Entrevista a Raewyn Connell, profesora en la Universidad de Sydney y miembra de la Academia Australiana de Ciencias Sociales. Especialista destacada a nivel internacional en la teorización y construcción social de las masculinidades: "La diferencia biológica es la diferencia biológica, no es un destino social".

(English version)

Parece que la asignación de roles distintos a los hombres y a las mujeres en los distintos momentos históricos y en las distintas culturas ha sido una constante, pero en la sociedad occidental actual ¿Qué es “ser hombre”? ¿Qué ha cambiado en la forma de serlo?

  No deberíamos exagerar sobre la división de género en el pasado. Normalmente las mujeres y los hombres han trabajado juntos en cooperación – de lo contrario, las granjas campesinas no funcionarían! Y a menudo las mujeres y los hombres hacen las mismas tareas. Después de todo, tenemos capacidades muy similares. Los hombres pueden plantar arroz, criar a los hijos y cuidar de los enfermos; las mujeres pueden extraer carbón, dirigir laboratorios y hacer ordenadores.

Sin embargo, la mayoría de las sociedades han establecido distinciones simbólicas entre mujeres y hombres. La mayoría de las sociedades tienen una apropiación del género  y unos acuerdos de poder, así como una división sexual del trabajo. Esto suele explicarse por las diferencias reproductivas. Aquí hay mucho mito creado, y necesitamos un sólido sentido común. La diferencia biológica es la diferencia biológica, no es un destino social. Su significado más allá del negocio de la reproducción ha sido exagerada por los medios de comunicación, psicólogos pop y líderes religiosos por igual.

 Así que tenemos que tener cuidado cuando pensamos en qué es "ser un hombre". No hay una sola historia. Existen abundantes evidencias en las investigaciones actuales de la variedad de patrones de masculinidad existentes en las sociedades modernas - diferentes patrones de práctica, diferentes "identidades", diferentes posturas en las relaciones de género.

Ciertamente podemos señalar algunos cambios generales (aunque no universales). Con la expansión del capitalismo industrial y comercial, el trabajo productivo se fue trasladando más y más fuera de los hogares, naciendo así la idea de un "cabeza de familia". Esta identidad se ve ahora amenazada en todo el mundo, porque un gran número de hombres de clase trabajadora no tiene un trabajo del que fiarse. Ahora la precariedad laboral es la realidad de un gran número de hombres jóvenes.

Entre los hombres burgueses, el ser empresario, esposo y padre solía estar unido a la religión - su autoridad era la voluntad de Dios. Para muchos, esto implicaba cierta responsabilidad para con sus trabajadores. Con el declive de la religión, esto se hace menos creíble, y ahora la gestión de la mayoría de las empresas multinacionales se desarrolla sin Dios. La idea de la responsabilidad para con los trabajadores está muerta. ¡Bienvenidos al neoliberalismo!

Participaste el año pasado en el primer Congreso Iberoamericano  de Masculinidades y Equidad en Barcelona.  ¿Qué destacarías de lo que allí pudiste ver, escuchar y compartir? ¿Encuentras elementos comunes con lo que ocurre en Australia o en algunos otros lugares de Asia sobre los que has investigado?

El Congreso Iberoamericano de Masculinidades y Equidad fue muy esperanzador para mí. Primero de todo, por el nombre! Esto significaba que la gente en España (y Latinoamérica) está pensando en los problemas de masculinidad en relación a lo que pueden hacer respecto a la justicia. En otros lugares he escuchado un montón de quejas acerca de la supuesta crisis de la masculinidad o los sufrimientos de los hombres en manos del feminismo. Este Congreso fue un soplo de aire fresco, una dirección positiva.

Sólo hablo tres palabras de español, nada de catalán (ni de euskera), así que aunque escuché muy atentamente, mi entendimiento fue muy imperfecto. Lo que más me interesó fue la manera en que el Congreso sirvió como un foro para los grupos de activistas, para conocer y considerar direcciones políticas. Fue importante ver qué se está haciendo en un foro abierto.

Estoy impresionada por la Declaración Adoptada en la Clausura del Congreso, y he estado circulándola a otras personas. Hay grupos de hombres activistas en muchas otras partes del mundo, muchos de ellos trabajando en el contexto de las ONGs; pero este tipo de evento es poco frecuente.

