Mikel F. Krutzaga: Es un orgullo haber grabado el primer disco en Dolby Atmos de Euskadi, el Estado y Sudamérica"

  • Mikel F. Krutzaga: Es un orgullo haber grabado el primer disco en Dolby Atmos de Euskadi, el Estado y Sudamérica
    Mikel F. Krutzaga en plena tarea con Sergio Vallín, guitarrista del grupo Maná en su debut en solitario.
deia.eus

  • Fecha19 de Enero
  • Temática Música

Ha usado este sistema de sonido envolvente, habitual en cine, en el disco de Sergio Vallín, guitarrista de Maná, en el que colaboran Santana, Juan Luis Guerra, Steve Vai o Alejandro Sanz

El ingeniero de sonido y mezclador Mikel F. Krutzaga tiene en casa un Grammy Latino compartido con Kepa Junkera y es un habitual de las bandas sonoras de videojuegos y de películas de éxito, como La trinchera infinita. Y en el inicio de 2021 se convierte en pionero en Euskadi, el Estado y Sudamérica por el uso del sistema Dolby Atmos, ya habitual en cine y más envolvente e inmersivo, en Microsinfonías, disco en solitario de Sergio Vallín, el guitarrista de Maná, en el que colaboran Santana, Juan Luis Guerra, Steve Vai, la Orquesta Sinfónica de Praga, Ara Malikian o Alejandro Sanz. "Es un orgullo", asegura el técnico vasco, trabajar con este sistema de sonido, que ya ha utilizado Coldplay y considera que "es ya el presente, no el futuro".

¿Cómo llegó al proyecto con Vallín? ¿Había trabajado con Maná?

 

—Solo le conocía de oídas y nuestro contacto fue el arreglista y orquestador del disco, Edy Lan. Había trabajado con él en una banda sonora para una película en México, de corte fantástico, y ahora está preparando otra producida por Guillermo del Toro. Es joven y tiene mucho talento, y me propuso colaborar. Tras una llamada a tres con Sergio, me embarqué.

¿Hablamos de la época del confinamiento?

—¡Qué va, de 2016! Es un proyecto que llevaba mucho tiempo en marcha. Ese año ya grabamos allí a la Orquesta Sinfónica de Praga, e hice después aquí una pre-mezcla sinfónica que fue la base del repertorio.

Es un disco con un fuerte sonido clásico y orquestal.

—Sí, pero mezclado con el rock, como si fuera rock sinfónico. Pero hay más estilos, de una bachata a un tema clásico dedicado al padre de Sergio, pasando por heavy, rock y hasta flamenco en el caso de Alejandro Sanz.

¿Cuánto tiempo trabajaron con la orquesta? Imagino que pocos días, ya que son muy profesionales.

—Solo tres, y sobró medio. Esas orquestas, con las que he trabajado en Macedonia, Praga, Londres o Budapest, tienen mucho oficio en grabaciones de discos o bandas sonoras. Llegas con las partituras y, sin haberlas leído nunca, se sientan sus músicos y las tocan inmediatamente. Suenan bien a primera vista. Son perfectos para estos trabajos.

 

¿Y cómo se retrasó tanto tiempo el disco?

—Es que Sergio y todos sus colaboradores fueron grabando sobre esa base, pero estamos hablando de Alejandro, Santana o Juan Luis Guerra, cuya agenda es un disparate. En ningún momento se planteó juntarse todos en un estudio, ya que era inviable. Y no ayudaban las distancias porque alguno vivía en Los Ángeles, otros en Las Vegas, Madrid, Miami€

Ahora la tecnología lo permite todo ¿verdad?

—Exactamente. Además, todos cuentan con estudios de grabación personales a la altura de los profesionales. Al final, yo no me encontré con ningún colaborador, solo con Sergio, y él mismo trabajó conjuntamente solo con Santana, Alejandro o el percusionista Luis Conte, que es un auténtico reloj. La particularidad del disco es que un disco instrumental en el que ninguno de los cantantes canta, sino que tocan las guitarras, del flamenco al jazz, en el caso de Guerra. ¡Toca que flipas la eléctrica y hace arreglos para big band! En ese proceso pasó algo más de año y medio, casi dos. 

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