El informe “Not my priority. How the public sees social care (and what can be done about it)”, publicado por The King's Fund en marzo de 2026, analiza qué piensa la ciudadanía británica sobre la asistencia social y qué obstáculos dificultan su reforma. Sus conclusiones resultan de interés más allá del contexto anglosajón: el desconocimiento del sistema, la baja prioridad política otorgada a los cuidados y el pesimismo ciudadano son tendencias reconocibles en muchos países.
El estudio, sintetiza décadas de encuestas y sondeos de opinión para llegar a cuatro grandes conclusiones:
- Desconocimiento generalizado del sistema. Alrededor de un tercio de la ciudadanía cree, erróneamente, que los servicios de atención social los presta el NHS (Servicio Nacional de Salud británico) o que son gratuitos. El 48% reconoce tener escasa o nula comprensión del concepto.
- Baja prioridad en la agenda pública. Sin estímulos previos, la atención social no supera el 10% de menciones espontáneas cuando se pregunta por los principales problemas del país. Solo alcanza picos puntuales cuando el debate político la convierte en noticia, habitualmente de forma controvertida.
- Insatisfacción alta y pocas expectativas de mejora. En 2024, solo el 13% de la ciudadanía manifestó satisfacción con los servicios sociales, el peor dato registrado desde 2005. El 45% espera que la situación empeore en los próximos doce meses.
- Preferencia por la responsabilidad pública en la financiación. El 56% considera que el Estado debe cubrir una parte de los costes para todas las personas, independientemente de su capacidad económica. Usar el valor de la vivienda para financiar los cuidados genera un amplio rechazo.
Por ello, el estudio propone varias estrategias ante esta situación: conectar la atención social con la sanidad, de una manera coordinada y eficaz, que sí es una prioridad ciudadana; desarrollar mejoras concretas y tangibles (más personas atendidas, más profesionales, mejor remuneración); y construir consenso político antes de abordar el debate sobre la financiación.
El informe concluye que cualquier iniciativa de cambio debe partir de donde está la ciudadanía, no de donde el sector querría que estuviese.
Para más información, puede consultarse el informe completo “Not my priority. How the public sees social care (and what can be done about it)” (No es mi prioridad. Cómo la ciudadania ve la asistencia social (y que podemos hacer con ello, 2026)) en el sitio web de The King's Fund.