Sinhogarismo: el Europarlamento ha publicado un estudio, sintetizado por el Gobierno Vasco con especial énfasis en la caracterización de las personas afectadas

Fecha de publicación: 

El Parlamento Europeo publica un estudio que concluye en la conveniencia de promover un cambio de enfoque para resolver la carencia de vivienda por parte de los sistemas de bienestar y, en consecuencia, en la necesidad de modificar los sistemas de respuesta a la falta de vivienda como un problema de carácter individual.

 

El informe, encargado por el Departamento Político para los Derechos Ciudadanos y Asuntos Constitucionales, se plantea con el objetivo de:

 

  • Ofrecer una introducción y una visión general (basada en los datos existentes) del alcance y la naturaleza de las personas sin hogar en la Unión Europea.
  • Describir los perfiles de la población sin hogar y los cambios que se están produciendo, con un análisis más específico de cómo la falta de vivienda afecta a niñas/os, personas migrantes, minorías, mujeres y familias.
  • Explorar las razones que explican el aumento de las personas sin hogar en los Estados miembros.
  • Proporcionar una breve descripción de la legislación en la materia más importante de la Unión Europea y una breve evaluación de la implementación y cumplimiento de esta por parte de los Estados miembros.
  • Ofrecer datos comparativos de políticas nacionales y mejores prácticas en la lucha contra el sinhogarismo en los Estados miembros de la Unión Europea.
  • Proporcionar recomendaciones de políticas que contribuyan a mejorar la política y la legislación existente y futura de la Unión Europea en la lucha contra sinhogarismo en la Unión Europea.

 

La heterogeneidad de definiciones empleadas en los países de la Unión Europea para definir y medir la falta de vivienda dificulta realizar una aproximación sobre la tendencia del fenómeno del sinhogarismo en Europa. De acuerdo con los datos de países que disponen de series temporales al respecto, se pueden distinguir cuatro grandes grupos: 

 

  • Países que han visto incrementado sustancialmente el número de personas sin hogar en la última década, como es el caso de Irlanda, Inglaterra y Escocia.
  • Países que han experimentado una relativa estabilidad en el número de casos y en los que se detecta una reciente tendencia al descenso de su número, como sucede en Austria, Dinamarca y Suecia
  • País que ha experimentado un incremento significativo de casos en la década 2008-2018, pero que recientemente ha constatado su disminución, como ocurre en los Países Bajos.
  • Países que han logrado reducciones significativas de los casos de sinhogarismo a largo plazo, como sucede en Noruega y Finlandia.

 

Aspectos metodológicos

 

La falta de vivienda, como proceso dinámico, demanda metodologías de estudio alejadas de encuestas puntuales y requiere de acceso a datos comparativos longitudinales. Las encuestas de prevalencia puntual o realizadas en un momento determinado proporcionan instantáneas útiles sobre las cifras y características de las personas sin hogar, de interés para monitorizar tendencias e identificar necesidades de servicios pero que, sin embargo, minimizan la magnitud de la falta de vivienda. En estos casos, resulta de utilidad la realización de encuestas de prevalencia por períodos, que posibilitan estimar con mayor precisión el número de personas sin hogar durante un período de tiempo determinado. Por lo tanto, los plazos resultan fundamentales a la hora de medir la falta de vivienda, ya sea en su dimensión de sinhogarismo o de inestabilidad residencial, al igual que el número de personas que experimentan su carencia y sus características, que variarán significativamente dependiendo del período de análisis establecido. 

 

Perfiles de las personas sin hogar en Europa

 

En el análisis de los casos de las personas afectadas por situaciones de sinhogarismo o de inestabilidad residencial en la Unión Europea, resulta fundamental considerar las siguientes variables:

 

  • Género

 

El estudio subraya que la imagen dominante de una persona sin hogar es la de un hombre y en la mayoría de los países, gran parte de las personas sin hogar son hombres, representando con frecuencia el 75% de la población sin hogar. Sin embargo, esta concepción dominante, revela un sesgo inherente a las definiciones y formas de contar a las personas que experimentan falta de vivienda y que tienden a excluir dimensiones importantes de la falta de vivienda de las mujeres (por ejemplo: la falta de vivienda oculta, la carencia de vivienda familiar, formas ocultas de dormir en la calle). Muchos países centran sus mediciones en las personas que “duermen en calle”, por lo que se produce una infrarrepresentación de las mujeres en los datos sobre personas sin hogar. El género resulta una dimensión importante en el análisis del sinhogarismo, ya que condiciona diferentes trayectorias, uso de servicios, salidas de vivienda, así como resultados en salud diferenciales. La falta de vivienda de las mujeres está frecuentemente relacionada con abuso doméstico, violencia sexual y explotación, y las mujeres encuentran con mayor frecuencia soluciones a la falta de vivienda diversas a las de los hombres, residiendo principalmente con amistades/conocidos/as. 

