Igor Antón: "El Grand Départ Pays Basque es un homenaje a la afición"

Igor Antón (Galdakao, 1983) fue ciclista profesional de 2005 a 2018. Euskaltel Euskadi, Movistar y Dimension Data fueron las escuadras en las que se labró un selecto palmarés, con 14 triunfos en total, donde destacan cuatro victorias de etapa en la Vuelta a España, dos en el Tour de Suiza, una en el Giro de Italia y otra en el Tour de Romandía, todas ellas citas World Tour, la máxima categoría del ciclismo mundial. Además logró triunfos en la Escalada a Montjuic, en la Subida a Urkiola, en la Vuelta a Castilla y León y en la Vuelta a Asturias.

  • Han pasado cuatro años desde que colgaste la bici... ¿A qué te has dedicado desde entonces?

En muchos sentidos me siento una persona privilegiada. Mi carrera como ciclista profesional durante catorce años me ha permitido ganar cierta libertad para poder dedicar tiempo a facetas de la vida que me interesan, conocerme a mí mismo en esas labores, cómo me desenvuelvo en diferentes actividades...

Soy inquieto y tengo unos cuantos frentes abiertos, ahora me dedico a cosas que antes no podía hacer. Por ejemplo, estoy involucrado a tope en la recuperación de la escuela ciclista de Galdakao. Tuve la suerte de empezar en esa escuela y ahora la estamos volviendo a levantar. Poco a poco va cogiendo mucho vuelo y está funcionando muy bien. En el pueblo cada vez nos conocen más y estamos contentos. Sigo en el ciclismo, pero en el primer peldaño, en la base.

También colaboró con algún medio de comunicación, lo que me obliga a mantenerme al día, en el mundillo. Este domingo voy a la clásica de Marino Lejarreta, después me han invitado a una marcha en Menorca con Samuel Sánchez, Iban Mayo y Joseba Beloki… El ciclismo siempre estará presente en mi vida.

Este último año he andado algo menos en bici porque he estado viajando con la familia. Me encanta viajar con mi mujer, mi hija, aita... Por ejemplo, estuve en la salida del Tour en Dinamarca, entre otros muchos sitios. Yo mismo he camperizado una furgoneta y nos vamos moviendo… Es lo que comentaba antes, hacer cosas que me provocan interés y me ayudan a conocerme a mí mismo. Lo que me mueve es la pasión.

  • Catorce años de profesional... ¿Cuál es el mejor recuerdo que te ha quedado?

La gente puede pensar que son las victorias, pero también tengo otros recuerdos muy especiales. Descubrir lugares, personas y proyectos. Desde que me estrené en el Giro de Italia de 2005 hasta el último año en el Dimension Data, la sucesión de paisajes y experiencias ha sido increíble. Las victorias en Bilbao y en el Monte Zoncolan son momentos inolvidables, además con el equipo de casa, pero también me dejó mucha huella el último año en Dimensión Data. Era un proyecto muy bonito, con muchas acciones en marcha para ayudar a la infancia en África. Muchas iniciativas solidarias se encauzaban a través de las bicicletas y éramos muy activos, fue muy enriquecedor a nivel personal. Era un equipo con muchas nacionalidades y estábamos volcados en promover esas labores. Una gran experiencia.

  • También habrá habido momentos malos, como caídas, sacrificios… ¿Te ha compensado?

Sí, sin duda. Totalmente. Claro que ha habido momentos de privaciones, de no poder estar con la familia, amigos, faltar a celebraciones… Eso pasa mucho a los deportistas profesionales. Tienes que ser ordenado, sacrificado, disciplinado, hasta tozudo a veces… Pero esto también te permite llegar más lejos y son lecciones que aprendes para la vida. Se trata de enfocarlo con actitud positiva. Este año me gustó mucho escuchar cómo se expresaba Rigoberto Urán en la Vuelta. Además de la victoria tan brillante que conquistó, recalcaba la importancia de tener una actitud positiva, de disfrutar del camino y si no sale, pues al día siguiente otra vez de buen humor y a volver a intentarlo, con ganas. Es una filosofía que vale para la vida.

  • ¿El primer recuerdo del Tour de Francia en la niñez?

Tengo una mezcla de recuerdos muy buenos. La primera vez que viajé al Tour fue una pasada. Era juvenil. Año 2001. Primer año de la marea naranja. Estaba en Luz Ardiden y asistí en directo a la victoria de Roberto Laiseka, del que luego fui compañero de equipo… Fue una explosión, tengo un recuerdo imborrable.

De empezar a ‘empaparme’ de Tour, recuerdo las recepciones a Ramontxu González Arrieta cuando llegaba a Galdakao. Fue integrante del equipo de Miguel Induráin en los Tour de 1994 y 1995. Aquellos recibimientos eran muy emocionantes. Es cierto que tampoco seguía mucho por la tele hasta 1996, el año en el que Miguel no pudo ganar el sexto. Recuerdo de ir a verle ese año a Arrate, en la Euskal Bizikleta que ganó. Ahí empecé a seguir más el ciclismo. También tengo muy marcadas las victorias de Joane Somarriba en el Tour, aquel año 2001 en Bilbao…

  • ¿Tuviste algún referente en el ciclismo? ¿Por qué?

Me han marcado tres ciclistas. Por un lado, Pantani. Empecé en el ciclismo y a seguir las carreras cuando Pantani era una estrella. Como atacaba, como subía, como conseguía las victorias… Era espectáculo puro. Otro de los referentes ha sido Ramontxu, ciclista del pueblo y un ejemplo en aquellos años jóvenes. Y finalmente, Laiseka. Este estilo peculiar, esa forma de retorcerse, esa victoria en Luz Ardiden… y luego poder compartir equipo. Han sido tres ciclistas que me han dejado huella.

  • ¿Qué puede suponer el Grand Départ para Euskadi?

A mí me parece que es un homenaje a la afición. Tras los sinsabores de estos últimos años, la llegada del Tour a Euskadi será un gran momento, a nivel económico y deportivo. Por un lado, Euskadi es tierra de turismo de calidad, y la repercusión económica será importante. Para sectores que no lo han pasado bien en este periodo, como la hostelería, la llegada del Tour es algo que hay que saber aprovechar a tope, vendrá mucha gente de fuera… Se ha hecho un esfuerzo por traer la gran salida, pero la recompensa va a ser fantástica.

Va a ser un evento muy beneficioso para Euskadi y seguro que también llega algo a la base. A ver si a nivel de escuelas de ciclismo también nos repercute. Las y los txikis son los mimbres de este deporte, son el futuro, y tenemos que cuidarlo y regalo para que crezcan y siga habiendo esta pasión por el ciclismo en Euskadi. Vamos a tener el mayor evento ciclista del mundo en nuestras calles.

  • Un mensaje para la afición.

Que salgan a la carretera a vivir la experiencia del Grand Départ, que es algo muy, muy grande. Que no tengan pereza y que se acerquen a todas las etapas, que es un evento que merece la pena. Que respeten a los ciclistas, aunque afortunadamente en Euskadi estamos muy concienciados. En definitiva, que son unos días de verano, en un ambiente vacacional, y que disfruten de tener un espectáculo tan grande en casa.