La Unidad de Covid Persistente de Osakidetza cumple su primer año de actividad con más de 200 pacientes atendidos

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  • Esta unidad multidisciplinar está en el Hospital Universitario de Basurto y atiende a pacientes con casos graves y complejos de Euskadi. Es la unidad referente y trabaja en red con equipos especialistas también en Gipuzkoa y Araba
  • Durante este primer año, ha atendido a 220 pacientes, con el objetivo de promover su recuperación con un tratamiento personalizado: Araba (21%), Bizkaia (49%) y Gipuzkoa (30%)
  • El Departamento de Salud del Gobierno Vasco puso en marcha esta nueva Unidad hace un año siguiendo las directrices del Pacto Vasco de Salud, que cuenta en sus líneas estratégicas con un importante enfoque a la cronicidad

La Unidad de COVID Persistente de Osakidetza ha cumplido su primer año de funcionamiento consolidándose en Euskadi como unidad de referencia para el diagnóstico diferencial y la coordinación multidisciplinar de los casos con mayor impacto sistémico por COVID Persistente. Tras doce meses de actividad, la unidad ha establecido un modelo de atención multidisciplinar que atiende a pacientes con secuelas severas.

Ubicada en el Hospital Universitario Basurto, la Unidad está liderada por el servicio de Neurología y cuenta con la participación de especialistas en Medicina Interna, Neumología, Rehabilitación y Psiquiatría. Este equipo multidisciplinar trabaja de forma estrecha y coordinada con el personal facultativo referente de Araba y Gipuzkoa, y atiende a pacientes con casos graves y complejos de todo Euskadi.

Esta red de trabajo no solo permite homogeneizar los criterios asistenciales, sino que garantiza que las y los pacientes, independientemente de su lugar de residencia, reciban un tratamiento personalizado y de alta especialización. Gracias a este modelo, el primer año de actividad ha permitido atender a 220 pacientes de forma equitativa en toda la comunidad: Araba (21%, 46 pacientes), Bizkaia (49%, 108 pacientes), y Gipuzkoa (30%, 66 pacientes).

Este modelo de atención personalizada sigue la hoja de ruta del Pacto Vasco de Salud, cuyas líneas estratégicas cuentan con un importante enfoque en cronicidad y atención integral. Precisamente,  la COVID persistente se aborda dentro de la línea estratégica de cronicidad, buscando mejorar la gestión de enfermedades a largo plazo y la calidad de vida de los pacientes, siempre con el objetivo de la sostenibilidad y equidad del sistema.

Balance de actividad y seguimiento clínico

Desde su puesta en funcionamiento, la Unidad ha atendido a un total de 220 pacientes de forma presencial. Debido a la cronicidad y complejidad de esta patología, el 90% de pacientes continúa actualmente en seguimiento activo.

En cuanto a la actividad asistencial, se han registrado un total de 950 consultas, distribuidas de la siguiente manera:

  • 387 Interconsultas no presenciales: consultas de otras especialidades médicas para solicitar opinión, evaluación o asesoramiento
  • 322 Consultas médicas: valoraciones y tratamientos directos por parte del servicio de Neurología
  • 241 Consultas de enfermería: dedicadas a la información al paciente, la realización de pruebas de control (tensión y electrocardiograma) y la coordinación integral de su seguimiento en la Unidad.

Ensayo de estimulación eléctrica craneal

Además, a lo largo de este primer año, Osakidetza ha puesto en marcha en la Unidad un ensayo clínico basado en la estimulación eléctrica craneal. Este tratamiento consiste en proyectar estímulos eléctricos o magnéticos sobre determinadas zonas del cerebro donde se cree que estos estímulos pueden obtener efectos favorables al incidir en la actividad neuronal de las y los pacientes. Esta terapia es empleada con éxito en otras patologías, como la depresión, la fatiga crónica o la astenia prolongada.

El objetivo es ofrecer una alternativa terapéutica eficaz para dos de los síntomas más invalidantes de la patología: la fatiga y el deterioro cognitivo, conocido como "niebla mental".

Tal y como explica el Dr. Juan Carlos García-Moncó, jefe del servicio de Neurología, "actualmente no existe ninguna terapia ni medicación específica para las personas con COVID persistente, por lo que estamos trabajando en tratar los síntomas que sufren". Con el inicio de este estudio, la Unidad busca ir un paso más allá y “ofrecerles alternativas que permitan mejorar directamente la calidad de vida de estas personas".

Este estudio ha culminado su etapa de intervención directa y se encuentra ahora en la fase de explotación de datos y análisis de resultados, que permitirán evaluar si la terapia es eficaz en la mejora de la fatiga y el rendimiento cognitivo.

Sobre el COVID persistente y el Día Internacional de Concientización

El COVID persistente, también conocido como síndrome post-COVID-19, se caracteriza por síntomas que persisten al menos tres meses tras la infección inicial, afectando de forma intermitente o progresiva a diversos órganos. Entre los síntomas más invalidantes y frecuentes se encuentran la fatiga extrema, la dificultad respiratoria y el deterioro cognitivo o "niebla mental". La complejidad de su manejo clínico convierte a esta Unidad en una pieza fundamental del sistema sanitario para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas y avanzar en el conocimiento científico de esta patología.

Esta labor asistencial cobra un significado especial de cara al próximo 15 de marzo, Día Internacional de Concientización sobre el COVID Persistente (Long COVID Awareness Day), una fecha que persigue visibilizar a quienes conviven con esta patología.

En este sentido, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco y Osakidetza reafirman su compromiso de seguir trabajando en el abordaje clínico, en la investigación y el apoyo a las personas afectadas.

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