 

Una línea emergente de investigación explora la falta de vivienda que experimentan las personas LGBTIQ+, que pueden compartir mayores riesgos de quedarse sin hogar en comparación con las poblaciones no LGBTIQ+, especialmente entre jóvenes que enfrentan conflictos familiares relacionados con la identidad.

 

  • Edad

 

Los informes de la mayor parte de los países indican que el fenómeno del sinhogarismo se concentra entre la población adulta activa, es decir, entre los 30 y los 55 años. Sin embargo, un grupo importante de países informa de un notable número de jóvenes sin hogar entre 15 y 29 años. La comparación de datos entre países europeos es difícil por causa de las diferentes definiciones de juventud y falta de vivienda, aunque los datos constatan una tendencia creciente de falta de vivienda entre la población joven.

 

Un grupo específico de personas afectadas por la falta de vivienda son los/las niños/as sin hogar en situaciones que condicionan negativamente su bienestar y con riesgos para la salud (por ejemplo, humedad y moho, que incrementan el riesgo de enfermedades respiratorias), falta de privacidad y estabilidad, trayectorias escolares interrumpidas que suponen un riesgo para sus desarrollos educativos, marginación socioeconómica, estigmatización y consecuencias para su salud mental.

 

  • Educación, trabajo e ingresos

 

Los bajos niveles de educación -principalmente educación primaria y secundaria- han sido características de las personas afectadas por la falta de vivienda, dado que su carencia está relacionada con marginación socioeconómica, desempleo e ingresos muy bajos. La evidencia informa de una clara combinación de factores estructurales y desigualdad, con factores y decisiones personales que incrementan el riesgo de quedarse sin hogar.

 

Las personas sin hogar suelen depender de planes o garantías de ingresos mínimos u otros tipos

de pensiones (por ejemplo, pensiones relacionadas con enfermedades o vejez) existentes en el país como fuente de ingresos fundamental. Por lo tanto, su posición depende en gran medida de la accesibilidad y la generosidad de estos planes. 

 

Además, utilizan formas de ganarse la vida fundamentadas en el empleo informal, empleos temporales (a menudo de baja categoría), obtenidos a través de redes formales o informales. Una combinación de dichas estrategias de generación de ingresos (denominadas “economías mosaico”) lleva a la combinación de fuentes de ingresos poco fiables (incluida la recolección de materiales reciclables, la venta de productos diversos o la realización de trabajos físicos ad hoc) como opciones de participación en el mercado laboral. Esta participación en el mercado laboral no es suficiente para salir de la situación de falta de vivienda.

 

  • Salud

 

La mala salud ha sido identificada como uno de los factores de riesgo para la falta de vivienda, al tiempo que es una de las consecuencias de vivir sin hogar. Numerosas investigaciones han demostrado que las personas que experimentan períodos prolongados de falta de vivienda presentan mayores tasas de morbilidad y mortalidad, con una esperanza de vida a la edad de 30 años de entre 11 y 15,9 años menos para hombres y mujeres sin hogar, respectivamente, en comparación con hombres y mujeres de la población general. Sin embargo, el informe subraya que la mayor parte de las investigaciones se centran en población que duerme en calle o reside en refugios, lo que excluye otras categorías de personas sin hogar. Asimismo, en sus contenidos se destaca que numerosas investigaciones sanitarias europeas y de otros países han sobremuestreado con frecuencia a las personas sin hogar con enfermedades múltiples y complejas.

 

Los estudios indican que el género es un factor importante revelando tasas más altas de enfermedades psiquiátricas, problemas de salud mental, infecciones de transmisión sexual y enfermedades de transmisión sexual y una mayor proporción de historias de abuso sexual infantil y violencia doméstica entre mujeres sin hogar.

 

El análisis de la evidencia sugiere que existe un panorama mucho más heterogéneo en lo referido al estado de la salud mental y necesidades de tratamiento de adicciones de las personas sin hogar, que plantea necesidades de investigación intersectorial sobre grupos de población afectados crónicamente por la carencia de hogar y la necesidad de diseñar servicios de atención a las personas sin hogar más personalizados.

