Museos de todo el mundo rescatan del olvido a numerosas figuras femeninas cuyas aportaciones habían sido desdeñadas por el relato patriarcal del arte

  • Museos de todo el mundo rescatan del olvido a numerosas figuras femeninas cuyas aportaciones habían sido desdeñadas por el relato patriarcal del arte
    La artista Carol Rama, en su estudio.PINO DELL?AQUILA
elpais.com

  • Fecha7 de Septiembre
  • Temática Artes visuales

La obra de la artista estadounidense Rosemarie Castoro (1939-2015) abarca formatos desde el dibujo a la pintura, la escultura y la performance. Ligada a lo corporal y lo tangible, a la danza y el movimiento, se entronca en los postulados del minimalismo que era avanzadilla en los años sesenta. Con sus primeros trabajos de madurez, cuadros monocromos rectangulares sobre los que colocaba someras figuras geométricas, abrió el camino de otros creadores que luego se calificarían como genios.

De ella, sin embargo, poco o nada se ha sabido hasta que el Macba rescató su figura en una exposición celebrada entre finales de 2017 y 2018, dos años después de su fallecimiento. Supuso su primera gran retrospectiva institucional, de toda su trayectoria y en todo el planeta, pero no fue ni mucho menos la única muestra que en los últimos años ha rescatado del olvido a una mujer cuyas aportaciones han quedado reducidas, en los mejores casos, a una nota a pie de página en el relato del arte contemporáneo. A una edad madura o también, como ocurrió con Castoro, poco después de su fallecimiento, están brotando en todo el mundo, también en España, reivindicaciones de artistas injustamente ignoradas, firmas cada vez más cotizadas como las de Carol Rama (recuperada también por el Macba), Carmen Herrera (Whitney de Nueva York), Luchita Hurtado (Serpentine de Londres) y Etel Adnan (Documenta 2012), entre muchas otras.

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