Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad

Ruido

El ruido es un sonido no deseado que, por su intensidad o duración, resulta molesto o perjudicial para las personas y el medio ambiente. Se mide en decibelios (dB) y puede tener carácter continuo, intermitente o impulsivo, según la fuente que lo genere.

El entorno cotidiano y urbano presenta múltiples emisores de ruido, entre los que destacan:

  • Tráfico rodado: coches, autobuses, motocicletas y camiones.
  • Infraestructuras: aeropuertos, líneas ferroviarias y carreteras de alta capacidad.
  • Actividades industriales y logísticas.
  • Obras y maquinaria de construcción.
  • Establecimientos de ocio: bares, terrazas, música amplificada, eventos.
  • Comportamientos cotidianos: reuniones al aire libre, animales domésticos, etc.

El ruido tiene impactos relevantes sobre la salud y el bienestar:

  • Efectos fisiológicos: pérdida de audición, estrés, alteraciones del sueño, aumento de la tensión arterial.
  • Efectos psicológicos: dificultad de concentración, irritabilidad, fatiga.
  • Impactos ambientales: alteración del comportamiento de la fauna y degradación de espacios naturales.
  • Impactos sociales: disminución de la calidad de vida y del uso del espacio público.

La gestión del ruido combina medidas preventivas, correctoras y de planificación, entre ellas:

  • Regulación: normativas que establecen límites de emisión e inmisión acústica.
  • Planificación urbana: diseño de zonas tranquilas, barreras acústicas, pavimentos fonoabsorbentes.
  • Control de fuentes: mantenimiento de vehículos e instalaciones, limitadores acústicos, horarios de actividad.
  • Vigilancia ambiental: mediciones periódicas, mapas de ruido y seguimiento de puntos sensibles.
  • Sensibilización ciudadana: promoción de comportamientos respetuosos con el entorno sonoro.

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