"Bichta éder": secretos, conflictos sociales e impostura, en torno a un castillo abandonado
Eneko Bidegain vuelve a la novela con la voluminosa historia de intriga Bichta éder. En esta obra descubrimos las peripecias en torno a un antiguo castillo abandonado en la costa vasca. Sobre ese eje, aparecen algunas de las inquietudes de Eneko –manifestadas ya en anteriores ocasiones–, como son las consecuencias de la Historia, el destino del euskera, la fragmentación de la costa vasca, el problema de la turistificación y la corrupción.
¿Podrías explicarnos de qué trata esta historia?
La historia arranca con un promotor que pretende, con la ayuda de las autoridades locales, realizar un proyecto en un castillo abandonado. Pero se topan con un obstáculo notarial para poder ejecutar el proyecto. En paralelo, el periodista Eñaut, en cuanto tiene conocimiento del proyecto, comienza a investigar, para saber qué pretenden hacer exactamente en el castillo y cuál es su historia. También se desencadena una movilización social contra el proyecto. Los personajes de la novela se mueven en ese ambiente, y así conoceremos su vida, sus pensamientos, su pasado, sus sentimientos, etc.
En esta voluminosa novela abordas diferentes temas que ya aparecían en tus anteriores crónicas, ensayos y novelas: las dos guerras mundiales tan determinantes en el sentir de la gente de Iparralde, la situación del euskera, la militancia, las fragmentaciones del mundo vasco... ¿Reconoces un hilo común en todos esos nudos?
Es cierto que aparecen varios temas que ya han aparecido en mis libros anteriores, pero no se trata de una "recopilación de mis anteriores libros" hecha a propósito (además, trato también otras cuestiones no mencionadas anteriormente). Sin embargo, son temas importantes en la historia de Euskal Herria. Lo que se refleja en el libro es que los hechos históricos nunca están aislados en el tiempo: siempre tienen sus raíces en hechos anteriores, y generan consecuencias en los posteriores. Y las personas que desempeñaron una función en alguna parte suelen aparecer luego en otra. Todos los personajes y hechos históricos "menores" del libro son ficticios, pero se basan en personas que realmente han existido o en historias que sí que han ocurrido.

Aunque el eje central son los secretos del castillo, la historia también es un pretexto para reflejar el conflicto social que existe en torno a la propiedad del suelo en Iparralde. ¿Qué impacto concreto tiene la cuestión del suelo en la supervivencia de la cultura vasca?
No ha sido un pretexto. El punto de partida era escribir un thriller que desvelara los secretos del castillo. Cuando tuve que decidir qué proyecto harían en el castillo, pensé que lo más probable y natural era relacionarlo con la cuestión de la propiedad del suelo. La cuestión del suelo no es la única razón que pone en riesgo la supervivencia de la cultura vasca, por supuesto; pero no se puede negar que influye de alguna manera. Lo que provocan los elevados precios del suelo es que la gente adinerada que viene de fuera es la que ha establecido y sigue estableciendo, en nombre del mercado libre, las normas; y que la costa del País Vasco –y ya no sólo la costa– se ha convertido en una zona que acoge las segundas viviendas de la gente rica. En consecuencia, la cultura vasca y el euskera están más dispersos y débiles en su tierra.
También abordas el tema de la transmisión intergeneracional, a través del personaje de Eñaut. ¿Crees que estamos acertando en la transmisión de la idea de lo vasco a la juventud?
En las últimas décadas, la estrategia por la recuperación del euskera se ha orientado fundamentalmente a la educación. Fuera de la educación, todavía hoy en día, el euskera está totalmente minorizado. Además de eso o debido a eso mismo, la transmisión del euskera se ha limitado al ámbito instrumental (exclusivamente a la competencia lingüística). Ahora nos estamos dando cuenta de que con eso no basta: la transmisión de una lengua no puede funcionar sin la transmisión de la cultura de su comunidad. Y en esa transmisión se ha producido una gran brecha. Hemos creado vascoparlantes, vascoparlantes que no aman el euskera, españolas y españoles bilingües... Francesas y franceses bilingües no, o en muy pequeña medida, porque la política lingüística que se aplica en Iparralde contra el euskera es todavía peor.

