Harkaitz Millán: "Los artistas que contribuyen a la universalidad de la cultura deben tener un apoyo decidido de las instituciones"

  • Harkaitz Millán:

  • Fecha29 de Junio
  • Temática Artes visuales, Artes escénicas, Música, Audiovisual, Literatura

Harkaitz Millán sustituyó a Denis Itxaso al frente del departamento de Cultura de la Diputación, apenas tres semanas antes de declararse el estado de alarma; una situación que ha llevado al Ejecutivo foral a reorganizar sus prioridades del año

¿Cuál debe ser el papel de las instituciones en la recuperación del sector cultural?

–Desde un punto de vista económico y laboral es un sector mucho más débil; no tiene la estructuración sistémica que tienen otros. Desde un punto de vista económico, el sector cultural en el territorio roza el 3% del PIB, pero ese no es el impacto social real. La presencia de la cultura en la sociedad va mucho más allá de su impacto económico. Por tanto, las instituciones deben tener en cuenta que no se puede medir con una óptica meramente económica. Eso no significa que no haya que atender a las necesidades económicas del sector cultural. Me refiero a que se debe tener una óptica de impacto social, en muchos sentidos.

¿En cuáles?

–La creación cultural refleja muy bien cuáles son las características de una sociedad como la guipuzcoana que es muy dispar, muy plural y eso se refleja en la producción. Las instituciones deben atender a esa pluralidad. En muchos casos, además, los que más aportan a la pluralidad no suelen ser los económicamente más fuertes; es al revés. Las cosas más mainstream son más viables, pero también se debe atender al pequeño.

Desde algunos sectores se critica la idea de cultura subvencionada.

–La sanidad, la educación y los servicios públicos básicos no se rigen por esos criterios, y la cultura tampoco se debe regir por ellos, al menos, desde lo público. El que tenga una empresa, obviamente, debe buscar la rentabilidad de su negocio, pero como un elemento esencial de la sociedad, que no se puede medir solamente en un aspecto económico. Obviamente, la cultura está subvencionada y espero que siga siendo así por mucho tiempo. Esto no quiere decir que todo el mundo tenga que bailar al son de las ayudas que se dan desde las instituciones, porque hay quien no las quiere porque no las necesita o porque no quiere tener los condicionantes que eso también supone.

Han impulsado unas líneas de ayuda llamadas Piztu Kultura. Más allá de ellas, ¿deben las instituciones programar como impulso a los creadores?

–Hace unas semanas hubiese respondido que sí; ahora tengo mis dudas. El papel de la Diputación en este caso es más el de ayudar a reprogramar aquellos eventos que hayan caído. Es verdad que en Piztu Kultura teníamos un planteamiento bastante abierto en torno a poder generar un festival donde pudiéramos enmarcar todo aquello que se hubiese suspendido. Ahora creo que es mejor que le demos una coherencia de vuelta a la normalidad dentro de las actividades que ya se están reprogramando. Lo digo porque, según cómo avance todo, nos podemos encontrar con un final de año muy sobrecargado. Ahí es importante la coordinación entre instituciones. Pienso en Donostia Kultura, que juega un papel muy importante en la programación. La cuestión es complementarnos, no solaparnos.

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