¿Crees que es posible o necesario crear un movimiento de hombres por la igualdad?

Los hombres son, en general y con diferencia, el grupo privilegiado en las relaciones de género - en cuestión de salarios y riqueza, del poder organizativo (incluyendo la política), de la autoridad cultural (incluyendo la religión), del acceso al espacio, a los servicios personales de las mujeres, etc. Podemos medir este privilegio empíricamente, yo lo llamo el "dividendo patriarcal". A muchos hombres no les llegan muchos de estos privilegios, y algunos son marginados por las relaciones de género patriarcales – como los hombres homosexuales, por ejemplo. En términos generales, sin embargo, los hombres se benefician del patriarcado, y no podemos esperar que un grupo privilegiado se levante con pancartas y derroque el sistema.

Pero muchos hombres pueden ver más allá de este privilegio, dándose cuenta del daño que les hace a las mujeres y las niñas que son importantes para ellos, así como a las relaciones humanas de su vida. Muchos hombres se dan cuenta de que ese privilegio es incompatible con los principios en los que creen, como la igualdad y la justicia. Los hombres también pueden ver - en los sindicatos, por ejemplo - que la opresión a las mujeres debilita su lucha compartida.

Así que hay grupos significativos de hombres dispuestos a actuar por la justicia de género. Se necesita organización, transformar esa disposición en una fuerza social. No importa mucho si lo llamamos o no "movimiento de hombres". Lo que importa es llevarlo a la práctica. A menudo los hombres estarán actuando junto con las mujeres, otras veces la lucha se hará a través de una organización cuya línea principal no sea la de género, como un sindicato o un grupo cultural. Los hombres son muy diversos, y hay una gran cantidad de frentes en la lucha por la justicia de género.

¿Cuál debe ser la relación de ese movimiento de hombres por la igualdad con el movimiento feminista?

No creo que haya una única fórmula para la relación entre hombres y mujeres en la búsqueda de la justicia de género. Por supuesto, la energía principal del cambio del orden de género vendrá de las mujeres; pero el movimiento de mujeres también es muy diverso. En algunas áreas, como el trabajo sobre la violencia de género, la violación y el feminicidio, resulta muy difícil trabajar juntos para hombres y mujeres; el horror y la violencia lo hacen duro. Sin embargo, un cierto grado de cooperación es necesaria, y a menudo se consigue en la práctica. En otras áreas, la cooperación ha estado ocurriendo durante mucho tiempo, como por ejemplo el trabajo contra la discriminación y a favor de la igualdad de oportunidades en los gobiernos y lugares de trabajo. Tenemos mucha experiencia para ir avanzando. Mi consejo para los hombres es siempre el de intentarlo en vez de dudar porque crean que pueden ofender a alguien. Es mejor quitarse de encima las relaciones de género opresivas, desafiarlas, desde cualquier dirección, que dejar las cosas como están.

En tu obra has reflexionado mucho sobre los distintos modelos de masculinidad hegemónica ¿Qué nos podrías decir sobre el estado de salud de los modelos alternativos de masculinidad o masculinidades contra-hegemónicas?

Esta es una pregunta muy complicada. (Si le preguntaras a un académico, ¡podrías conseguir una respuesta!)

Algunas masculinidades subordinadas encuentran el mundo un lugar más seguro. Creo que es sobre todo cierto para las masculinidades homosexuales en Australia, y probablemente en gran parte de Europa. La despenalización ayuda, la igualdad de derechos y leyes no discriminatorias también ayudan, y parece que las prácticas policiales han cambiado. Estos cambios no previenen la violencia contra los homosexuales, incluyendo de vez en cuando asesinatos bastante horribles.

Algunas masculinidades marginadas están bajo una presión mucho mayor. Cuando hay una combinación de desempleo, expansión del tráfico de drogas, e incluso quizás la condición de minoría étnica, la vida de los hombres jóvenes están en riesgo, y los niveles de violencia hacia las mujeres como hacia los hombres pueden ser altos. Desde la distancia, parece como si algo parecido estuviera sucediendo entre los grupos de inmigrantes en Europa, pero tú sabrás mejor que yo.

