Entrevista a Lluis Bonet

Lluis Bonet

Lluís Bonet es una de los economistas de la cultura más importantes del Estado. Profesor de la Universidad de Barcelona, ha sido pionero en muchas de las iniciativas más destacadas tanto en relación a la investigación como a a la formación en el ámbito de las políticas y la gestión cultural. Es director de los cursos de Postgrado en Gestión Cultural de la UB. Ha realizado distintos estudios sobre el sector cultural y es autor de libros y artículos sobre el mismo tema. La entrevista la mantuvimos con ocasión de la presentación del último estudio que ha dirigido por encargo de la Red Española de Teatros, Auditorios, Circuitos y Festivales de titularidad pública: “El mercado de las Artes Escénicas en el Estado Español” que fue presentado en Scenium 2008 el pasado mes de febrero en el Palacio de Congresos de Bilbao.

 

¿Cuáles eran los objetivos iniciales del estudio?

Entender y explicar el funcionamiento de la producción y la exhibición escénica en España, identificando los modelos de negocio existentes y las lógicas económicas del sector.

¿Cómo se planteó desde un punto de vista metodológico?

Como bien sabemos los que nos dedicamos a la investigación en este ámbito, uno de los principales problemas, tal vez el más importante, es la falta estructural de datos. La única fuente de datos para todo el estado es la SGAE y la lógica a la que responde su información no es exactamente la de la investigación. En este contexto nuestro planteamiento fue realizar un trabajo de campo muestral con tres encuestas: a las unidades de producción, a los recintos escénicos y a los festivales. En cada caso procuramos definir unos criterios claros, ya que a pesar de que parezcan inicialmente categorías evidentes, detrás de cada una de ellas pueden haber realidades completamente distintas. Estos criterios establecían un mínimo de actividad y de profesionalidad.

Valorar la profesionalidad en un sector como este acostumbra a presentar dificultades…

Efectivamente. Es uno de los temas recurrentes en los estudios y estadísticas de artes escénicas. Existe el riesgo de confundir profesionalidad con calidad y esto nos lleva a un terreno resbaladizo, implica entrar en consideraciones subjetivas que no nos podemos permitir en un estudio de estas características. Pero tampoco se puede tratar este sector con categorías propias de un sector estructurado de producción contínua. Por ello establecimos una convención, discutible como todas, que recogiese la complejidad del sector y la necesidad de objetivación: con el objetivo de abarcar el abanico más amplio posible consideramos, de acuerdo con la Red, que el umbral mínimo de una estructura de producción profesional consistía en disponer de un presupuesto anual superior a los 25.000 € y que hubiesen producido un espectáculo en los últimos tres años.

Con los espacios escénicos y los festivales, ¿también se establecieron criterios de este tipo?

Sí. En el caso de los espacios escénicos un mínimo de ocho funciones anuales de carácter profesional repartidas a lo largo del año y en el caso de los festivales, una duración superior a dos días, que no coincidiese con las fiestas locales y que se presentasen un mínimo de ocho espectáculos profesionales.

¿Qué aporta este estudio al conocimiento del sector?

Antes de destacar elementos explicativos sobre las características del sector, quiero subrayar dos aspectos. En primer lugar, la propia realización del estudio tiene un valor; valor que cobrará todo su sentido si de forma más o menos regular se repite y permite analizar tendencias. En segundo lugar, una aportación de la que estamos, modestamente, muy satisfechos: el establecimiento de tipologías a partir de los datos. A los economistas nos gusta modelizar, y hacerlo, lógicamente, de la forma más consistente posible. Y en muchas ocasiones, en el sector cultural las modelizaciones son más producto de intuiciones a priori que de la explotación y el análisis de datos objetivos.

¿Qué variables han determinado esta modelización?

En el caso de los recintos, la titularidad, el número de habitantes, el presupuesto y el peso de los ingresos de taquilla sobre los ingresos totales. Estas variables combinadas dan lugar a cinco tipologías desde las cuales fundamentamos los distintos análisis (económicos, de actividad, de personal, etc.). En el caso de las unidades de producción, hemos establecido seis modelos de negocio en función de la titularidad y del volumen del presupuesto.

Desde el punto de vista de los contenidos, ¿qué elementos destacaría?

En primer lugar, el importante crecimiento que ha tenido el sector. Esta transformación es atribuible, en buena medida, a los presupuestos crecientes de las administraciones públicas en el ámbito de las artes escénicas. Con ello, y como lectura negativa, se produce una alta –tal vez excesiva- dependencia del sector en relación a las administraciones públicas. Y contra lo que se podría pensar, esta dependencia no es producto del peso de las subvenciones: la genera, sobre todo, las contrataciones; el conjunto de teatros y festivales de titularidad pública son el principal cliente de la mayoría de productoras. En este sentido, debemos estar atentos a cómo afectará un contexto económico como el actual, con menos ingresos fiscales y por tanto con una previsible reducción de los presupuestos públicos.

¿Algún otro aspecto destacable?

De forma muy sintética, destacaría dos más: el comportamiento distinto del sector en Barcelona y Madrid, en relación al resto del Estado, y la importancia de las pequeñas productoras. Con ello no pretendo, en absoluto, quitar el indudable protagonismo de las grandes unidades de producción. Sin embargo, dado que el interés de la Red era analizar el conjunto de las unidades, constatamos que la atomización es importante y que, aún siendo unidades pequeñas, la suma de todas ellas genera un volumen de negocio y de generación de empleo importantes. Sin entrar en la importancia evidente de mantener una oferta diversa y plural.

A partir de los datos obtenidos, ¿podríamos tener datos o aproximaciones a la realidad de las artes escénicas en Euskadi?

El estudio se basó en una muestra significativa para el conjunto del Estado, pero no para cada una de las Comunidades Autónomas. Por tanto, más allá de servir como elemento de referencia no puede ser aplicado para analizar vuestra realidad.

Como sabrá, el Observatorio Vasco de la Cultura ha iniciado sus trabajos estadísticos y de investigación. A partir de su experiencia en este y en muchos otros estudios, ¿nos daría algún consejo?

Esto de dar consejos siempre es complicado. Uno muy simple y una propuesta de estudio. El consejo es que tengáis en cuenta las experiencias externas antes de desarrollar nuevas estadísticas. Los criterios, las metodologías, el tipo de información, etc. Todo aquello que permita, en la medida de lo posible disponer de información comparable con la de otras realidades territoriales. En segundo lugar, y pensando en las artes escénicas, creo que sería necesario profundizar en el estudio de las realidades laborales. Este es el aspecto más mejorable de nuestro estudio. Es un elemento complejo que precisa de aproximaciones complejas, múltiples y específicas.

http://www.inscripcionweb.net/Gesconet/Uploads/PDF/22/Bonet.PDF