- Los restos de Manuel Cabezas Hidalgo y Tiburcio Zazo Ledesma descansan ya en los cementerios de sus localidades natales, Los Pozuelos de Calatrava (Ciudad Real) y Talarrubias (Badajoz), respectivamente
- Ambos murieron en marzo de 1941, en la Prisión Central de Orduña, y sus restos fueron exhumados del cementerio de localidad en 2022
- Este es un nuevo resultado del programa de búsqueda de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura, iniciativa dirigida a contribuir a cicatrizar el sufrimiento de estas familias, y, a su vez, es un proceso que dignifica a la sociedad en su conjunto, al otorgar a estas víctimas el lugar que merecen en la memoria colectiva de la sociedad actual
La familia de Tiburcio Zazo Ledesma ha recibido sus restos mortales esta mañana, en el cementerio de Talarrubias (Badajoz), de la mano de la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, y el director del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, Alberto Alonso. El acto de entrega, de carácter familiar, ha contado con la presencia de Juan Ceballos, jefe de servicio del Área de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación de Badajoz. Gracias a las acciones desarrolladas desde su área ha sido posible localizar a la familia Zazo Ledesma.
Los restos de Manuel Cabezas Hidalgo fueron igualmente entregados a la familia el día de ayer, en Los Pozuelos de Calatrava (Ciudad Real). En presencia de Javier Vicario, viceconsejero de Relaciones Institucionales de la vicepresidencia segunda del Gobierno de Castilla-La Mancha y Laura Flores la alcaldesa de la localidad.
María Jesús San José ha subrayado cómo en gestos como éstos, en los que las víctimas, en este caso de represión, pueden volver a su lugar de origen, con sus familias, no existe ningún ánimo de revancha “frente a lo que argumentan quienes quieren terminar con las leyes de memoria”. “Nadie quiere señalar ni alimentar ningún rencor, al menos entre quienes somos firmes defensores del derecho que tiene toda víctima a la verdad, la justicia y la reparación” ha dicho.
Estas leyes, permiten, en palabras de la consejera que “hablemos de aquello que pasó sin miedo a enfrentarnos a un pasado sucio y doloroso”. “Solo así, recordando lo que no queremos que vuelva a ocurrir, podremos construir una sociedad firmemente anclada en los valores democráticos, respetuosa y activa defensora de los derechos humanos”.
Tanto Manuel como Tiburcio fueron apresados una vez terminada la guerra, llevadas lejos de sus lugares de origen, y víctimas, de las condiciones inhumanas de las cárceles franquistas, en este caso de la Prisión Central de Orduña, murieron en marzo de 1941, hace 85 años.
La consejera se ha referido a la necesidad de explicar lo ocurrido, explicar, en especial a la juventud, la crueldad de la represión, no sólo durante la guerra civil, si no también en los años posteriores de postguerra y dictadura. Se ha referido a la necesidad e entender que “las democracias son frágiles por naturaleza y que siempre, en todo momento, habrá quienes, por sus propios intereses, pretendan erosionar sus pilares”. También se ha referido a cómo se extienden los mensajes de odio y hacen señalar “al diferente como si de un enemigo se tratara”.
Por todo ello, ha defendido las leyes de memoria “comprometidas con la mirada crítica y reflexiva al pasado, con el apoyo firme de las instituciones” así, recordando las historias de vida como las de Manuel y Tiburcio “nos sirvan de faro que nos advierta, por si alguna vez lo olvidamos, que el odio puede llegar a ser un gas venenoso que contamina la convivencia”.
Vuelven a su lugar de origen 85 años después
Manuel Cabezas Hidalgo, era natural y vecino de Los Pozuelos de Calatrava (Ciudad Real), estaba soltero y trabajaba como jornalero. La documentación histórica recoge que ingresó en la Prisión Provincial de Ciudad Real el 22 de enero de 1940, trasladado desde la Prisión de Almodóvar del Campo. El 8 de febrero de ese año ingresó en la Prisión Central de Orduña y, poco más de un año después, el 10 de marzo de 1941 falleció a los 24 años de edad, según el certificado de defunción, por una enfermedad renal.
Tiburcio Zazo Ledesma, era natural y vecino de Talarrubias (Badajoz), estaba casado, tenía 4 hijos. El 29 de diciembre de 1939 ingresó en la Prisión de partido de Herrera de Duque procedente del Depósito Municipal de Talarrubias, y de allí es enviado a la Prisión Central de Castuera, el 13 de enero de 1940. Apenas un mes después es trasladado a la Prisión Central de Orduña, donde fallece, a los 66 años de edad, el 24 de marzo de 1941, según el certificado de defunción por una enfermedad renal.
27 víctimas identificadas de la Prisión Central de Orduña
La familia de Eusebio Moreno Durán, natural y vecino de Peñalsordo (Badajoz), la última persona identificada, recibirá sus restos en las próximas semanas.
Una vez concluida la fase de exhumación en el Cementerio de Orduña, donde se recuperaron los restos de 93 personas, Gogora centra sus esfuerzos en las identificaciones. Las realizadas hasta la fecha llevan a deducir que los restantes pertenecen a presos fallecidos entre marzo y junio de 1941, cuando se cerró definitivamente el penal.
En el caso de la Prisión de Orduña, se conoce que al menos 225 personas fallecieron en esta prisión, todos ellos varones y trasladados desde otras Comunidades Autónomas. Más de la mitad, 127 eran extremeños y ellos se les suman 41 castellanomanchegos (34 de Ciudad Real, 4 de Toledo y 3 de Albacete), 22 trasladados desde la prisión de Málaga, 7 de Tarragona y los 28 restantes eran naturales de otras provincias del Estado.
Programa para la Búsqueda e Identificación de Personas Desaparecidas Durante la Guerra Civil
Esta iniciativa contribuye a cicatrizar el sufrimiento de los familiares de las personas desaparecidas, identificándolas y devolviéndolas a sus familias, y es un proceso que dignifica a la sociedad en su conjunto, al otorgar a estas víctimas el lugar que merecen en la memoria colectiva de la sociedad actual.
Las identificaciones se enmarcan en el ‘Programa de Búsqueda de Personas Desaparecidas durante la Guerra Civil’ que lleva a cabo Gogora, con el objetivo de buscar, recuperar e identificar a las personas fallecidas en la guerra y los primeros años de la dictadura franquista. En las diferentes etapas del proceso hasta llegar a la identificación participan Euskal Prospekzio Taldea, encargado de localizar los posibles enterramientos de víctimas de la Guerra Civil; la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que realiza la exhumación de los restos y el análisis forense; y el laboratorio Biomics de EHU, encargado del análisis y cotejo de las muestras de ADN.
Más información sobre los fallecidos e identificaciones previas en https://labur.eus/orduna
Para contactar con Gogora:
gogora.prentsa@euskadi.eus | 944032850
Más información en el portal Irekia (Se abrirá en nueva ventana)