídico y político que nunca debería haber existido y en todo caso debería ser archivada.
Kale borroka contra la ertzaintza en Hernani
El Gobierno desea condenar con serenidad y contundencia, el ataque que sufrió una patrulla de la Ertzaintza en Hernani el pasado fin de semana.
Grupos perfectamente organizados provocaron múltiples destrozos, atacaron sedes de partidos políticos y causaron destrozos en mobiliario urbano. Dentro su estrategia planificada, atacaron con cocteles molotov a una patrulla de la Ertzaintza. Denunciamos lo grave del ataque, desde el recuerdo de lo ocurrido hace unos años en Errenteria y más recientemente en Portugalete.
No es la primera vez que suceden hechos así y se demuestra una vez más que hay quienes sólo entienden la solución de los problemas utilizando la violencia, la intimidación y el chantaje. Se demuestra que hay quienes cínicamente apelan a soluciones democráticas fundamentadas en perseguir a quienes no piensan como ellos.
Ante esto, el Gobierno quiere mostrar su apoyo y solidaridad a la Ertzaintza y a los hombres y mujeres que la componen, agradeciéndoles el trabajo que realizan por la seguridad de esta sociedad.
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