Las masculinidades que se construyen en oposición consciente a la masculinidad hegemónica son menos visibles y más difíciles de rastrear. Mi propia investigación con los hombres en el movimiento verde, allá por la década de 1980, y alguna investigación estadounidense por el mismo tiempo, sugirió que tales masculinidades en oposición eran difíciles de construir y mantener, teniendo en cuenta todas las presiones culturales en la otra dirección. Por otro lado, la amplia popularidad del "Zivildienst"[1] como alternativa al servicio militar en Alemania, sugiere un gran cambio de actitud. Y no hay duda de que en muchos países ha habido un cambio prolongado en las actitudes a favor de la igualdad de género.

Quizás no podamos decir cuál es el “estado de salud" de las alternativas a la masculinidad hegemónica. Lo que definitivamente se puede decir, es que siguen emergiendo alternativas. Diversos grupos de hombres, especialmente hombres jóvenes, siguen intentando construir nuevas prácticas de género, igualdad de género en los hogares y relaciones pacificas con las mujeres. Y eso es motivo de esperanza.

En este mundo en crisis en el que vivimos ¿Crees que ha entrado en crisis también la lucha por la igualdad? ¿Podríamos entrar en un proceso de recesión también en lo que a la lucha por la igualdad se refiere?

Yo diría que la lucha por la igualdad está siempre en crisis. Y no creo que sea más duro en momentos de crisis y más fácil en la prosperidad. Sí que hay fluctuaciones en las luchas por la igualdad de género. Hay reacciones violentas, incluso catástrofes para las mujeres - el fascismo era una. Otra es la tóxica ideología de género de la secta wahabí (con una enorme influencia en la actualidad en el mundo musulmán por el respaldo de la riqueza petrolera de Arabia, que a su vez está respaldado por los EE.UU.). El Papa no sólo es el cabeza de un patriarcado mundial intransigente, sino que además ¡ha declarado hostilidad hacia el propio concepto de género! El narcotráfico, y las violentas masculinidades que han surgido de él, es otro desastre contemporáneo para las mujeres. (No quiero culpar a los EE.UU. de todo, pero esto es una consecuencia directa de la combinación de riqueza e hipocresía estadounidense, en su prevención de un mal global).

Pero también hay logros notables. Cada vez que me desespero, saco las estadísticas de alfabetización. En las últimas dos generaciones, ha habido un gran aumento de la alfabetización de las mujeres en el mundo, y de educación de las niñas. Es un triunfo histórico (que muchos hombres y mujeres ayudaron a llevar a cabo), y de ahí se derivan todo tipo de consecuencias económicas, culturales y políticas. A veces pienso que lo que el Papa y el Ayatollah realmente están tratando de hacer es hacer retroceder la marea de la educación de las mujeres.

La violencia contra las mujeres es una de las consecuencias más preocupantes del machismo. En los últimos tiempos en España se ha producido un repunte de los casos en los que quienes ejercen la violencia contra las mujeres son hombres jóvenes. ¿Se están reproduciendo modelos patriarcales clásicos con formas más modernas y sofisticadas?

Nuevos patrones de violencia contra las mujeres se encuentran en otros lugares también. Ya habrás oído hablar del feminicidio en Ciudad Juárez. África Central es el lugar donde se han extendido las violaciones en un contexto de complejas guerras civiles. El Internet se ha convertido en un sitio de sexismo muy extendido, aunque es difícil saber cuánto se da en la práctica. La epidemia de VIH / SIDA es principalmente "heterosexual" y el virus se propaga más extensamente en contextos de dominación y coerción de los hombres hacia las mujeres.

Pero esto no es masculinidad "tradicional". Hay una investigación que sugiere que en África sobre todo, este tipo de violencia viene más del derribo de las viejas estructuras de género - bajo las presiones del colonialismo, la guerra, la pobreza, la urbanización, el capitalismo y el poder neoliberal. La violencia tiene muchas causas, pero una hipótesis probable es que la violencia de género está cada vez más impulsada por los intentos de restaurar o re-hacer[2] el poder masculino en las nuevas circunstancias.

