Jon Maya: "Lo único que intentamos es ser lo más minuciosos posible por fidelidad a nosotros mismos"
- Fecha6 de Febrero
- Temática Artes escénicas
En el arranque de la programación invierno-primavera, el Principal se reencuentra hoy con Kukai y con un Jon Maya que vuelve a sentirse bailarín en 'Gauekoak'
Junto a los músicos Xabi Bandini y Arkaitz Miner, Jon Maya comparte sobre las tablas Gauekoak, una propuesta cuya idea original parte del propio coreógrafo, aunque para su desarrollo ha contado tanto con la dirección escénica de Mireia Gabilondo como con la colaboración coreográfica de Cesc Gelabert, Israel Galván y Sharon Fridman. Será a partir de las 20.30 horas en un Principal que todavía tiene entradas disponibles por 18 y 15 euros.
Con respecto a las últimas producciones de Kukai, ésta es diferente. ¿Qué se va a encontrar el público que acuda hoy al Principal?
-El primer cambio viene por ahí, por el hecho de que los últimos trabajos de Kukai han sido propuestas, por así decirlo, de compañía, con varios bailarines, con..., mientras que en este caso nos encontramos con un músico, un cantante y un bailarín. Además, ahora el bailarín soy yo, que es un poco como el que faltaba con respecto a las propuestas anteriores (risas). Es un espectáculo muy variado en el que la música y el canto en directo se encuentran con la danza en un espacio que es la noche, con todo lo que conlleva ella de intimidad, de misterio, de... En este sentido, creo que es un espectáculo muy variado, también porque se interpretan coreografías de cuatro autores, y al mismo tiempo muy íntimo. Es un proyecto que nace de una reflexión personal mía sobre qué hacer con mi vida de bailarín en este momento. Es un montaje en el que hay mucha verdad. Para mí, además, ha sido un regalo poder trabajar a solas con Cesc Gelabert, Israel Galván y Sharon Fridman. Cada uno me ha ofrecido su mirada hacia nuestra danza y hacia mi persona, lo que ha hecho que salgan piezas muy diferentes, con personalidad propia.
Teniendo en cuenta el reconocimiento y el éxito de los últimos montajes de Kukai, cualquiera le hubiera recomendado repetir fórmula para seguir estirando del hilo. ¿Por qué liarse la manta a la cabeza con algo distinto?
-Funcionamos por los impulsos que nos interesan, ahí está el problema (risas). Es verdad que hay gente que nos ha dicho: ¿pero si os han ido tan bien los espectáculos anteriores, para qué complicarse? Vale, pero es que eso es hacerse trampas. Estamos hablando de creación, de hacer arte. Es verdad que Gauekoak ha sido algo que incluso estaba fuera de calendario. Esto ha respondido más a un impulso creativo y a una necesidad que a una perspectiva mercantil. Y la verdad es que estamos muy contentos con el resultado y cómo está funcionando.


