- Ambas instituciones reivindican la vivienda como un bien esencial y no como un producto de mercado: en Viena las viviendas sociales no se venden, y el 80% de la población puede optar a una vivienda social, cooperativa o de alquiler asequible.
- Euskadi y Viena defienden la mezcla de rentas, generaciones, usos y tipologías y una arquitectura pública de alta calidad y eficiencia energética como base de la cohesión, y acuerdan trabajar juntas en la gestión de sus parques, en la regulación del alquiler, en programas europeos de innovación y en el seguimiento del debate abierto en la Unión Europea.
El Gobierno Vasco y la Ciudad de Viena han reivindicado la vivienda como un bien esencial, situado fuera de la lógica del mercado, y como la herramienta más eficaz para construir comunidad y sostener la cohesión de unas ciudades europeas cada vez más diversas. Así lo han expresado el consejero de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno Vasco, Denis Itxaso, y la presidenta de la Comisión Municipal de Vivienda, Renovación Urbana y Mujeres de Viena, Waltraud Karner-Kremser, en la comparecencia conjunta celebrada en la capital austríaca con motivo de la visita de la delegación vasca.
Itxaso ha estado acompañado por la directora general de Alokabide, Patricia Val, además de por el director de Vivienda, Suelo y Arquitectura, Pablo García Astrain, y la directora de Planificación y Procesos Operativos de Vivienda, Saioa Beistegui. Precisamente Alokabide será la entidad que canalice, por la parte vasca, el trabajo compartido con Viena. Cabe recordar que Alokabide es la sociedad pública de alquiler protegido del Gobierno Vasco y el principal instrumento —el buque insignia— de la política de vivienda de Euskadi, encargada de gestionar el parque público en alquiler, articula la relación con las personas inquilinas y moviliza vivienda privada hacia el alquiler asequible.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Municipal de Vivienda, Renovación Urbana y Mujeres de Viena, Waltraud Karner-Kremser, ha destacado la continuidad de una política de vivienda pública que se remonta a hace más de un siglo y que permite a la capital austríaca contar hoy con más de 220.000 viviendas municipales, además de un amplio parque de vivienda subvencionada. “Hace más de 100 años, la socialdemocracia comenzó a impulsar la construcción de viviendas en Viena y hoy nos encontramos, por así decirlo, sobre los hombros de nuestros antepasados”, ha señalado. Karner-Kremser ha defendido además que, aunque Austria no reconoce constitucionalmente el derecho a la vivienda, “en Viena lo consideramos una obligación y una parte de los servicios básicos que debe garantizar el Estado: proporcionar viviendas asequibles”. De cara al futuro, ha subrayado que el reto pasa por adaptar este modelo a las nuevas necesidades. “Tenemos que seguir avanzando para hacer frente a los desafíos que se nos presentan hoy”, ha añadido, con especial atención a la neutralidad climática, la economía circular y la diversidad de situaciones vitales de quienes habitan la ciudad.
Un bien esencial que no se vende
El primer punto de encuentro entre ambas administraciones es una convicción de fondo: la vivienda no es un activo financiero, sino un bien esencial, y el patrimonio público construido con el esfuerzo de varias generaciones debe permanecer en manos públicas. En Viena, las viviendas sociales no se venden. Esa decisión, sostenida durante décadas, es la que ha permitido a la ciudad acumular un parque de dimensión europea y mantener los precios bajo control. Ambas instituciones han subrayado que la conversión de la vivienda en mercancía —la promoción orientada a la venta, la captura privada de las plusvalías generadas por la acción urbanística pública— no es un efecto secundario del sistema, sino una de las principales fuentes de desigualdad patrimonial en Europa. Donde el acceso a la vivienda depende de la capacidad de comprar, la posición de partida de cada familia determina su futuro, y la desigualdad se transmite de una generación a la siguiente.
La alternativa es un parque público permanente y de acceso amplio. El dato vienés es elocuente: alrededor del 80% de la población de la ciudad cumple los requisitos para acceder a una vivienda social, cooperativa o de alquiler asequible. La vivienda pública deja así de ser un recurso asistencial para una minoría y se convierte en una política real para la mayoría social, incluida la clase media trabajadora, hoy uno de los colectivos más tensionados por el encarecimiento de la vivienda en las ciudades europeas. Es el horizonte hacia el que Euskadi orienta su política de vivienda, con un parque público en alquiler en crecimiento sostenido.
Durante su intervención ante los medios, Itxaso ha destacado que "la vivienda es un bien esencial, no un producto de mercado. Lo que Viena nos enseña es que el patrimonio público no se vende: se conserva, se amplía y se cuida durante generaciones. Cuando la vivienda se convierte en un activo del que extraer plusvalías, lo que se multiplica no es la riqueza, es la desigualdad. Y aquí el 80% de la población puede optar a una vivienda asequible: eso es una política para la mayoría, no una red de emergencia para unos pocos".
