Entrevista a Encarna de la Maza González. Secretaria de Organización de SATSE en Euskadi: “Aproximadamente el 17% de la enfermería está compuesta por hombres. En Euskadi contamos con un 9% de hombres enfermeros frente a un 91% de mujeres. En ginecología, los porcentajes bajan hasta un 3% de matronos frente a un 97% de matronas”

 

1. En los últimos meses del pasado año 2012 la totalidad de delegadas, delegados sindicales y personal del SATSE se han formado en materia de igualad a través del Programa Gizonduz de Emakunde. ¿Qué lleva a SATSE a hacer una apuesta tan clara a favor de la igualdad? ¿Cómo valoráis la colaboración con Gizonduz?

En SATSE EUSKADI somos conscientes que como agente social no sólo tenemos que instaurar unas garantías jurídicas del derecho a la igualdad sino que además tenemos que establece un modelo que promueva la consolidación de una cultura laboral comprometida con la igualdad real de oportunidades entre mujeres y hombres enunciando propuestas encaminadas a conseguir un empleo de calidad, transformando el trabajo en un espacio más humano, justo y democrático, como condición indispensable para el progreso y los principios éticos sobre la que se formula toda nuestra acción.

Para ello, es necesario que todas y todos estemos debidamente formadas en esta material y el Programa Gizonduz nos ha ayudado a conseguir este objetivo, por lo que valoramos muy positivamente tanto la existencia de este programa como el contenido y desarrollo del mismo.

2. ¿Qué objetivo tiene realizar este tipo de formación? ¿Qué se pretende conseguir? ¿Tenéis previsto continuar profundizando en algún aspecto formativo?

El objetivo principal es el de dotar de legitimidad y recursos a las delegadas y delegados, para promover y exigir la elaboración y aplicación de planes y medidas de igualdad en las empresas yla Administración Públicaa través de la negociación colectiva.

Adecuar los conocimientos, capacidades y aptitudes del personal en clave de género es uno de los objetivos que nos hemos propuesto en nuestro Plan de Igualdad y por lo tanto, durante toda la vigencia del mismo, seguiremos realizando formación en esta materia.

3. ¿Cuál creéis que puede ser el papel de las enfermeras y enfermeros en su práctica cotidiana en relación a la igualdad de mujeres y hombres?

Las Enfermera y los enfermeros somos agentes de salud, tenemos la responsabilidad de cuidar la salud de las personas y nuestra trabajo tan cercano a la ciudadanía hace que tengamos un papel muy importante para conseguir la igualdad real en nuestro ámbito.

La OMSdefine la salud como un estado de competo bienestar físico, mental y social y no meramente la ausencia de enfermedad. La salud no es sólo una cuestión biológica, sino que también es una cuestión social, que depende de variables como el sexo, entre otros. Es importante que haya una mirada de género que tenga en cuenta las diferencias anatómicas, biológicas y psicológicas entre mujeres y hombres, conocer las necesidades de salud de las mujeres con el objetivo de mejorar sus vidas, la de sus familias y la de la sociedad en general, para actuar sobre los aspectos de la salud con un enfoque de género. Dado que la salud es nuestro campo de trabajo, podemos influir en todos esos aspecto. Por ello, desde SATSE- Euskadi hacemos hincapié en que es básico analizar la salud desde esta perspectiva y que se ha de informar sobre las desigualdades y las inequidades de género especialmente al personal sanitario.

En este sentido hemos realizado campañas de prensa y videos dedicados a enfermedades que afectan mayoritariamente a las mujeres, como es el cáncer de mama y formación interna sobre “Salud y género”, para capacitar a nuestras delegadas/os en todos estos aspectos.

No nos podemos olvidar del papel tan importante que jugamos las enfermeras y enfermeros en la detección de casos de violencia contra las mujeres y la correcta atención de las mujeres víctimas y los problemas de salud que esta situación les genera.

4. El SATSE en Euskadi está elaborando su Plan de Igualdad, ¿Cuáles serían los principales retos? ¿Qué objetivos estratégicos os planteáis?

Uno de los objetivos de este Plan es el de integrar la perspectiva de género de modo transversal en todas las actuaciones que lleve a cabo SATSE EUSKADI. Así como implantar medidas para la igualdad real y efectiva en la actuación interna, evitando situaciones que generen o puedan generar desigualdad por razón de sexo y reafirmando las actuaciones positivas. Asimismo, esperamos que este ayude a mejorar la gestión y el aprovechamiento de la plantilla, favoreciendo de este modo la permanencia, la satisfacción y la motivación de las trabajadoras y las delegadas y delegados. Otro de los objetivos, que ya hemos señalado anteriormente es el de dotar de legitimidad y capacitar a las delegadas y delegados, para promover y exigir medidas de igualdad en sus ámbitos de actuación, que tengan recursos para reivindicar la instauración de una cultura laboral basada en el respeto y la igualdad.

