La importancia de la Atención Primaria de la Salud

Fecha de publicación: 

Departamento de Salud; Bienestar, Juventud y Reto Demográfico. Equipo sociosanitario

Médica atendiendo a niña

Médica atendiendo a niña

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publica un informe elaborado en colaboración con la European Observatory on Health Systems and Policies orientado a acelerar el progreso hacia la cobertura sanitaria universal y la resiliencia de los sistemas de salud a nivel global.

Contexto y relevancia

La Atención Primaria (AP) se fundamenta en principios de accesibilidad, atención integral, equidad y participación comunitaria. Este enfoque busca garantizar que todas las personas, independientemente de su condición socioeconómica o ubicación geográfica, tengan acceso a servicios de salud esenciales y de calidad. La Atención Primaria se centra en la atención preventiva y la promoción de la salud, abordando no solo las enfermedades agudas, sino también las crónicas, y promoviendo un cuidado continuo y coordinado a lo largo de la vida de las personas. Además, fomenta la participación de las comunidades en el diseño y la implementación de políticas y servicios de salud, asegurando que sean culturalmente apropiados y adaptados a las necesidades locales.

Históricamente, el concepto de Atención Primaria fue formalizado en la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud en Alma-Ata en 1978, y en el año 2000 se definió la AP como la clave para alcanzar el objetivo de modelo de salud universal. Esa definición destacó la importancia de la Atención Primaria como el primer punto de contacto de las personas, las familias y la comunidad con el sistema de salud. Desde entonces, la definición y función de la Atención Primaria ha sido modificada en diversas conferencias y documentos internacionales, incluyendo la Declaración de Astana de 2018, que renovó el compromiso global con la AP y destacó su papel crítico en la mejora de los resultados de salud y la reducción de las desigualdades.

Los conceptos fundamentales de la Atención Primaria incluyen la provisión de servicios de salud integrales y continuos que abordan tanto la atención preventiva como la curativa. La AP no solo trata de curar enfermedades, sino que también promueve la salud y el bienestar a través de la educación sanitaria, la promoción de estilos de vida saludables y la prevención de enfermedades. El enfoque holístico implica la colaboración entre diversos sectores, como la educación y la nutrición para abordar los determinantes sociales de la salud. Además, la AP se caracteriza por ser adaptable y flexible, capaz de responder a las necesidades cambiantes de la población y de enfrentar desafíos emergentes, como pandemias y desastres naturales, fortaleciendo así la resiliencia del sistema de salud.

El enfoque preventivo y proactivo de la Atención Primaria promueve el bienestar general de la población, y resulta una inversión valiosa para cualquier sistema de salud: al priorizar la prevención de enfermedades y promover estilos de vida saludables, la Atención Primaria reduce la incidencia de enfermedades crónicas y agudas que requieren tratamientos costosos y hospitalizaciones prolongadas. Esto no solo disminuye la carga financiera sobre los sistemas de salud, sino que también mejora la calidad de vida de las personas al prevenir complicaciones de salud graves. Y la AP es esencial para alcanzar la cobertura sanitaria universal porque asegura la accesibilidad de toda la población a los servicios de salud esenciales, independientemente de su ubicación geográfica o condición socioeconómica, promoviendo así la equidad en el acceso a la atención médica.

Asimismo, integrar la Atención Primaria y la Salud Pública es crucial para abordar de manera integral los desafíos de salud de cualquier comunidad. La AP, con su enfoque en el individuo y la comunidad, y la Salud Pública, con su perspectiva poblacional y preventiva, se complementan mutuamente. Con la integración de ambas, los sistemas de salud pueden ofrecer una respuesta más eficaz a las necesidades de salud a nivel local y nacional, mejorando la capacidad para prevenir y controlar brotes de enfermedades, promover prácticas saludables y abordar los determinantes sociales de la salud. Con un enfoque de trabajo conjunto, Atención Primaria y la Salud Pública pueden asegurar una cobertura más amplia y coordinada de servicios, desde la prevención y promoción hasta el tratamiento y la rehabilitación, fortaleciendo la resiliencia de los sistemas de salud y mejorando la salud general de la población.

