Lo confieso: esta crónica ni quiere ni puede ser neutral. Creo que todos los que asistimos a la sesión del Club de los Cuentistas el 10 de octubre en la Biblioteca de Villamonte pudimos comprobar que este espacio para la narración oral sigue siendo un lugar privilegiado, donde contadores y contadoras que a menudo vienen de lejos nos regalan historias leídas, soñadas o escritas en un cuaderno de hule o en el reverso de una fotocopia.
En esta sesión, las narraciones debían orbitar en torno a la frase “Sucedió en una biblioteca”, un tema elegido por el público por votación la temporada pasada, y que no defraudó.
Así, ANABEL MURO rompió el hielo con el relato de un vendedor que dice venderlo todo, pero que en realidad no vende nada: ni botes de silencio, ni kg de desierto, ni rodajas de luna… Vamos, que debería pasarse por una biblioteca o por este club. Tenéis el víeo de este cuento abajo.
A continuación, TXEFE nos contó cómo su mejor cuento acabó en una papelera por error, y con qué concentrada atención en la biblioteca escucha toses y carraspeos, o cómo una fémina le provoca un temblor lírico al estirarse.
ANABEL R. -bibliotecaria- recuperó la historia verídica de Martha Lou Jenkins, que entre 1935 y 1943 y a lomos de una mula iba dejando libros -de cocina, de cuentos, una biblia- allá por los Apalaches, en tiempos de pobreza y depresión.
De nuevo ANABEL MURO retrató a una familia con dos adolescentes haciendo cola para ir al único baño de la casa porque la niña de 14 años no puede dejar de mirarse al espejo, deseando tener las dos tetas exactamente iguales.
MIREN contó como un sapo, una araña, un cuervo, un murciélago y una hiena -a cada cual más horrible- abren una churrería con música en directo bajo un puente y disfrutan de lo lindo rezumando buen humar y alegría ¿Quién dijo horribles? También puedes ver este relato, completo, en el vídeo de abajo.
Con IÑIGO descubrimos a un anciano, Don Silencio, y a su amigo Leo de 9 años, al que enseña a no interrumpir y a hablar con los libros como él mismo hace. Coinciden en una biblioteca donde cada libro se transforma en una vida nueva.
Y, de postre, ERICA hilvanó la novela “Las Bibliotecarias valientes”, sobre la primera biblioteca subterránea -en el metro de Londres, en 1940- con las dudas de un general que plantea preguntas sin respuesta posible… salvo para una bibliotecaria lista.
Porque sí, estamos de acuerdo en que todos los caminos conducen a Roma, pero si pasan por una buena biblioteca, pues miel sobre hojuelas.
La próxima reunión del Club, siempre abierto a voces nuevas, tendrá lugar el 14 de noviembre y será genial ¡Estáis avisados!
La crónica de hoy ha sido redactada por AURELIO.
Las fotos, los vídeos y el montaje fotogrçafico son de TXEMA G.
