Fecha de publicación: 23/10/2011
Si salimos al exterior es porque queremos ser fuertes en Euskadi
Ante la crisis generalizada, tres empresas vascas crean el primer grupo de construcción vasco para el ámbito internacional.
Kemen Group es el nuevo grupo empresarial constituido por las constructoras vascas Galdiano, Olabarri y Aralan. Ante la crisis generalizada en el sector, estas empresas se han unido para abordar proyectos en el exterior y ya están desarrollando diferentes obras en Camerún y Bahrein. El director general de Kemen Group y consejero delegado de Galdiano, Joseba Azkarraga, considera que la internacionalización es la única salida para poder seguir manteniendo la estructura empresarial en Euskadi.
Kemen Group ha nacido a partir de la iniciativa de Galdiano. ¿Cómo surge la idea de integrar a otras dos constructoras vascas?
Efectivamente empezamos con un proceso de internacionalización porque era muy difícil resistir una situación de crisis económica, que afectaba mucho más al sector de la construcción, si no trasladábamos nuestra actividad fuera de nuestra ubicación habitual.
Tras año y medio de trabajo, en el que empezamos a licitar y ya hemos sido adjudicatarios de diferentes obras, llegamos a la conclusión de que éramos débiles para enfrentarnos a una competencia muy activa, como son las empresas turcas, chinas o egipcias. En cambio, unidos con otras empresas, podríamos presentar una batalla comercial.
Las empresas que integran el grupo representan cada uno de los territorios vascos. ¿También se pensó en ello?
Hemos querido dar ese concepto de país y por eso hay una constructora por cada territorio, Pero además somos complementarias, lo que nos da una fortaleza de grupo en muchos países. Pero hay que tener en cuenta que Kemen Group se conforma para trabajar conjuntamente en cualquier país del mundo, en el País Vasco cada una va por su cuenta.
Además, se han unido cuatro socios tecnológicos. ¿Qué van a aportar?
En muchos países, sobre todo en África, te piden no solo que ejecutes el proyecto sino que detrás tiene que haber una ingeniería, o una empresa que pueda aportar controles de calidad de los materiales que se utilizan, etc. Por ello, hemos conseguido incluir cuatro empresas tecnológicas, LKS, Tecnalia, Euskaltel y Astilleros de Bermeo. Esta es la primera vez, en Euskadi, que se constituye un grupo de construcción exclusivamente para el ámbito internacional.
¿Por qué el sector de construcción no ha salido tanto al exterior como, por ejemplo, el industrial?
La industria nos lleva 25 años de ventaja en la internacionalización y efectivamente el sector de la construcción no ha salido y sigue siendo reacio a salir. Pero nosotros hemos entendido que mantenernos en el País Vasco sin buscar otras salidas, puede traer problemas, incluso para el propio desarrollo empresarial. Creo que hay que hacerlo y animaría a otras empresas que lo hagan. Es clave en estos momentos. La internacionalización no es solamente una necesidad, que lo es, sino una oportunidad.
¿Se puede correr el riesgo de una deslocalización también de estas empresas?
Al contrario y me gustaría dejarlo claro. Si salimos al exterior es porque queremos ser fuertes en nuestro propio país. Nosotros somos empresas vascas y nuestro lugar lógico y habitual de trabajo tiene que ser Euskadi, lo tenemos claro. Pero para poder mantener nuestra empresa, es necesario que nos fortalezcamos con trabajo fuera. Es un recorrido de ida y vuelta y de intentar mantener la plantilla de trabajadores.
¿Se va a exportar la mano de obra a proyectos internacionales?
Nuestras empresas trasladan personal cualificado, pero la mano de obra directa no ya que la mayoría de los países piden que haya un 60% del personal de allí, algo que es absolutamente lógico. Además, tenemos un acuerdo con los países de origen para constituir aulas de formación, para que vayan aprendiendo nuestra forma de trabajar.
¿Ha supuesto un esfuerzo convencer a los trabajadores a expatriarse?
Hace dos años era más complicado porque las personas veían que había trabajo, que las administraciones sacaban bastantes obras, pero esa situación ha cambiado. Se ha reducido mucho la capacidad de adjudicación y las empresas han visto disminuida su facturación, hasta llegar incluso a un 50% menos. Esto ha hecho cambiar la mentalidad de las personas y algunas se han ofrecido a liderar un proyecto fuera de Euskadi. Ahora contamos con 37 personas expatriadas, que se irán incrementando.
¿Cuáles son los países más interesantes para licitar obras?
Somos conscientes de que en Europa no aportamos nada, pero sí podemos contribuir con nuestra innovación en el ámbito de la construcción en países donde eso es necesario.
Los países africanos, probablemente, sean los más importantes, y de ahí que nosotros estemos trabajando ya en Camerún y en Angola. Hay otros países en que posiblemente no sea tan necesaria esta innovación tecnológica porque están más avanzados, pero también los del Golfo Pérsico necesitan de empresas como las nuestras. Y luego está América Latina que es otra de las zonas estratégicas.
El reto de internacionalización de Kemen Group no ha contado con apoyo de ninguna institución. ¿Se ha llevado cabo solo con fondos propios?
Sí, hasta el último euro. Pero sí quiero hacer un llamamiento a las instituciones. Está bien que constantemente se anime a las empresas a internacionalizarse, pero conlleva muchos costes y requiere de apoyos, que no tienen que ser exclusivamente vía subvención económica.
Por ejemplo, la mayor parte de los países exigen un aval técnico para poder presentarse a un proyecto pero las entidades financieras limitan los avales hasta una línea determinada. Si queremos salir al exterior necesitamos que esa línea sea superior y eso posiblemente requiere, ante proyectos de cierta envergadura, del aval o el contraval de alguna administración.
¿La internacionalización de estas constructoras puede hacer que otras empresas pequeñas también salgan al exterior?
Kemen Group nace con la vocación de fortalecer nuestras propias empresas, pero también somos conscientes de que podemos ser un elemento tractor de una parte de la economía de nuestro país. Si vamos a diferentes países donde no tenemos capacidad de subcontratar un número importante de materiales de construcción, desde el hierro hasta el azulejo, lo lógico es que pensemos que esa subcontratación la podemos hacer con las empresas vascas. De hecho, actualmente ya estamos contando con una parte importante de proveedores que tienen su sede social en el País Vasco.
Fuente: M.V de Expansión