Álex López: "Las instituciones se han centrado en la cultura que da ruedas de prensa y las salas de concierto no las dan"
- Fecha9 de Noviembre
- Temática Música
Dabadaba reabrió sus puertas el jueves y las cerró el viernes. La sala que en 2019 organizó casi 250 conciertos no parece que vaya a contar con música en directo hasta 2021
Está siendo un año aciago para una de las salas de conciertos más queridas de Donostia. Tras cerrar en marzo, Álex López y el resto de sus socios han llevado a cabo un proceso de reflexión para adaptarse "por miedo y por responsabilidad" a la situación actual que ha derivado en "un espacio agradable" en el que relajarse tomándose un café. Únicamente con dos días de reapertura y con la mirada puesta en devolver la música en directo, vuelven a verse obligados a bajar la persiana.
Un día es lo que ha permanecido abierta la sala.
–Es algo que ya imaginábamos. Navarra ya lleva dos semanas así y, con todo lo que se rumoreaba, lo veíamos venir. Nos da pena porque queríamos haber abierto antes, pero, con la reforma que tuvimos, hemos tardado. Queríamos volver a tener un encuentro con la gente y que nos dieran algo de moral, porque estamos bastante deprimidos, y lo han hecho. Desde que anunciamos que reabríamos la gente se volvió loca en las redes sociales y nos han dado mucho calor. Estos dos días abiertos han sido muy bonitos.
Ha sido un día para dar la bienvenida y otro para despedirse.
–Sí, pero han sido sobre todo para ver que, si pudiésemos abrir, podríamos resistir.
¿Qué plan tenían para reinventarse?
–Cuando el Dabadaba abrió tenía un peso muy grande por las tardes. Con la reforma de 2018 lo perdimos; todo ya era más profesional, más pensado en los conciertos y en la noche, pero continuábamos con la idea de reabrirlo como antes. Lo hemos vuelto a hacer ahora, poniéndolo algo agradable en la medida de nuestras posibilidades económicas. Tenemos la suerte de que es un local amplio y podíamos cumplir el límite de 60 personas sin necesidad de apretarnos.
¿Cómo han sido todos estos meses cerrados?
–Parece que han pasado cinco años. No solo tenemos el Dabadaba; con los años, nos hemos ido metiendo en otros proyectos que sí hemos podido sacar adelante. Los dos primeros meses, como todo el mundo, fueron de no creérselo, y a partir de junio nos volcamos en los que tienen un carácter veraniego como el Dabadaba Beach o La Kantina, en Pasaia. Cuando en junio parecía que todo podía abrir, hicimos un amago, pero no lo vimos claro porque las señales que se emitían no parecían claras y decidimos esperar más. Fue miedo y responsabilidad a la vez. En agosto se decretó el cierre de los grupos 3 y 4 y volvíamos a estar obligados a cerrar. El Ayuntamiento de Donostia nos ha permitido la reconversión en grupo 2 y abrir como cafetería, así que teníamos el reto de convertir un sitio de baile, fiesta y música en directo en un lugar donde tomarse un café. Han sido meses de incertidumbre y de mucho desamparo institucional.
Se les junta hostelería y cultura, los dos ámbitos que más se han recortado.
–Sí. Nosotros somos una sala de concierto como actividad principal, pero también somos más cosas. Desafortunadamente, aquí los conciertos y la barra van unidos. No es como en Europa, que la cultura tiene sus cauces propios y sus subvenciones propias, aquí es jugársela sin red. O la red es la barra. Así que sí, estamos afectados por los dos lados.


