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La empresa vasca Talleres Aratz ultima el pedido de tres grandes ruedas de acero inoxidable que, impulsadas por las aguas del río Yangtse, moverán algunas de las turbinas de la mayor presa hidroeléctrica del mundo, la de las Tres Gargantas. Dos de las piezas ya viajan hacía China, y la carga de 17 toneladas que supone la tercera se embarcará pronto en el puerto de Valencia con destino a Sanghai. En cuestión de unos meses estarán instaladas en la central, cuyo embalse será el más grande de la tierra cuando termine su llenado total.
El secreto de Talleres Aratz para conseguir este encargo, por el que cobrará 900.000 euros, es que se trata de la única empresa española y una de las cinco de Europa, con medios para modelar con máquinas de control numérico las curvas precisas de los 21 álabes o cazos que rodean a cada rueda. Se trata de las paletas en las que incidirá el chorro de agua que moverá al ingenio hidráulico y con él a la turbina generadora de electricidad. "Es un trabajo muy delicado y exigente", explica Javier Balsátegui, uno de los dos socios fundadores de Aratz.
El directivo dice que "hay que lograr unos ángulos exactos para que el agua sólo acaricie los álabes". Solamente con ese diseño es posible que las piezas duren los 25 años exigidos por el cliente. "Si no fuera así", precisa, "la enorme fuerza del chorro los acabaría desgastando mucho antes". Los cazos de cada una de las ruedas diseñadas para China pueden impulsar la turbina con una fuerza suficiente como para producir 480 megavatios de potencia. Los chinos planean generar cerca de 20.000 megavatios en los saltos de las Tres Gargantas, por lo que necesitarán instalar 47 piezas más, además de las manufacturadas en Vitoria.
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