La consejera María Jesús San José y el director Alberto Alonso entregan a la familia los restos mortales de Eusebio Moreno Durán, víctima de la prisión franquista de Orduña

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  • La identificación genética de este caso ha sido muy rápida gracias a que sobreviven dos de sus hijas, de 96 y 90 años, quienes han donado la muestra de ADN
  • Se han llevado a cabo otras tres nuevas identificaciones y, así, son ya 30 las personas identificadas de las 93 recuperadas en el Cementerio de Orduña
  • Sus nombres son: Teodoro Barrero Madero, natural de Zalamea de la Serena, y Juan Bernáldez Díaz, natural de Barcarrota, ambos de Badajoz, y Ernesto Morales Casado, natural de Amposta, Tarragona
  • Este es un nuevo resultado del programa de búsqueda de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura, iniciativa dirigida a contribuir a cicatrizar el sufrimiento de estas familias, y, a su vez, es un proceso que dignifica a la sociedad en su conjunto, al otorgar a estas víctimas el lugar que merecen en la memoria colectiva de la sociedad actual

 

Una de las hijas de Eusebio Moreno Durán, Casimira de 90 años, acompañada por su familia, ha recibido los restos mortales de su padre esta mañana, en el cementerio de Carabanchel (Madrid), de la mano de la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, y el director del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, Alberto Alonso.

El proceso de identificación genética de los restos de Eusebio Moreno Durán ha sido rápido gracias a que sobreviven dos de sus hijas, María, de 96 años, y Casimira, de 90. La familia Moreno tuvo conocimiento de los trabajos de exhumación en Orduña y contactó con Gogora en enero de 2026. Una vez hechas las comprobaciones necesarias, la toma de muestras de ADN a las dos hijas de Eusebio, sencilla e indolora, y el cotejo de las mismas con las muestras genéticas de los restos óseos, ha permitido identificarle. El proceso culmina hoy con la entrega de sus restos mortales a la familia.  

María Jesús San José ha subrayado cómo en gestos como éstos, en los que las víctimas, en este caso de represión, pueden volver a su lugar de origen con sus familias, no existe ningún ánimo de revancha “frente a lo que argumentan quienes quieren terminar con las leyes de memoria”. “Nadie quiere señalar ni alimentar ningún rencor, al menos entre quienes somos firmes defensores del derecho que tiene toda víctima a la verdad, la justicia y la reparación” ha dicho.

Estas leyes permiten, en palabras de la consejera, que “hablemos de aquello que pasó sin miedo a enfrentarnos a un pasado sucio y doloroso. Solo así, recordando lo que no queremos que vuelva a ocurrir, podremos construir una sociedad firmemente anclada en los valores democráticos, respetuosa y activa defensora de los derechos humanos”.

Un patrón que se repite

La documentación existente muestra un patrón repetitivo en estas víctimas: detención una vez terminada la guerra, trasladado lejos de sus lugares de origen, y víctimas de las condiciones inhumanas de las cárceles franquistas, en este caso de la Prisión Central de Orduña.

Las víctimas a las que se está consiguiendo identificar indican, además, que las restantes corresponden a personas presas que murieron entre marzo y junio de 1941, fecha en la que se cerró la prisión.

Eusebio Moreno Durán era natural y vecino de Peñalsordo (Badajoz), si bien su familia reside actualmente en Carabanchel (Madrid). Eusebio trabajaba en el campo como asalariado, era padre de 3 hijos y, como en el resto de casos, fue apresado una vez terminada la guerra; fue llevado a la Prisión Central de Castuera (Badajoz) primero, en enero de 1940, y dos días después fue trasladado a la de Orduña, donde muere cuando tenía 40 años, según el certificado de defunción, a consecuencia de una complicación derivada de una neumonía.

La consejera se ha referido a la necesidad de explicar lo ocurrido, en especial a la juventud, la crueldad de la represión no sólo durante la guerra civil, sino también en los años posteriores de postguerra y dictadura. Ha reiterado la necesidad de entender que “las democracias son frágiles por naturaleza y que siempre, en todo momento, habrá quienes, por sus propios intereses, pretendan erosionar sus pilares”. También ha llamado la atención sobre cómo se extienden los mensajes de odio y hacen señalar “al diferente como si de un enemigo se tratara”.

Tres nuevos identificados

El proceso de toma de muestras a familiares, análisis y cotejo de muestras genéticas que lleva a cabo el laboratorio Biomics de la EHU es una labor que no cesa y está dando resultados muy positivos. Recientemente, se han llevado a cabo tres nuevas identificaciones, entre ellos, el primero de origen catalán, de Amposta, Tarragona. Él es Ernesto Morales Casado.

Junto a él, otros dos extremeños, Teodoro Barrero Madero, natural de Zalamea de la Serena, y Juan Bernáldez Díaz, natural de Barcarrota y vecino de Higuera de Vargas, ambos de Badajoz. Recordemos que más de la mitad (56%) de los al menos 225 fallecidos en Orduña procedían de Extremadura. 

30 víctimas identificadas de la Prisión Central de Orduña

Una vez concluida la fase de exhumación en el Cementerio de Orduña, donde se recuperaron los restos de 93 personas, Gogora centra sus esfuerzos en las identificaciones. Las realizadas hasta la fecha llevan a deducir que los restantes pertenecen a presos fallecidos entre marzo y junio de 1941, cuando se cerró definitivamente el penal.

En el caso de la Prisión de Orduña se conoce que al menos 225 personas fallecieron en esta prisión, todos ellos varones y trasladados desde otras Comunidades Autónomas. Más de la mitad, 127, eran extremeños y a ellos se les suman 41 castellanomanchegos (34 de Ciudad Real, 4 de Toledo y 3 de Albacete), 22 trasladados desde la prisión de Málaga, 7 de Tarragona y los 28 restantes eran naturales de otras provincias del Estado.

Programa para la Búsqueda e Identificación de Personas Desaparecidas Durante la Guerra Civil

Esta iniciativa contribuye a cicatrizar el sufrimiento de los familiares de las personas desaparecidas, identificándolas y devolviéndolas a sus familias, y es un proceso que dignifica a la sociedad en su conjunto al otorgar a estas víctimas el lugar que merecen en la memoria colectiva de la sociedad actual.

Las identificaciones se enmarcan en el ‘Programa de Búsqueda de Personas Desaparecidas durante la Guerra Civil’ que lleva a cabo Gogora con el objetivo de buscar, recuperar e identificar a las personas fallecidas en la guerra y los primeros años de la dictadura franquista. En las diferentes etapas del proceso hasta llegar a la identificación participan Euskal Prospekzio Taldea, encargado de localizar los posibles enterramientos de víctimas de la Guerra Civil; la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que realiza la exhumación de los restos y el análisis forense; y el laboratorio Biomics de EHU, encargado del análisis y cotejo de las muestras de ADN.

Más información sobre los fallecidos e identificaciones previas en https://labur.eus/orduna

 

Para contactar con Gogora:

gogora.prentsa@euskadi.eus | 944032850

Más información en el portal Irekia (Se abrirá en nueva ventana)