Lectura de resultados sel Sociómetro Vasco N.º 88

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El primer Sociómetro Vasco de 2026 (n.º 88) se ha elaborado a partir de 3.030 encuestas telefónicas —730 en Araba, 1.315 en Bizkaia y 985 en Gipuzkoa— realizadas entre el 23 y el 26 de marzo de 2026. El estudio analiza cómo valora la ciudadanía su situación personal, la situación de Euskadi y del Estado Español, el funcionamiento de la democracia y el contexto internacional, así como los principales problemas sociales y personales y, como viene siendo habitual, las actitudes y valores políticos de la sociedad vasca.

Valoración de la situación

La ciudadanía vasca valora su situación personal con una media de 7 sobre 10, un resultado que se mantiene igual que en 2024 y 2025 y que supone el nivel más alto desde que esta valoración se mide. La valoración de la situación de Euskadi se sitúa en 6,1 puntos, mientras que la del Estado Español continúa por debajo del aprobado, con 4,8 puntos. Además, se observa un empeoramiento general de las expectativas a un año vista; de forma poco habitual, tanto en Euskadi como en el Estado Español, la ciudadanía hace una valoración más positiva del presente que del futuro próximo.

En cuanto al funcionamiento de la democracia, en Euskadi el 62% de la ciudadanía se declara muy o bastante satisfecha, mientras que el 36% se muestra poco o nada satisfecha. En relación con el Estado, el nivel de satisfacción de la ciudadanía vasca es sensiblemente menor: el 35% se declara muy o bastante satisfecha y el 63% poco o nada satisfecha. En ambos casos mejora la valoración, situándose en parámetros del año 2023.

Situación internacional y Unión Europea

El grado de preocupación por las guerras y los conflictos internacionales es muy elevado entre la población de Euskadi. En una escala de 0 a 10, la preocupación media se sitúa en 7,8 puntos cuando se pregunta por sus efectos a corto plazo y en 7,4 puntos al pensar en su impacto dentro de tres años. Y es que un 78% de la ciudadanía expresa una preocupación elevada por las posibles consecuencias de las guerras en los próximos meses, y un 64% mantiene ese nivel de inquietud a tres años vista. Esta preocupación se sustenta, en parte, en la percepción de posibles efectos negativos derivados de los conflictos: el 92% considera probable o muy probable una subida de precios o una crisis económica. Además, el 82% cree que empeorarán las relaciones entre países y grandes potencias, y el 73% piensa que las guerras y conflictos militares se extenderán.

Cuando se analiza la simpatía de la ciudadanía vasca hacia los principales actores internacionales, la Unión Europea (UE) destaca como la opción mejor valorada, con una media de 6,0 puntos en la escala 0-10, seguida de China (4,6). En el extremo opuesto se encuentran Estados Unidos y Rusia, con 2,4 y 2,6 puntos, respectivamente, debido a que una parte relevante de la población manifiesta nula simpatía hacia ambas potencias. En todo caso, las valoraciones varían en función de la orientación ideológica. La UE no suscita un rechazo relevante en ningún sector de la sociedad, si bien se aprecian diferencias: entre las personas situadas a la derecha predomina una alta simpatía hacia la UE, mientras que entre quienes se identifican con la izquierda es más frecuente una simpatía de carácter intermedio. En el ámbito de la izquierda predomina una baja simpatía por las grandes potencias globales, un rechazo que se acentúa especialmente en el caso de Estados Unidos. Por su parte, China —que no genera ni un rechazo acusado ni grandes niveles de simpatía— y Rusia —que sí provoca un mayor distanciamiento— obtienen valoraciones algo más favorables entre la población más joven.

Respecto al papel de la Unión Europea, el 39% de la población de Euskadi considera que la UE debería asumir más competencias, una opinión más frecuente entre mayores de 65 años y población extranjera. Por su parte, un 30% cree que debería mantener las competencias actuales, mientras que un 18% opina que debería reducirlas, una postura más habitual en el espectro de la derecha. Respecto al papel de Euskadi dentro de la UE, la mayoría de la población (53%) apuesta por una mayor presencia y más competencias, una opinión especialmente extendida entre quienes tienen un sentimiento abertzale. Por contra, un 28% se inclina por mantener la situación actual y otro 10% por reducir las competencias de Euskadi en el marco europeo.

Principales problemas sociales de Euskadi

Entre los principales problemas sociales que existen en Euskadi, la vivienda se sitúa como el problema más mencionado, señalado por el 57% de la población. Con menor frecuencia son señalados los problemas relacionados con el mercado laboral (47%), la sanidad (26%), los problemas económicos (20%), la inseguridad ciudadana (19%) y la inmigración (12%). En comparación con 2025, sube la preocupación por la vivienda, el mercado de trabajo y los problemas económicos y disminuye la preocupación por la sanidad, la inseguridad ciudadana y la inmigración.