 

  • Etnicidad

 

En los países incluidos en este estudio “la mayor parte de las personas sin hogar son nacionales o pertenecen a la comunidad nacional”, lo que sugiere la sobrerrepresentación de algunas poblaciones étnicas minoritarias. Aunque la mayoría de las personas sin hogar en Europa son nacionales, los casos de personas migrantes sin hogar se han vuelto más visibles en el contexto de crecientes tendencias migratorias y sugiere un crecimiento de las experiencias de sinhogarismo entre estos/as, afectando a nacionales de terceros países, a inmigrantes económicas/os y también a ciudadanos/as móviles de la Unión Europea.

 

El documento defiende que las necesidades de las personas sin hogar deben abordarse mediante la provisión de servicios integrados de vivienda, bienestar y salud. En consecuencia, las políticas públicas han de orientarse, en primer lugar, a la prevención de la falta de vivienda y reducir al máximo la duración de las experiencias de sinhogarismo, mediante la provisión de alojamientos seguros y asequibles que alivien el trauma que comporta la carencia de vivienda y la carga económica que supone costear un alojamiento de emergencia. El informe subraya que las medidas de prevención del sinhogarismo son efectivas cuando forman parte de una estrategia amplia destinada a las personas sin hogar, con servicios accesibles y asequibles en número suficiente. En su ausencia, las opciones de prevención se limitan a “operar como vigilancia”. La prevención del sinhogarismo plantea cinco fases: prevención universal; la prevención ascendente (que identifica grupos de riesgo); la prevención de crisis (en casos de riesgo inminente de sinhogarismo); la prevención de emergencia (para quiénes se quedan sin hogar) y la prevención de repeticiones/recaídas (para garantizar la repetición de una experiencia de sinhogarismo por parte de aquellas personas que ya lo han experimentado).

 

Las investigaciones en Ciencias Sociales han evidenciado que la falta de vivienda es un proceso dinámico y resultado de la interacción de circunstancias macro y microY las personas que se enfrentan a la falta de vivienda son parte de una población mayor de hogares desfavorecidos. El tamaño de esta población desfavorecida se ve condicionada por factores diversos como son el grado de pobreza y de exclusión social, la asequibilidad de la vivienda, la generosidad y el alcance o no de los sistemas de bienestar social y el grado de inclusión de los mercados laborales. Por lo tanto, cuanto mayor sea la población de hogares desfavorecidos, mayor será el número de hogares que pueden experimentar falta de vivienda en el transcurso del tiempo. 

 

No obstante, no todos los hogares desfavorecidos se enfrentan al riesgo de pérdida de la vivienda, ya que esta situación se ve influenciada por aspectos como la capacidad de acceso a recursos sociales, financieros y emocionales disponibles por familias y personas desfavorecidas, especialmente en lo que se refiere al régimen de tenencia de la vivienda. Las personas que residen en viviendas de alquiler público tienen menos probabilidades de experimentar carencias de vivienda que quienes acceden a un alquiler de forma privada, excepto en países donde existe un sólido régimen de regulación del alquiler y seguridad de la tenencia en el sector del alquiler privado.

 

La experiencia de pérdida de vivienda por parte de los hogares conlleva, en muchas ocasiones, al inicio de una experiencia de diferentes formas de sinhogarismo y/o inestabilidad residencial (con acceso a alojamientos de emergencia o permanencia con familiares y/o amistades, que se traducen en estancias de duración variable pero únicas).

 

Este informe aboga por un cambio de enfoque: no se trata de “cambiar a las personas sin hogar” sino de modificar la orientación y funcionamiento del conjunto de servicios y políticas que han de dar respuesta a la falta de vivienda y a las personas que se ven afectadas por ello. La apuesta se dirige al diseño de modelos integrados de prestación de servicios, especialmente de vivienda y de financiación de esta, como aspectos clave para el abordaje de un “problema salvable”.

 

La evidencia disponible demuestra que las políticas públicas más eficaces se fundamentan en la provisión de una adecuada oferta de viviendas asequibles y seguras, combinada con otras intervenciones dirigidas a gestionar y mitigar el impacto de la falta de vivienda. El estudio concluye que “comprender la dinámica de las personas sin hogar es crucial para el diseño de políticas inteligentes”. 

 

Si desea ampliar esta información, puede acceder a los contenidos del informe “Sinhogarismo en Europa” (Homelessness in the European Union, 2023) editado por la Unión Europea.

 

 

Más información

REVIE - Red Vasca de Información Europea