| Recomendaciones ante el Eclipse Lunar del 3 de Octubre de 2005 |
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Como regla general nunca se debe mirar al sol directamente ni con aparatos, ni filtros, ni mucho menos a simple vista.
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Las radiaciones ultravioletas e infrarrojas de los rayos solares, aumentadas por el efecto de lupa del cristalino del ojo, pueden quemar la retina. ¿Quién no ha quemado papel usando la luz del sol y una lupa? Eso mismo puede ocurrir con nuestros ojos. Ese es el peligro.
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Por eso, cuando nos da el sol de cara, instintivamente dejamos de mirar hacia él o cerramos los ojos, como mecanismo de defensa ante el sol, "para que no nos ciegue el sol".
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Pues bien, esto que ocurre en cada día del año en que luce el sol, seguirá ocurriendo durante el eclipse. El sol, esté parcial o totalmente al descubierto, emite las mismas radiaciones que pueden quemar nuestra retina aunque al principio no lo notemos.
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Por eso, ante el eclipse que va a ocurrir, hay que adoptar las mismas medidas que adoptaríamos siempre: proteger los ojos. Para ello,
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no bastan las gafas normales de sol; ni cristales ahumados, ni películas fotográficas, ni placas de radiografía;
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se necesitan gafas especialmente diseñadas con un filtro similar al que usan los soldadores y homologadas; por otro lado, muy caras.
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Finalmente, hay que tener especial cuidado con las niñas y niños pequeños que, sin darse cuenta, pueden quedarse, imitando lo que no deben hacer las personas mayores, mirando al sol. Las consecuencias pueden ser gravísimas: incluso la ceguera.
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Que no le ciegue el sol. Si no dispone de esas gafas especiales, véalo tranquila y cómodamente a través de su televisor en su casa. Lo verá aunque esté nublado. Y no le habrá cegado el sol.
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