San Telmo Museoa presenta la exposición temporal "Vistiendo un jardín", organizada con el Museo del Traje

  • San Telmo Museoa presenta la exposición temporal
    Foto: Iker Azurmendi

  • La muestra busca dar a conocer la evolución de la moda de los siglos XVIII y XIX a través del leitmotiv de las flores
  • Incluye en torno a 130 piezas, cuyo núcleo lo constituyen las colecciones de indumentaria y textiles históricos del Museo del Traje y de San Telmo Museoa
  • También se incorporan fondos de otras instituciones: Museo Arqueológico Nacional, Museo Nacional de Artes Decorativas, el Real Jardín Botánico, Colección Banco de España, Museo de Bellas Artes de Valencia, Museo  Nacional de Escultura y Museo Cristóbal Balenciaga

San Telmo Museoa organiza, junto con el Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico, Vistiendo un jardín, comisariada por Gema Batanero. La exposición, que se pudo visitar en 2024 en Madrid, incorpora en esta nueva sede piezas de la colección de San Telmo, que cuenta con un interesante fondo de indumentaria de la época abarcada. Se podrá visitar desde el 7 de junio hasta el 28 de septiembre de 2025.

La exposición aborda la evolución de los motivos florales que surgieron entre el Barroco y la Ilustración en el campo textil a través, principalmente, de las colecciones del Museo del Traje (76 piezas) y de San Telmo Museoa (23 piezas). Explora cómo estas representaciones se convierten en reflejo de los profundos cambios que se estaban produciendo en este periodo en las relaciones del ser humano con el mundo natural, así como la efervescencia de nuevas ideas artísticas, científicas y filosóficas.

Asimismo, se entrecruzan las influencias de los intercambios comerciales y los avances tecnológicos, gracias a los cuales las representaciones florales mutaron con gran rapidez, convirtiéndose en un testigo clave de la evolución del gusto durante el siglo XVIII y principios del XIX.

La exposición incluye en torno a 130 piezas, cuyo núcleo está constituido por las  colecciones de indumentaria y textiles históricos del Museo del Traje y de San Telmo Museoa, acompañadas de fondos documentales y bibliográficos, pintura, cerámica y artes decorativas de otras instituciones: Museo Nacional de Artes Decorativas, Museo Arqueológico Nacional, Real Jardín Botánico, Colección Banco de España, Museo de Bellas Artes de Valencia, Museo Nacional de Escultura, y Cristóbal Balenciaga Museoa.

Se incluyen también algunas prendas contemporáneas. Van integradas a lo largo del recorrido y están relacionadas con el diseño de moda vasco, ya que son diseñadores nacidos en el País Vasco como Balenciaga, Fernando Lemoniez o Modesto Lomba, o  que tuvieron casa de costura aquí como Pedro Rodríguez.

El discurso expositivo está planteado desde un punto de vista cronológico, que desarrolla la evolución de los motivos florales a través de sucesivos estilos o influencias. No obstante, en este recorrido lineal se integran también algunos temas transversales, como la formación de los diseñadores, el desarrollo de diferentes técnicas textiles, los avances en la botánica y la ciencia y los imaginarios dieciochescos en torno a la naturaleza, que permiten una comprensión poliédrica del tema floral como expresión de los profundos cambios culturales que se producen entre el Barroco y la Ilustración.

LA EXPOSICIÓN PROPONE UN RECORRIDO QUE SE DIVIDE EN DISTINTAS ÁREAS

El bosque de las furias

La primera área sitúa al visitante en el siglo XVIII, el cual se inicia con una explosión de creatividad textil: los tejidos bizarros, también llamados furias por el apasionado y vibrante carácter de sus motivos decorativos  basados en un escenario fantástico donde se mezclan flores naturalistas con otras casi  irreconocibles por su distorsión, así como algunos elementos arquitectónicos.

Un bodegón naturalista

En esta área se muestra cómo durante los años treinta del siglo XVIII las fantasiosas vegetaciones bizarras darán paso a representaciones mucho más naturalistas. La Grande Fabrique de Lyon será pionera en el desarrollo de tejidos con flores y frutas de gran tamaño sostenidas por exuberantes ramas y raíces que, en conjunción con elementos de soporte o arquitecturas, representan verdaderos bodegones. Estos motivos muestran un afán de creación de volúmenes que se consolidará mediante el point-rentré, innovación introducida a partir de las técnicas de los tapices por el diseñador francés Jean Revel.

Estudios botánicos

El siglo XVIII vive una revolución en la exploración de la naturaleza. Este afán de conocimiento da lugar a nuevos métodos a la hora de sistematizar la flora que se reflejarán en herbarios, libros e ilustraciones. Los estados ilustrados vieron grandes posibilidades en la promoción de la botánica, que permitía aunar el desarrollo científico con intereses políticos y comerciales.

El interés por la botánica pronto trascendió a otros ámbitos fuera del mundo científico. Entre ellos se encuentra el diseño textil y cerámico, donde la observación de la naturaleza se transforma en motivos decorativos.

La línea de la belleza

A partir de los años cuarenta el naturalismo de los diseños evoluciona hacia el nuevo estilo rococó, caracterizado por su ligereza y refinamiento. Los motivos florales se reducen y se vuelven más estilizados, agrupándose en ramilletes, guirnaldas u ondulantes cintas curvilíneas. Estas composiciones adoptan una sinuosa forma de “s”, que será definida por el teórico William Hogart como “la línea de la belleza”. Flores y fondos adquieren suaves colores pastel, que refuerzan la sensación de sensualidad y son descritos con nombres evocadores de su origen: el rosa pompadour, el azul cielo, el verde celadón...

Las flores de la ilustración

El desarrollo de las ideas ilustradas y la vuelta a los ideales del mundo clásico marcaron un profundo cambio estético respecto al gusto rococó. La indumentaria y los textiles simplifican su apariencia, ordenando racionalmente sus decoraciones vegetales, ya sean esquemáticas o detalladas como una descripción botánica. Los motivos florales de los tejidos se reducen, cediendo el paso a elementos geométricos y ramilletes bordados.

Jardines de Oriente

En esta área se trata cómo desde el siglo XVII las indianas, un fenómeno textil procedente de India y Oriente Medio, se abrían paso en Europa a través del Mediterráneo. Al orientarse para el comercio exterior, estos motivos pronto se fusionaron con el gusto occidental y finalmente las indianas se imitarían en Europa y se puede apreciar cómo las primeras estampaciones europeas dan como resultado diseños vegetales muy sencillos, propios de los inicios en el control de la técnica.

Una fiesta campestre

A continuación se trata cómo en el rococó se desarrolla el género de la fiesta galante (o fête galante) que alude al disfrute social del campo. En ella se reproduce el mito clásico de la Arcadia: un paisaje bucólico de convivencia entre lo cortesano y lo pastoril. En el último tercio de siglo, la vinculación poética entre el ser humano y la naturaleza se mantiene  gracias a nuevas ideas filosóficas ilustradas. Jean-Jacques Rousseau defiende la bondad intrínseca del hombre a través del mito del buen salvaje y convierte el campo en un lugar de plenitud y felicidad primigenia.

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  • Fecha6 de Junio
  • Temática Artes visuales, Música