Nadie sabe si un huracán con nombre sugerente podrá, pero lo cierto es que este viernes día 10, ni el viento –fuerte y frío- ni la lluvia helada pudieron con el Club de los Cuentistas, pues incluso batimos récord de contadores en lo que va de temporada. Y bien a gustito que se estaba en la sala escuchando historias contadas de viva voz en torno a la imagen de un árbol.
Para un público acogedor y atento, FÉLIX rompió el hielo repasando las bondades de los árboles para los humanos, desde las más conocidas a las que no conviene olvidar. Y nos planteó otro de sus acertijos, que Miguel resolvió minutos después.
MARTA leyó una reflexión personal que se apoyaba en una cita de Nietszche, preguntándose si, realmente, ella no había sido durante mucho tiempo árbol antes de ser mujer…Pregunta sugerente donde las haya.
MIKEL escenificó el “Cuento del árbol que evitó una guerra”, poniendo palabras al complicado intercambio silencioso entre un embajador agresivo y un humilde tejedor que resuelve por sus medios la peligrosa situación. En el vídeo de abajo tenéis la grabación completa del cuento de Mikel.
MANUEL I., con un traje y atrezzo que fueron muy celebrados, contó la verdadera razón por la que algunos árboles pierden sus hojas y otros no, en función de su generosidad con un pajarillo herido.
ANABEL R. contó cuatro historias en las que, para unos niños, “un día todo cambia” cuando ya no están con ellos sus mascotas, cerrándolas todas con un quinto relato, sanador, que ayuda a aceptar las pérdidas.
TXEFE nos descubrió a Carlos Edmundo de Ory (1923-2010) con uno de sus cuentos, “El Pastelero”, tan brillante como bien narrado, dejando al público con una sonrisa, y hambre de más relatos tan suculentos.
MIGUEL narró un cuento suyo, “Perros”, sobre dos hombres con extrañas dolencias en los pies, fruto de un “accidente de circulación no resuelto”, que se hacen amigos hasta que uno de ellos fallece de rabia. Perra vida.
IÑIGO vio una barba postiza donde los demás vieron un árbol, y nos presentó a Andresito –testigo de una escena no apta para críos- que desde entonces odia y agrede siempre que puede a Papá Noel…
NYANGA trajo en fichas todo un catálogo de árboles mágicos: el de chicle, el de Fantomas, de Midas, el Ovíparo, el Viajero de Madagascar…para acabar recordando palabras tan “mágicas” como “por favor” y “gracias”.
Y como postre, ANABEL MURO –que de vez en cuando recupera su papel de librera- nos regaló una historia infantil plagada de insectos y retahílas, con una bibliotecaria que pide silencio con muy buen criterio.
La próxima sesión será el 14 de enero, ya en 2022, diga lo que diga el hombre del tiempo. Por cierto, en la sala hay calefacción bien regulada que es muy de agradecer.
La crónica de hoy ha sido redactada por AURELIO.
Las fotos, el vídeo y el montaje fotográfico son de TXEMA G.