En la novela, también se denuncian las contradicciones y la impostura, consideradas una negación de la verdadera naturaleza. ¿Detrás de estas tendencias no está simplemente, en muchas ocasiones, el querer y no poder?
Creo que todos y todas jugamos un rol público o de grupo, en mayor o menor medida. Muchas veces dejamos nuestra verdadera personalidad o carácter en casa para adoptar la que se considera adecuada en el grupo. Los personajes que rechazaron el euskera renunciaron a su verdadera identidad para adoptar el comportamiento "mayoritario" o "conveniente"; es decir, para figurar como francesas y franceses. O podrían mantener unos comportamientos en función de la masculinidad hegemónica, aunque en su interior se sintieran lejos de ese carácter, como es el caso de Eñaut. O podría ser que hoy en día en algunos ambientes aparecieran públicamente como feministas, aunque luego en el día a día del hogar o del trabajo tuvieran un comportamiento diferente...
Te preocupa también la unidad de la cultura vasca, que tratas en profundidad en el libro Lurraldea eta herria, haciendo una "crónica siglo a siglo desde que Euskal Herria era un pueblo unido hasta convertirse en un pueblo dividido". ¿Cómo afectan los dos espacios comunicativos en que nos movemos a la consecución de esa unión?
La división administrativa de Euskal Herria ha hecho mucho daño a la unidad de nuestro pueblo: hoy tenemos perfectamente asumido que el País Vasco "oficial" es la Comunidad Autónoma Vasca y que es una región de España. La frontera entre la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra se ha acentuado en los últimos veinte años, en lugar de difuminarse; y más en el caso de la frontera entre Iparralde y Hegoalde. Esas son las consecuencias de ser un pueblo sometido, y la división ha sido un arma eficaz para que la opresión sea mayor. Junto a la cultura, hay que describir el propio pueblo, su geografía, su comunidad, las comarcas y las particularidades de cada una. Para ser vasca o vasco, la ciudadanía tiene que sentir su pueblo.

Hablemos de tu elección en cuanto al léxico. Se aprecia un esfuerzo especial por acercar los euskeras de ambas orillas del Bidasoa. ¿Cómo ha sido ese ejercicio? ¿Crees que se puede hacer algo para que las dos riberas no se alejen en cuanto al euskera?
Siempre he tenido claro que escribo para toda la ciudadanía vasca, y tengo en cuenta a todo el colectivo lector de cualquier lugar de Euskal Herria. Mi léxico me viene de casa, de la ikastola o de mi ámbito vital; pero también de mi mundo laboral, de mis lecturas... Escribo, por tanto, en euskera batua, pero en mi estilo; y en el léxico se reflejan mi biografía y mi proceso de aprendizaje. No voy a dejar de lado las palabras que se emplean especialmente en Iparralde porque crea que no las entenderán en Hegoalde. En la medida en que estén recogidas en el Diccionario Unificado del Euskera, pueden utilizarse. Pero no voy a hacer un libro exclusivamente para la gente de Iparralde. Por lo tanto, he estado buscando ese equilibrio, sí. Sin embargo, tengo la impresión de que sigue vigente el prejuicio de que el texto de alguien de Iparralde no se entenderá en Hegoalde; sin embargo, una persona de Gipuzkoa no dirá sobre el libro de alguien de Bizkaia (o viceversa) cosas como "utiliza palabras de Bizkaia... no lo entiendo". Asumir con normalidad los textos de un escritor o escritora de Iparralde es no considerar el léxico que utiliza como un obstáculo para la comprensión. Porque no lo es. De lo contrario, un escritor o escritora de Iparralde tendría únicamente dos opciones: o no escribir o dejar de lado totalmente su léxico. Y eso no es favorecer al euskera, al enriquecimiento del euskera y a la literatura vasca.
En Iparralde, aunque sea de forma folclórica, los nombres vascos se escriben frecuentemente con grafía francesa. Parece que te lo has tomado a broma, pero ¿podríamos pensar que se hace creyendo que tiene encanto?
No tiene ningún encanto. El euskera consolidó y normalizó su ortografía hace ya varias décadas. Escribir un nombre vasco en francés en el siglo XXI tiene dos explicaciones: una, que se escriba así para ser leído por las y los franceses, no teniendo en cuenta al colectivo euskaldun; y otra, que se escriba así pretendiendo negar que el euskera es también una lengua escrita, que tiene su lugar en el mundo académico, en el periodismo, en la literatura, etc. Para Francia, sin embargo, el euskera es aceptable en la medida en que sea algo doméstico, oral, pero nunca una lengua "seria", "una lengua para cosas importantes".

Para terminar, una curiosidad para satisfacer el interés de nuestra audiencia: sitúa Bichta éder en el mapa, por favor. ¿El castillo tiene una ubicación concreta en la Cornisa Vasca? Y, por cierto, ¿en qué castillo o palacio te has inspirado?
El castillo del libro no se basa en un palacio que exista realmente. Hay muchos de ese estilo en nuestros rincones, y todos podrían servir de inspiración. En la Cornisa Vasca no existe este tipo de castillo. Lo he situado a propósito en un lugar donde no hay castillos así, para dejar claro que, igual que el resto de la historia, el castillo también es ficticio. Ahora bien, en mi imaginación, el castillo del libro no está al borde del mar, sino un poco más al interior, en las colinas de la Cornisa Vasca.
(Especial publicado el 23 de marzo de 2023)


