El Museo Bellas Artes de Bilbao muestra al mejor Sorolla
 

Era una de las muestras más esperadas. Y no sólo por la calidad de las obras - espléndidas- sino también por la complejidad que ha supuesto el traslado y el montaje de esta exposición, que tras su paso por Valencia, Málaga y Sevilla se ha convertido en una de las más visitadas del Estado.

Con el patrocinio de Bancaja, el Bellas Artes acoge hasta el 18 de enero Visión de España, 14 lienzos a los que Sorolla dedicó casi una década, siendo consciente de que este trabajo le estaba afectando psíquica y físicamente: falleció un año después de que los cuadros fueran embarcados a Nueva York, donde han permanecido colgados hasta ahora en la Hispanic Society of America.

Pero el esfuerzo valió la pena. El conjunto pictórico resulta impactante. Todos parecen coincidir. El Sorolla de la Hispanic Society es el mejor Sorolla. Los murales son obras maestras.

A Sorolla no se le ha entendido bien pero su pintura fue más allá de las escenas de playa y alcanzó cotas de grandiosidad. Algo que queda bien claro en esta exposición, comisariada por Felipe Garín y Facundo Tomás, en la que se ofrece un itinerario artístico, geográfico y sentimental del artista.

El panel más grande tiene catorce metros de longitud. Se trata de siete lienzos unidos -que representan a Castilla- que el artista no llegó a ver armado en vida. La paleta del creador valenciano, el pintor de la luz, también captó los colores de Gipuzkoa y Navarra.

El presidente de Bancaja, José Luis Olivas, la presidenta de la Fundación del Museo, Miren Azkarate, y el director de la Hispanic Society of America, Mitchell Coding, presentaron ayer esta exposición, que después viajará a Barcelona, al Museo del Prado en Madrid y volverá de nuevo a Valencia, antes de regresar a su punto de origen, Nueva York.

La salida de los cuadros ha sido posible ya que el museo neoyorquino está restaurando las cubiertas de la sala en la que se exhibe y cuya financiación corre a cargo de Bancaja.

El presidente de la entidad bancaria confía que "en Bilbao se repita el éxito logrado en Valencia, Sevilla y Málaga, donde ha sido vista ya por más de 746.000 personas. Ha sido una exposición muy difícil de movilizar, los lienzos no se habían descolgado en más de 80 años y hubo que limpiarlos y restaurarlos. Pero se han producido una serie de circunstancias fortuitas que han permitido que las obras viajen desde Nueva York".

El hispanista norteamericano Archer Milton Huntington encargó a Sorolla en 1911 catorce lienzos para decorar las paredes de la biblioteca de la Hispanic Society. Dos años más tarde, el pintor se dedicó a viajar por todo el Estado para documentarse y realizar bocetos. Este viaje sentimental le llevó también a Gipuzkoa y Navarra.

El artista se trasladó a Donostia en las primeras semanas de septiembre de 1914. Para realizar el lienzo, se instaló en el patio de una sidrería de la ciudad y de ahí surgió Guipúzcoa. Los bolos , un espectacular mural de 354,5 por 232 centímetros, en el que el paisaje se organiza en torno al color verde, con el monte Igeldo al fondo.

A Sorolla le impactó la frescura de los paisajes vascos. Luego viajaría a Navarra, donde retrató el concejo del Roncal celebrado en 1375.

 


 

Fuente: Noticias de Gipuzkoa, 14 de octubre de 2008