El Vicelehendakari Torres mantiene la previsión de crecimiento del 1,9% este año pese al contexto de incertidumbre internacional

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  • “Los fundamentos internos de nuestra economía son sólidos y las políticas públicas están actuando como amortiguador frente a los riesgos externos”, ha subrayado el consejero
  • Mikel Torres apuesta por la prudencia y advierte de que, “si persiste el encarecimiento energético el crecimiento del PIB podría reducirse en torno a dos décimas al cierre de 2026”

 

El Vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, ha presentado este lunes la valoración del escenario económico actual y las nuevas previsiones macroeconómicas para Euskadi, en un contexto internacional marcado por una elevada incertidumbre derivada de las tensiones geopolíticas y su impacto en los mercados energéticos.

Torres, que ha comparecido junto al viceconsejero de Economía, Iñaki Ruiz, ha advertido de que “la economía internacional atraviesa una fase de incertidumbre elevada”, motivada por el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, el encarecimiento del petróleo y el gas y las disrupciones logísticas globales. “El cierre de facto de rutas clave para el comercio energético y los ataques a infraestructuras han situado los precios de la energía en máximos, lo que introduce riesgos adicionales sobre la inflación y la actividad económica”, ha señalado.

En este contexto, el Vicelehendakari ha destacado la dificultad para anticipar la duración e intensidad de estos shocks, lo que obliga a actuar con cautela. “Este escenario exige prudencia y un seguimiento cercano de la situación para analizar su evolución”, ha afirmado.

A pesar de este entorno complejo, el Departamento de Economía, Trabajo y Empleo mantiene sus previsiones de crecimiento económico. Así, se estima que el PIB de Euskadi crecerá un 1,9% en 2026. Según ha explicado Torres, “la economía vasca ha iniciado 2026 con un crecimiento interanual del 2,2%, y se prevé que se moderará gradualmente a lo largo del año hasta situarse en una media del 1,9%”.

Estas previsiones se apoyan principalmente en la fortaleza de la demanda interna. El consumo se mantiene dinámico y la inversión, aunque más moderada que en 2025, seguirá desempeñando un papel relevante. “Este patrón de crecimiento reduce la exposición inmediata a la debilidad del comercio internacional”, ha indicado.

Los servicios, el motor económico

Desde el punto de vista sectorial, el sector servicios continuará siendo el principal motor económico, con un crecimiento previsto del 2,1% en 2026, mientras que la construcción mantendrá un avance sólido cercano al 2,6%. La industria, por su parte, afronta un entorno más exigente debido al coste energético, aunque se prevé una evolución positiva sin contracción de la actividad.

En relación con el mercado laboral, Torres ha puesto en valor su buen comportamiento. “El empleo seguirá creciendo y la tasa de paro continuará reduciéndose, lo que contribuye a sostener la renta de los hogares y la confianza”, ha señalado. En concreto, se prevé un aumento del empleo del 1,0% en 2026 y del 0,7% en 2027, lo que permitirá situar la tasa de paro en el 6,4% y el 6,2%, respectivamente.

Uno de los principales focos de atención es la inflación, impulsada por el encarecimiento energético. El IPC adelantado de marzo se sitúa en el 3,3% interanual, un punto por encima del mes anterior. “El principal canal de transmisión del shock energético a nuestra economía es la inflación, y este canal ya está plenamente activo”, ha explicado el consejero.

El papel de las medidas anticrisis

No obstante, Torres ha destacado el papel de las políticas públicas para amortiguar este impacto. “Las medidas adoptadas están contribuyendo a evitar traslados abruptos a los precios finales y a proteger el poder adquisitivo de los hogares”, ha afirmado.

El Gobierno Vasco mantiene una estrategia activa de apoyo al tejido productivo y al empleo, especialmente dirigida a los sectores más expuestos al coste de la energía. “Nuestro objetivo es doble: proteger la viabilidad de las empresas y preservar el empleo y su calidad”, ha subrayado Torres.

Además, el Departamento que encabeza Torres ha analizado escenarios alternativos que contemplan una posible prolongación del encarecimiento energético. En un supuesto en el que el precio del barril de Brent se mantuviera en torno a los 100 dólares, el crecimiento del PIB podría reducirse en torno a dos décimas al cierre de 2026. “El impacto sería limitado a corto plazo, pero podría intensificarse si los precios elevados se prolongan en el tiempo”, ha indicado.

Para finalizar, el Vicelehendakari ha lanzado un mensaje de cautela y confianza: “La economía vasca se enfrenta a un entorno incierto, pero lo hace desde una posición de fortaleza relativa. Mantenemos nuestras previsiones porque los fundamentos internos son sólidos y las políticas públicas están actuando como amortiguador frente a los riesgos externos”.

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