En relación con la percepción de seguridad, algo más de la mitad de la ciudadanía (52%) considera que su pueblo o ciudad es más bien seguro, y otro tercio lo califica como totalmente seguro. En el extremo opuesto, un 13% lo percibe como más bien inseguro y solo un 3% como totalmente inseguro. La sensación de inseguridad es mayor en las ciudades y entre personas situadas en el espectro ideológico de la derecha, mientras que se mantiene más baja entre jóvenes, mayores de 65 años y quienes viven en pueblos pequeños. Por otro lado, dos de cada tres personas consideran que los servicios públicos en Euskadi son bastantes buenos, y otro 15% los valora como muy buenos. En contraste, un 16% opina que son bastante malos y un 2% los califica como muy malos. En comparación con años anteriores, se observa una tendencia a la reducción de las valoraciones negativas de los servicios públicos que surgieron al inicio de la pandemia.

Situación personal

En relación con los problemas personales que más influyen en la vida cotidiana de la ciudadanía vasca, destacan los económicos (29%) y los vinculados al mercado laboral (26%). Les siguen los relacionados con la vivienda (20%), la sanidad (20%) y la inseguridad ciudadana (11%). Salvo vivienda e inseguridad ciudadana que descienden, el resto de problemáticas han experimentado un aumento respecto a 2025. A diferencia de los problemas sociales, en el ámbito personal se observa una elevada heterogeneidad entre distintos colectivos de población. Por otro lado, el 29% de la población considera que la gente principalmente tiende a mirar por sí misma, frente a un 22% que cree que intenta ayudar a los demás, mientras que el 49% mantiene posiciones intermedias. La población extranjera y las personas en situación de desempleo son quienes en mayor medida sostienen que la gente intenta ayudar a los demás.

Actitudes y valores políticos de la ciudadanía

En Euskadi, continúa en aumento el interés por la política y sigue en su nivel más alto desde que comenzó a medirse en 1995: un 48% de la ciudadanía dice estar muy o bastante interesada, ligeramente por debajo de quienes siguen mostrando poco o ningún interés. Preguntada por la influencia que tienen las elecciones, la ciudadanía señala las elecciones autonómicas al Parlamento Vasco como las de mayor impacto en sus vidas, por encima —aunque con escasa diferencia— de las municipales o generales. La población joven es el grupo que concede mayor importancia a las elecciones en todos los casos.

En términos de simpatía política, EAJ-PNV encabeza la simpatía con 5 puntos sobre 10, seguido por PSE-EE (4,5) y EH Bildu (4,3). A más distancia se sitúan Sumar (3,5), PP (2,0) y Vox (1,1). En cuanto al grado de conocimiento, el Lehendakari Imanol Pradales es el líder más conocido (78%), seguido de Eneko Andueza (46%), Pello Otxandiano (45%) y Javier de Andrés (40%), mientras que Jon Hernández (16%) y Amaia Martínez (24%) son los menos conocidos. En cuanto a la valoración, el Lehendakari Imanol Pradales obtiene la mejor puntuación (5,7 sobre 10), seguido de Pello Otxandiano (5,4), siendo los únicos líderes que alcanzan el aprobado. Por detrás se sitúan Eneko Andueza (4,5), Jon Hernández (4,3), Amaia Martínez (3,2) y Javier de Andrés (2,9). Solo el Lehendakari, Otxandiano y De Andrés aprueban entre su propio electorado.

En el eje izquierda-derecha, la sociedad vasca tiende a situarse hacia la izquierda, con una media de 4,3 en una escala de 0 (extrema izquierda) a 10 (extrema derecha). No obstante, el 54% se ubica en posiciones de centro —algo menos común entre jóvenes—, el 29% se identifica con la izquierda y el 9% con la derecha.

En la escala de nacionalismo vasco, el 32% se define como muy nacionalista, el 24% como nada nacionalista y el 36% se sitúa en posiciones intermedias. En el plano identitario, el 43% de la ciudadanía se siente únicamente vasca o más vasca que española, el 39% tanto vasca como española y el 10% más española que vasca o solo española. Por último, respecto a una eventual independencia, se observa un incremento de los apoyos y una reducción del rechazo, que no obstante sigue siendo relevante: actualmente, el 37% se muestra en contra, el 24% a favor y el 32% afirma que podría apoyarla o no según las circunstancias.

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