El Museo de Bellas Artes de Bilbao pone en diálogo la obra de Eduardo Chillida y Godofredo Ortega Muñoz

  • El Museo de Bellas Artes de Bilbao pone en diálogo la obra de Eduardo Chillida y Godofredo Ortega Muñoz

El Museo de Bellas Artes de Bilbao inaugura la exposición Eduardo Chillida - Godofredo Ortega Muñoz como parte de su programa BBKateak, una iniciativa del museo que, a lo largo de los dos últimos años, ha permitido exhibir en las  salas del edificio antiguo más de 60 encuentros entre un centenar de artistas de su colección. El programa finaliza ahora con un encuentro excepcional entre dos grandes del arte vasco y español del siglo XX, aparentemente ajenos en sus intereses y en el desarrollo de su trabajo: Godofredo Ortega Muñoz (San Vicente de Alcántara, Badajoz, 1899-Madrid, 1982) y Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924-2002).

Con este último cara a cara, el Museo de Bellas Artes de Bilbao se suma de nuevo a los actos de reconocimiento al escultor vasco en el centenario de su nacimiento, que ya prologó con el préstamo a Chillida Leku de la escultura monumental Lugar de encuentros IV en marzo de 2023.

A pesar de responder a diferentes prácticas artísticas, la obra de Chillida y la de Ortega Muñoz muestran el mismo respeto esencial por la naturaleza —el numen vasco, en un caso; el paisaje extremeño y castellano, en el otro—, que converge en la sorprendente poética de encuentros formales de esta exposición.

Con este objetivo, las tres salas que ahora se presentan con esta exposición reúnen más de una veintena de obras: doce de Eduardo Chillida —siete esculturas, en granito, terracota (dos), alabastro, acero, piedra y madera, y cinco obras sobre papel—, y nueve pinturas de Ortega Muñoz.

El historiador Javier González de Durana, coordinador artístico de la Fundación Ortega Muñoz, ha seleccionado cada una de las piezas que se exponen en función de una sutil conversación de líneas, colores, vacíos y gestos que ponen en evidencia puntos de encuentro, y también diferencias. La mirada entrecruzada sobre la obra de ambos artistas queda también reflejada en el pequeño libro, con textos de González de Durana, que el museo ha editado para la ocasión.

Eduardo Chillida - Godofredo Ortega Muñoz

A pesar de ser de generaciones diferentes, Chillida y Ortega Muñoz coincidieron personalmente en diversas ocasiones y también formando parte de exposiciones durante las décadas de 1950, 1960 y 1970. Además de usar distintos materiales y técnicas —Chillida fue predominantemente escultor y Ortega Muñoz, pintor— se movían en registros y con propósitos muy alejados entre sí, en mundos que conceptualmente tenían escasa o nula relación.

Chillida representaba hacia dónde se iba —la invención de un lenguaje abstracto personal— y Ortega Muñoz, de dónde se venía —el realismo en los géneros comunes de la pintura—. Nadie vislumbró entonces alguna clase de vínculo o familiaridad entre ellos, sino más bien una contraposición. Sin embargo, pasado más de medio siglo y superadas las simplificaciones teóricas que relacionan realismo con tradición y estancamiento, y abstracción con vanguardia y progreso, hoy se puede reconocer la existencia de un fondo común de modernidad que cada uno alcanzó a su manera y, en ocasiones, mediante soluciones formales y compositivas cercanas entre el universo formal de las esculturas, dibujos y grabados de Chillida y los paisajes pintados de Ortega Muñoz. Además de esta voluntad de modernidad, les une ser poseedores de una personalidad ajena a modas y grupos, y la defensa coherente de sus búsquedas y hallazgos artísticos.


  • Fecha25 de Junio
  • Temática Artes visuales, Museos