Lanbide busca impulsar un mercado laboral compartido entre Euskadi, Navarra e Iparralde a través del proyecto LANEAN
Visita de Lanbide a Estrasburgo.
La movilidad laboral transfronteriza es una realidad creciente en Europa. Mientras miles de personas cruzan cada día las fronteras para trabajar, las administraciones públicas buscan fórmulas para superar las barreras legales, administrativas y formativas que todavía dificultan esa movilidad. Ese es precisamente uno de los objetivos del proyecto europeo LANEAN, en el que participa Lanbide.
Impulsado por la Eurorregión Nueva Aquitania-Euskadi-Navarra (NAEN) y financiado por la Unión Europea a través del programa Interreg, LANEAN reúne a entidades de ambos lados de la frontera para avanzar hacia una cuenca de empleo integrada entre Euskadi, Navarra e Iparralde. Actualmente, alrededor de 3.800 personas cruzan diariamente esta frontera para trabajar, una cifra modesta en comparación con otros espacios transfronterizos europeos, pero que pone de manifiesto el potencial existente.
La experiencia de otras regiones demuestra que la movilidad laboral transfronteriza genera oportunidades para las personas trabajadoras, ayuda a las empresas a encontrar profesionales y contribuye a una mayor integración económica y social del territorio. Sin embargo, también plantea desafíos específicos que requieren respuestas coordinadas.
Retos compartidos en toda Europa
El reconocimiento de titulaciones y competencias, las diferencias entre sistemas de protección social, la fiscalidad, los contratos laborales o los permisos de trabajo son algunos de los obstáculos más habituales para quienes desarrollan su actividad profesional a ambos lados de una frontera.
En opinión de Maite Martínez Granado, directora de Empresas y Emprendimiento de Lanbide, estos desafíos son comunes en la mayoría de las regiones transfronterizas europeas. “Los retos son prácticamente los mismos que tenemos nosotros: el reconocimiento de titulaciones y competencias, las diferencias normativas entre países, las cuestiones relacionadas con la protección social o los permisos de trabajo de personas de fuera de la Unión Europea”, indica Martínez Granado.
Con el fin de conocer cómo se abordan estas cuestiones en otros territorios, una delegación de los socios de LANEAN visitó la pasada semana distintas entidades especializadas de la región francesa de Grand Est y de varias ciudades alemanas fronterizas. Allí pudieron conocer experiencias consolidadas de cooperación laboral desarrolladas en espacios donde la movilidad transfronteriza alcanza cifras muy superiores a las existentes actualmente en la Eurorregión.
Servicios especializados para facilitar la movilidad
Uno de los principales aprendizajes obtenidos es la importancia de contar con estructuras permanentes de información, orientación y asesoramiento para personas trabajadoras y empresas.
Durante la visita, la delegación conoció iniciativas como el centro de cooperación transfronteriza Kaleidoscoop y la Maison de l’Emploi de Estrasburgo, el Servicio de Colocación Transfronterizo franco-alemán y el Euro-Institut de Kehl, entidades que facilitan el acceso al empleo y la cooperación entre instituciones de ambos lados de la frontera. También visitó organizaciones especializadas en asesoramiento y resolución de problemas jurídicos relacionados con la movilidad laboral, como Frontaliers Grand Est, la Task Force Frontaliers o el Eurodistrito Pamina.
“Hemos comprobado que las regiones con más experiencia han avanzado sobre todo creando servicios especializados de información y asesoramiento para personas y empresas. Son herramientas que permiten resolver muchas dificultades prácticas derivadas de la movilidad laboral transfronteriza”, apunta la directora de Empresas y Emprendimiento de Lanbide.
Estas experiencias muestran el potencial del apoyo especializado para interpretar y gestionar los requisitos administrativos, laborales, fiscales o sociales existentes.
El papel de las empresas y la formación
Otro de los elementos que ha despertado mayor interés entre los socios de LANEAN ha sido la estrecha colaboración entre servicios de empleo, centros formativos y empresas.
En varios de los territorios visitados existen experiencias que combinan aprendizaje intensivo del idioma con formación práctica en empresas para responder a necesidades concretas de contratación. Al respecto, Martínez Granado dice: “Hemos conocido iniciativas muy interesantes que combinan formación técnica, aprendizaje intensivo del idioma y colaboración directa con las empresas; por ejemplo, de personas francesas para trabajar en empresas de Alemania”.
Para Lanbide, este tipo de iniciativas resultan especialmente relevantes en un contexto en el que muchas empresas encuentran dificultades para cubrir determinados perfiles profesionales y donde la cooperación transfronteriza puede contribuir a ampliar las oportunidades tanto para trabajadores como para empleadores.
Construir una cuenca de empleo para la Eurorregión
LANEAN nace precisamente con la vocación de fortalecer esa cooperación. El proyecto, que se desarrollará hasta 2029, reúne a Lanbide, France Travail Nouvelle-Aquitaine, Cap Emploi, Mission Locale Pays Basque, la Diputación Foral de Gipuzkoa, Bidasoa Activa y el Servicio Navarro de Empleo para mejorar el conocimiento mutuo de los mercados laborales y desarrollar herramientas que faciliten la movilidad y la inserción profesional transfronteriza.
La experiencia de territorios como los visitados en la región Grand Est evidencia que la construcción de una cuenca de empleo compartida es un proceso de largo recorrido, basado en la colaboración entre instituciones, empresas y agentes sociales, y apoyado en servicios especializados capaces de responder a las necesidades de las personas.
“El objetivo no es copiar modelos, sino identificar qué soluciones pueden funcionar en nuestro contexto. Conocer experiencias que llevan décadas desarrollándose nos ayuda a avanzar más rápido y a construir respuestas adaptadas a la realidad de nuestra Eurorregión”, concluye Maite Martínez Granado.