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La piel necesita una serie de cuidados específicos. En esta época, con la presencia del sol y la obsesión que supone para muchas personas el estar morenas, los cuidados de la piel deben intensificarse.
El sol es un buen amigo ya que favorece la formación de vitamina D en nuestra piel, aumenta la absorción del calcio en los huesos y previene el raquitismo y la osteoporosis.
Pero no debemos intentar ponernos morenos/as lo más rápido posible por aquello de lucir un magnífico bronceado. El exceso de sol, además de quemarnos la piel, tiene efectos perjudiciales como arrugas, envejecimiento prematuro e incluso cáncer.
Para prevenir estos efectos nocivos es necesario seguir estos consejos:
- Tomar el sol de forma gradual los primeros días evitando las horas principales.
- Debemos tener en cuenta nuestro tipo de piel y ponernos una crema de protección adecuada.
- Los niños y las niñas son más sensibles por lo que las medidas de precaución deben extremarse.
- Y por último debemos recordar que algunos medicamentos pueden provocar reacciones si mientras los tomamos nos exponemos al sol.
Hemos de tener en cuenta que nuestra piel es una y para toda la vida.
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