Mezcla, calidad y comunidad: la vivienda como gestión de la diversidad
El segundo eje compartido sitúa la política de vivienda en la base de la gestión de la diversidad. Para ambas administraciones, la mezcla es un principio de diseño, no un resultado casual: mezcla de rentas en un mismo portal, de generaciones en un mismo barrio, de usos urbanísticos en una misma manzana y de tipologías de vivienda y de soluciones arquitectónicas en un mismo entorno. Esa mixtura es la que genera cohesión, previene la formación de guetos y la conflictividad asociada a la segregación, y permite encauzar la convivencia de una sociedad cada vez más multicultural.
Donde la ciudad se ordena por precios, cada grupo social acaba confinado en su propio espacio y la convivencia se vuelve excepcional. Donde el parque público es amplio y está distribuido por toda la trama urbana, el encuentro entre personas distintas forma parte de la vida cotidiana. La vivienda es, en ese sentido, la primera política de integración de una ciudad.
A ello se suma una exigencia de calidad. Euskadi y Viena defienden una arquitectura pública capaz de producir viviendas de alta calidad y alta eficiencia energética, y rechazan que se abra una brecha entre la vivienda pública y la privada en materia de calidad constructiva, confort e innovación energética. La vivienda pública no puede ser una vivienda de segunda: debe marcar el estándar, también en eficiencia y en comportamiento climático, para que el ahorro energético llegue precisamente a los hogares con menos margen para asumir la factura.
En ese sentido, el consejero ha expresado que "la política de vivienda es la primera política de convivencia que tiene una ciudad. Mezclar rentas, generaciones, usos y tipologías no es un adorno: es lo que evita que cada cual acabe encerrado en su barrio y lo que permite gestionar en positivo una sociedad cada vez más diversa. Y hay que hacerlo con calidad: la vivienda pública no puede ser la vivienda de segunda, tiene que marcar el estándar de calidad y de eficiencia energética para que nadie quede atrás", ha añadido.
Cuatro terrenos concretos de trabajo compartido
Ambas partes han identificado cuatro terrenos en los que el intercambio entre Euskadi y Viena puede resultar especialmente fértil en los próximos meses:
- Gestión y conservación del parque pú Intercambio de prácticas y metodologías en la gestión, el mantenimiento y la rehabilitación de parques residenciales permanentes, en la atención a las personas inquilinas y en la convivencia en los edificios y barrios.
- Regulación del mercado libre del alquiler. Contraste de experiencias sobre los instrumentos de regulación y seguimiento del alquiler privado, la delimitación de zonas de mercado tensionado, el papel del parque público como referencia de precios y la interacción entre ambos mercados, un debate que gana peso en toda Europa.
- Programas europeos de innovación. Exploración de la participación conjunta en iniciativas, redes, programas y convocatorias europeas de innovación aplicada a la vivienda pública y asequible, desde la rehabilitación energética hasta la industrialización y la gestión digital de los parques.
- Seguimiento conjunto del debate europeo. Intercambio regular de información y de posiciones ante las decisiones que se adopten en la Unión Europea en materia de vivienda, para que la voz de quienes gestionan directamente parques públicos llegue a los foros donde se decide.
Ambas administraciones enmarcan esta complicidad en un momento singular para la política europea de vivienda. Por primera vez la Unión Europea cuenta con un marco comunitario propio en la materia y con una alianza que asocia a Estados, ciudades, regiones y proveedores de vivienda en su desarrollo. Al mismo tiempo, la negociación del próximo presupuesto plurianual de la Unión, para el periodo 2028-2034, determinará la capacidad real de las administraciones para ampliar, conservar y rehabilitar sus parques residenciales durante la próxima década.
Tal y como ha reconocido Itxaso, "no queremos quedarnos en una foto. Queremos trabajar en cosas muy concretas: en cómo se conserva y se gestiona un parque público a lo largo de las décadas, en cómo se regula un mercado de alquiler que se ha tensionado en buena parte de Europa, en qué programas europeos de innovación podemos abordar juntos y en cómo seguimos de cerca lo que se decide en Bruselas. Viena tiene un siglo de recorrido y nosotros tenemos mucho que aprender, pero también una política de vivienda en plena expansión que aportar".
Ambas partes han coincidido en su voluntad de mantener un contacto estable y de concretar en los próximos meses las primeras actuaciones en cada uno de esos cuatro terrenos, en un recorrido que se construirá de forma gradual y compartida.
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