Entre nuestros retos, está el sensibilizar a la afiliación a favor de la igualdad entre mujeres y hombres y frente a estereotipos diferenciados en función del género, así como fomentar su empoderamiento.

5. En un sector tan feminizado como la enfermería, ¿Qué impacto está teniendo el incremento en el número de hombres?

Aproximadamente el 17% de la enfermería está compuesta por hombres a nivel mundial. En Euskadi contamos con un 9% de hombres enfermeros frente a un 91% de mujeres enfermeras. Si nos fijamos en la especialidad de Obstetricia y Ginecología, Matronas, los porcentajes bajan hasta un 3% de matronos frente a un 97% de matronas.

El incremento de estos porcentajes siempre va a estar relacionado con una mejora en la proyección laboral y profesional de Enfermería. En cuanto al posible impacto dentro de la profesión derivado de un aumento en el número de enfermeros, lo que estamos viendo es que de momento los nuevos enfermeros se mantienen fieles a encaminar sus pasos al desempeño de trabajos que les abren puertas a una posición profesional y social que les diferencie de las mujeres enfermeras. Por ejemplo: hacia puestos de gestión o dirección, o consideran su empleo como algo transitorio para proseguir sus estudios en otras carreras, o para avanzar hacia un puesto de trabajo de mayor autonomía, independencia, dominio técnico y reconocimiento social.

6. ¿Creéis que sería positivo que más hombres optasen por esta carrera?

En SATSE consideramos que la profesión enfermera más que ser desempeñada por hombres o mujeres, tiene que ser desempeñada por profesionales de enfermería, es decir enfermeros y enfermeras en su conjunto, libres de estereotipos.

Igualmente, sería positivo parala Enfermeríaque se produzca un reconocimiento institucional y que este se traduzca en apoyos y respaldo legislativo a nuevas formas de trabajo más autónomas y también en una dotación de recursos enfermeros acorde a las necesidades actuales de la población.

7. ¿Consideráis que la enfermería está infravalorada por su feminización histórica?

Tanto la feminización de la profesión y el hecho de que las mujeres cedieran su cuerpo de conocimientos y su experticia como “sanadoras”, y luego como “parteras” a favor de los hombres, dejando de ser “cuidadoras” para convertirse en auxiliares de los médicos dentro de las instituciones sanitarias, influyó negativamente en el desarrollo de la enfermería profesional. Y es que esto, ha provocado que la relación médico-enfermera haya respetado históricamente la misma asignación de roles de género que la prescrita socialmente para las relaciones hombre-mujer, en donde los médicos, que eran hombres tenían el control, la autoridad, el conocimiento, y las enfermeras, que eran mujeres, solo tenían que acatar órdenes, y todo eran dificultades en su intento de avanzar en el conocimiento científico, dentro de su ámbito competencial.

8. ¿Sería distinta la enfermería si fuera un ámbito masculino?

En la actualidad enfermeras y enfermeros forman un único cuerpo profesional pero engloba a dos antiguas ramas, “la femenina formada por enfermeras y matronas” y “la masculina formada por practicantes”. Esta clasificación profesional nace en 1915 fundamentada en la división sexual del trabajo. Los practicantes, tuvieron, hasta 1952, una gran autonomía profesional y ejercieron su profesión con un gran predominio de la práctica privada liberal. En 1952 se refunden los planes de estudios de practicantes, enfermeras y matronas y nacen los y las ATS. Pero mientras que las ATS femeninas estaban obligadas a formarse en régimen de internado o casi internado dentro de los hospitales, los ATS varones no estaban sometidos a dicho requisito y control. Incluso las diferencias en formación fueron evidentes ya que mientras que en los planes de estudios de las estudiantes femeninas tenían una asignatura denominada “enseñanzas de hogar” los alumnos masculinos estudiaban “autopsia medico-legal”. E incluso se mantuvieron separados ATS mujeres y ATS varones en dos colegios profesionales.

Con la llegada de la democracia, en 1977 la profesión enfermera se incorpora a la Universidad, dando origen al proceso definitivo de unificación de los estudios bajo la denominación de DUE (Diplomados y Diplomadas en Enfermería). Pero a pesar de que han transcurrido 35 años, y de que incluso en estos momentos los estudios universitarios de Enfermería son conducentes a un nuevo título de Grado en Enfermería, aún se puede ver una resistencia de algunos enfermeros varones a dejar de utilizar el antiguo nombre con el que se denominaba al enfermero: Ayudante Técnico Sanitario (ATS); Esto puede verse en rótulos en los que se anuncian algunas consultas privadas e incluso en revistas profesionales.