Consecuencias de la pandemia para la Atención Primaria

La pandemia de COVID-19 ha demostrado la importancia y la necesidad de mantener un sistema de salud sólido. En plena pandemia los sistemas de Atención Primaria redujeron significativamente la presencia de pacientes por las restricciones y el miedo al contagio, incrementando así el nivel de teleasistencia. En el Reino Unido el Servicio Nacional de Salud (NHS) reportó un incremento drástico de las consultas virtuales: antes de la pandemia, solo alrededor del 1% de las consultas de atención primaria se realizaban a través de telemedicina, pero durante el pico de la pandemia en 2020, esta cifra aumentó en aproximadamente un 85%. Por otro lado, el 23% de los pacientes con enfermedades crónicas experimentaron interrupciones en sus terapias regulares. Por último, y no menos importante, otra de las consecuencias que aún hoy en día persiste es el alto nivel de estrés experimentado por el personal sanitario.

Pese a que han pasado varios años desde la pandemia, hoy en día siguen existiendo desafíos significativos debido a la falta de recursos suficientes. El informe señala que, a pesar de su potencial para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Atención Primaria carece de la necesaria financiación y apoyo a nivel global.

Impacto de la Atención Primaria

Estos son algunos puntos clave que destaca el informe para el buen desarrollo de una Atención Primaria, eficiente y ejemplar:

  • Gobernanza y participación comunitaria: la necesidad de una gobernanza eficaz es crucial, para una respuesta efectiva y acorde a las diferentes situaciones sociales y sanitarias. Para ello las decisiones descentralizadas y locales son un punto clave.
  • Financiación sostenible: hay que reorientar los modelos de financiación haciendo énfasis en la Atención Primaria.
  • Innovación tecnológica y formación continua: la tecnología es importante para la Atención Primaria, desde dispositivos de comunicación simples hasta sistemas complejos de diagnóstico y apoyo a la decisión, dado que la tecnología puede mejorar significativamente la atención en las comunidades. Con ello, también son importantes la formación y educación en aptitudes digitales de las/los profesionales sanitarias/os de la AP.
  • Resiliencia frente al cambio climático: la capacidad de los sistemas de salud para gestionar, adaptarse y transformarse ante las crisis climáticas es otro foco del informe. La AP, con su enfoque en la prevención y el cuidado cercano a la comunidad, es vital para la resiliencia del sistema de salud, especialmente en una época en la que las crisis climáticas van a más.

Conclusión

Para un correcto funcionamiento de los sistemas de salud, la Atención Primaria resulta un elemento fundamental. En primer lugar, porque desde la AP se evitan hospitalizaciones y derivaciones a atención secundaria, proporcionando cuidados preventivos y tratamientos tempranos, que redundan en una mejora la eficiencia del sistema de salud y evitan la sobrecarga de este. Además, promueve la equidad en salud, garantizando que todas las personas, independientemente de su condición, ubicación o situación económica, tengan acceso a servicios esenciales de salud.

Asimismo, también aumenta la calidad de la atención general puesto que, al ofrecer un servicio integral y continuo, los/las profesionales de la salud tienen la opción de seguir de una forma más cercana la evolución de las/los pacientes.

Por último, la Atención Primaria contribuye a la resiliencia de los sistemas de salud, haciéndolos más adaptables y capaces de dar respuesta a situaciones de emergencias sanitarias, pandemias y desastres naturales. La capacidad de la Atención Primaria para integrar servicios de Salud Pública y Primaria fortalece la preparación y respuesta ante crisis, lo que resulta fundamental para mantener la funcionalidad del sistema de salud durante periodos de alta demanda.

Para más información sobre el estudio y sus recomendaciones, puede consultar el documento completo “Implementación del enfoque de Atención Primaria de salud: introducción” (Implementing the Primary Health Care Approach: A Primer, 2024) publicado por la OMS.