Ciertamente, algo de la psicología pop que circula en forma de sabiduría acerca de las relaciones de género (los hombres son de Marte, etc.) tiene un tono fuertemente nostálgico, e insta a los hombres a volver a sus raíces, encontrar lo profundamente masculino, restaurar la paternidad, etc. etc. Pero la mayor parte de esto es fantasía. Si algunas de las voces que instan a un retorno de la verdadera masculinidad clásica fueran enviados por la máquina del tiempo a vivir en un pueblo pre-industrial, se llevarían una desagradable sorpresa.

¿De qué manera la globalización neoliberal juega un papel importante en la construcción contemporánea de las masculinidades como sugieres en tu libro "Masculinidades"?

La globalización neoliberal constituye el principal marco económico de nuestro tiempo. Europa es una penosa prueba de ello en este momento. La ideología de mercado y el dominio de gestión tienen efectos en todos los ámbitos de la vida – los colegios, la vida familiar, los lugares de trabajo, medios de comunicación, universidades, etc. Inevitablemente se produce un impacto en la construcción de las masculinidades.

Pero esto no va en una sola dirección. El neoliberalismo aumenta las divisiones de clase, y su impacto en las vidas de los hombres de la clase dominante es diferente al de la vida de los hombres de la clase trabajadora. Los hombres de la clase dominante tienen más riqueza y poder, no menos; así, sus estrategias colectivas tienen éxito. No hay una agenda de reforma de la masculinidad en los consejos de administración de las empresas multinacionales. Explotan las divisiones de género entre los consumidores y en la fuerza de trabajo, ya que explotan las diferencias de los estándares de vida – échale un vistazo a las maquilas[3], o las plantas de ensamblaje de microprocesadores en China o el Sudeste Asiático. Los hombres de la élite corporativa mundial generalmente tienen mujeres dependientes, seguro de salud y educación privados, y viven sus vidas físicamente aislados de la clase obrera.

La historia es diferente para los hombres de la clase popular. La reestructuración económica, el declive del estado de bienestar, la corporativización de la agricultura, la migración, la vida en las favelas, el crecimiento de las empresas de  "seguridad", el empleo precario en la industria de servicios - todo esto es parte del panorama. Yo he insistido siempre en que no hay una sola masculinidad, y que no hay una sola trayectoria para los hombres. Y todavía es así.

Respecto al presente y el futuro de las relaciones de igualdad ¿Optimista o pesimista?

Soy optimista. Cuando pienso en las vidas de muchos jóvenes que conozco, me impresiona la facilidad con la que manejan la igualdad en las relaciones sexuales y domésticas – con los temas que mi generación luchó sin cesar. Admiro los muchos movimientos, grupos, y campañas que surgen tanto entre los hombres como entre las mujeres de todo el mundo, para cambiar los sistemas opresivos.

También soy realista. Sé lo difícil que es cambiar los privilegios arraigados y las grandes concentraciones de poder. Hacer frente a la violencia es muy difícil. El cambio es irregular, y a veces vamos hacia atrás, como ya he dicho.

Pero otras veces sí vamos hacia adelante, y echando una mirada a los últimos cuarenta años en los que he estado involucrada en las luchas sociales, creo que ha habido algunos cambios notables para bien. En países como el mío, y como el tuyo creo que también, la presunción cultural está ahora a favor de la igualdad de género, cuando antes estaba a favor del patriarcado. Ha necesitado mucho trabajo, mucha lucha, y no es inquebrantable, pero ya ha habido un cambio profundo. Todo depende de nosotros para que esto siga en marcha.


[1] Zivildienst del alemán, significa servicio civil (nuestro servicio social sustitutorio), servicio alternativo al servicio militar. (N. de la T.)

[2] Re-make: traducido como re-hacer. Aquí la autora hace un juego de palabras, ya que remake significa “una nueva versión”. (N. de la T.)

[3] Maquilas o maquiladoras: término que se originó en México, país donde el fenómeno de las maquiladoras está ampliamente extendido. Se trata de una empresa que importa materiales sin pagar aranceles, siendo su producto uno que no se va a comercializar en el país. (N. de la T.)