En conclusión no solo el sistema sociocultural sino que son los propios enfermeros los que se resisten a atribuir a los “cuidados de Enfermería” una visión profesionalizada. Los hombres enfermeros siguen prefiriendo la parte técnica de su trabajo y para ello incluso siguen prefiriendo que se los denomine practicantes o ATS antes que “enfermero” , mientras, en la práctica siguen optando por puestos de trabajo que les diferencie del trabajo de las mujeres enfermeras, porque en su opinión “ cuidar” es un trabajo poco reconocido. La masculinización de la enfermería es concebida por muchos enfermeros como un hecho positivo para recuperar y avanzar en el reconocimiento profesional y mejorar la posición sociolaboral.

9. ¿Podéis percibir un trato discriminatorio en la práctica profesional entre las enfermeras y los enfermeros?

Existe la sensación de que la relación médico-enfermero, es distinta a la relación médico-enfermera. Mientras que la primera es más horizontal y acotada a la labor propia de enfermería, la segunda es más vertical y en ella la enfermera no solo está subordinada al médico sino que debe ceñirse a un patrón coincidente con el que se espera de una madre y un ama de casa.

Esta situación se está viendo alterada por la incorporación de las mujeres a la medicina, de los hombres ala Enfermeríay de los deseos de autonomía de esta última. La feminización de la enfermería repercute en la distribución de los puestos de trabajo e interfiere en su desarrollo profesional y en la productividad laboral. En cuanto a la distribución de los puestos de trabajo hay que decir que la mayor parte de los puestos de trabajo relacionados con el cuidado, están ocupados por mujeres, mientras que los que suponen el manejo de aparatos o la realización de técnicas paramédicas, socialmente mejor vistas, son desempeñadas por varones. Pero por otro lado, la actual coyuntura económica, está permitiendo que ejercer la profesión por parte de las enfermeras se esté convirtiendo cada vez más en una labor heroica. Se está trasladando al trabajo de las enfermeras los patrones de ámbito doméstico. Así, las enfermeras están haciendo muchas más actividades que las propias de su profesión. Su trabajo está repleto de interrupciones y se las pide que estén para resolver cualquier problema que las personas usuarias demandan. Los enfermeros, sin embargo, sufren muchas menos interrupciones y se les requiere para muchas menos cuestiones. Otro aspecto a resaltar que no se da entre los enfermeros varones es la gran deserción profesional que se da entre las enfermeras precisamente porque les es más difícil compatibilizar las labores domesticas con las profesionales, agravado esto por la dureza del trabajo y los desordenes horarios (turnos de trabajo rotatorios de mañana, tarde y noche). También el alto absentismo, del que se quejan quienes gestionan, entre las enfermeras mujeres es un reflejo de tal situación, ya que en numerosas ocasiones, esto tiene como causa de fondo algún problema familiar o domestico relacionado con el cuidado de los hijos o de una persona mayor o dependiente.

10. En la pasada edición del Foro para la Igualdad de Mujeres y Hombres afirmasteis que “invertir en salud es invertir en igualdad”…¿Qué relación hay entre igualdad y salud? ¿Podríais ampliar la explicación?

En SATSE- Euskadi tenemos la certeza de que invertir en sanidad, es también invertir en igualdad. Es vital que empecemos a concienciarnos de que invertir en cuidados profesionales de enfermería y frenar los recortes en sanidad, supone invertir en igualdad entre mujeres y hombres. ¿Por qué? Porque todavía hoy en día las responsabilidades de cuidado siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres. Los últimos datos disponibles señalan que el 81% de las personas dependientes de cualquier grupo de edad es atendido por un familiar y el perfil de las personas que realizan estos cuidados sigue siendo mayoritariamente mujeres. El cuidado tiene rostro de mujer.

Por lo tanto, si el modelo sanitario no se dota de los recursos suficientes, la situación de las cuidadoras informales, mayoritariamente mujeres, se va ver afectada muy negativamente, volviéndose a disparar la brecha de género.

Las políticas de recorte en sanidad, están desmontando el Estado de Bienestar y perpetuando los roles de género en la idea de que los cuidados deben ser provistos dentro de los tiempos disponibles de las mujeres en el ámbito privado y no por cuidadoras/es profesionales.

Los “ahorros” en el gasto público sanitario, por tanto, no son otra cosa que costos que el Estado traslada a la comunidad y las familias. Pero sobre todo a las mujeres.

11. Respecto a la igualdad de mujeres y hombres ¿Optimistas? ¿Pesimistas?

Somos muy conscientes de que las circunstancias no son las mejores, de que quienes dominan el mundo ha montado todo un discurso para hacernos creer que los sindicatos somos prescindibles, que las políticas de igualdad ya no son necesarias puesto que ya se ha logrado…Pero los atentados contra los derechos de la clase trabajadora, las desigualdades sociales que vemos todos los días, con mayor coste para las mujeres…nos reafirman en la idea de que esto no es así y que ahora más que nunca tenemos que estar vigilantes y que tenemos que seguir trabajando por un nuevo modelo social, justo y democrático, que promueva una organización social corresponsable y garantice la igualdad entre mujeres y hombres.